Medio Oriente

 

Derechos humanos

El servicio de Inteligencia israelí niega a los palestinos tratamientos médicos vitales

Traducido de Haaretz por Ivan Vanney para SoB, 14/10/06

Nota del traductor: al leer el siguiente articulo el lector debe recordar que desde el triunfo de Hamas en las elecciones palestinas, Israel impuso un boicot económico y un bloqueo en los territorios ocupados que desato una crisis humanitaria y la falta de provisiones medicas, entre otros productos básicos conforme a la ley internacional de derechos humanos.

El servicio de seguridad del Shin Bet (servicio de inteligencia israelí) prohíbe sistemáticamente a los palestinos que necesitan tratamientos médicos inexistentes en sus territorios el ingreso a Israel, reportó la organización Médicos por los Derechos Humanos (PHR por sus siglas en inglés).

Según la organización, en muchos casos, a los pacientes se les negó tratamientos urgentes para salvar sus vidas.

El reporte dice que el Shin Bet rechaza automáticamente permisos de ingreso, y reconsidera su decisión sólo si se toman acciones legales.

En respuesta, el Shin Bet dijo que las medidas de seguridad contra los derechos humanos son necesarios, y que “grupos terroristas” intentaron sacar ventaja de palestinos enfermos con permisos de ingreso para llevar a cabo ataques en Israel.

El reporte, del cual una copia fue entregado al periódico Haaretz, denuncia que el Shin Bet goza de poder de veto sobre todos los pedidos de pacientes palestinos para ingresar a Israel con motivos médicos o para viajar a otros territorios. Muchas de las peticiones son rechazadas alegando solamente “petición denegada”. Así son clasificados los palestinos que el Shin Bet considera potencialmente peligrosos para la seguridad nacional.

Sin embargo, es muy raro que a alguien se le niegue el acceso alegando información especifica sobre ese individuo, generalmente se basan en perfiles de “terroristas potenciales”.

El grupo de derechos humanos presento un análisis sobre el rechazo de los pedidos de ingreso y concluyo que el Shin Bet aplica un criterio generalizado en sus decisiones.

Según el análisis, las personas entre los 16 y 35 años de edad y a veces entre los 18 y 40 son considerados “peligrosas”. Mujeres y hombres solteros o sin hijos, son generalmente rechazados. Cualquiera que sea “sospechoso” de tener “intenciones contra la seguridad de Israel”, incluso menores (ex prisioneros), o por razones de venganza (personas a quien el Ejercito Israelí asesinó o hirió a algún familiar) son también rechazados. Lo mismo sucede con todos los estudiantes, sólo por el rumor de que las universidades suelen ser “semilleros de terroristas”. También los pacientes de sida, pues es una enfermedad mal vista en la sociedad palestina y el Servicio de Inteligencia alega que el paciente pueda cometer algún ataque “terrorista” con el fin de limpiar el honor de la familia.

La organización médica describe el uso de estos perfiles como castigos colectivos, y enfatiza que negando tratamiento a los pacientes palestinos se violan sus derechos humanos. Para algunos pacientes la privación de tratamiento medico equivale a una sentencia de muerte.

Aunque la responsabilidad de los servicios médicos en los territorios ocupados fueron transferidos a la Autoridad Palestina (AP) bajo el acuerdo de Gaza y Jericó en 1994, en la practica la AP no puede asistir las necesidades medicas de su población, por lo que envía a muchos de sus pacientes a Israel o a naciones árabes para hacer tratamientos médicos.

Según Médicos por los Derechos Humanos, la ley internacional y los acuerdos en los cuales Israel tomo parte, exigen que Israel se responsabilice por las necesidades médicas en los territorios ocupados. Israel rechaza esto como una obligación legal. Sin embargo, responde a algunos “pedidos humanitarios”... en esos casos, Israel cobra a los palestinos el tratamiento medico.

Los autores del reporte dijeron que el Shin Bet se niega a invertir en infraestructura y mano de obra necesaria para realizar evaluaciones más detalladas de los palestinos que solicitan su ingreso a Israel con fines médicos, y en consecuencia, la mayoria son automáticamente rechazados sin previa evaluación del caso. Al aspirante que recibe la respuesta por medio del Ministerio de Asuntos Internos, nunca se le informa sobre la causa del rechazo, ni hay un método fácil de apelación. La mayoría de los aspirantes incluso desconocen que existe la posibilidad de apelar.

Aunque cientos de aspirantes palestinos fueron rechazados, la mayoría de los que apelaron con el asesoramiento de la organización PHR, recibieron el permiso de ingreso a Israel. Según esta organización, de las 138 solicitudes que fueron rechazadas el año pasado, 116 (el 84%), fueron finalmente aprobadas.

Sin embargo, cuando el grupo intenta acudir a la Suprema Corte de Justicia, el Estado le solicitó a la Corte que trate el caso como una excepción y evite levantar leyes que otorguen previo acceso a los pacientes palestinos. En los casos en los que el Estado insiste en rechazar las peticiones de ingreso a Israel, la Corte favorece su postura debido a razones que el demandante jamás puede conocer.

Los autores del reporte exigen un cambio de los métodos empleados para evaluar las solicitudes. Según PHR, “el Shin Bet goza de un anonimato que le proporciona seguridad e infinito control, ante el cual incluso la Suprema Corte se ve limitada. Negar a los pacientes atención medica constituye una tortura”. El grupo por lo tanto sugiere anular el poder de veto del Shin Bet sobre las solicitudes de ingreso, argumentando que la decisión debería estar en manos de personal medico autorizado.

El reporte también acusa al Shin Bet de intentar aprovechar las críticas condiciones de los enfermos palestinos con el objetivo de obligarlos a actuar como informantes. Si proveen de información, se les da tratamiento medico.

El Shin Bet respondió que su objetivo es evitar el terrorismo, y que sólo según ese criterio se evalúan las peticiones de ingreso al país. El Shin Bet también sostuvo que sus políticas están protegidas por el sistema legal de Israel.