Medio Oriente

 

La guerra en Afganistán: drogas, blanqueo de dinero y sistemas bancarios

Por Mahdi Darius Nazenroaya [1]
Global Research / Rebelión, 07/11/06
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

La ley de hierro del mercado se basa en que la demanda crea la oferta.”(The Economist)

El estado de Afganistán, que no tiene salidas al mar, se asienta en las encrucijadas de Asia Central, el subcontinente de la India y el Oriente Medio. Es un lugar de importancia geoestratégica y económica por diversas razones.

En primer lugar, Afganistán es un centro geoestratégico vital, flanqueado por Irán, la extinta Unión Soviética y China.

El emplazamiento de Afganistán ha sido siempre significativo. Durante gran parte de su historia, esa zona geográfica fue frontera entre Irán, India y China. Después, desde su independencia de Irán, se conformó como estado tampón entre Irán, la Rusia zarista, que tuvo su continuación en la Unión Soviética, y la India de dominio colonial británico –que a su vez se prolongó en la República de la India y en Pakistán-. Afganistán es el lugar ideal para crear una cuña entre las potencias euroasiáticas importantes y para establecer en Eurasia una presencia militar permanente para futuras generaciones.

En segundo lugar, Afganistán constituye también el umbral de un Asia Central rica en energías, circunvalada por los territorios de Irán, la Federación Rusa y China. Esto constituye un factor fundamental ya que determinadas potencias exteriores a la zona, como son EEUU o Reino Unido, pueden utilizar Afganistán para sortear a esos poderes rivales de la región. Desde hace bastantes años, EEUU y sus corporaciones petrolíferas han tenido siempre encima de su mesa un proyecto para establecer y controlar un corredor de gaseoductos y oleoductos que partiera desde los campos petrolíferos y de gas de Turkmenistán y Asia Central y atravesara por Pakistán y Afganistán.

Las misiones de combate de la OTAN, bajo los auspicios de la Fuerza de Asistencia para la Seguridad Internacional (ISAF, en sus siglas en inglés), se concentran en el suroeste y noroeste de Afganistán, que es donde se va a ubicar el corredor de oleoductos y gaseoductos que irá desde el Asia Central hasta el Océano Indico.

Antes del 11-S, Washington se había entrado ya en negociaciones con el gobierno talibán para asegurarse esa ruta de salida del el gas y el petróleo.

Los intereses de EEUU alrededor del gas y del petróleo en Afganistán han incidido de forma directa en la configuración política posterior al gobierno de los talibanes. El presidente afgano Hamid Karzai fue elegido inicialmente (22 de diciembre de 2001) por el gobierno de EEUU y por la comunidad internacional. Pero esa elección no fue sino el resultado del cabildeo y las presiones de la Union Oil Company of California (UNOCAL). Karzai no sólo era un antiguo directivo de UNOCAL, también había estado colaborando con el gobierno talibán en negociaciones relativas a la construcción y royalties del oleoducto. De hecho, varios funcionarios de UNOCAL, como Zalmay Khalilzad [1], fueron nombrados enviados especiales estadounidenses tanto en Afganistán como en el Iraq ocupado por los anglo-estadounidenses.

Las ofensivas de la OTAN en la mitad occidental de Afganistán pueden interpretarse como un medio para asegurar el territorio necesario para la construcción de un oleoducto geoestratégico que vaya desde Asia Central hasta Pakistán atravesando Afganistán.

Parece incluso que existen planes para reconfigurar tanto las fronteras de Afganistán como las de Pakistán a fin de facilitar el flujo de petróleo y gas desde Asia Central a las costas del Océano Indico. Una vez construido el corredor con el oleoducto y el terminal sobre el litoral del Océano Indico, se habría logrado una victoria importante frente a los intereses energéticos de los competidores rusos, chinos e iraníes en la Cuenca del Caspio y Asia Central. Esta sería la segunda victoria geoestratégica de EEUU tras la apertura de la Terminal Petrolífera Baku-Tblisi-Ceyahn (BTC), otra terminal que va sorteando los alrededores de Rusia, Irán y China.

El control de Afganistán es vital para decidir los futuros equilibrios de poder en Asia Central y Eurasia, así, quien quiera que controle Afganistán tendrá bajo su dominio en gran medida la masa terrestre de Eurasia, tan rica en recursos energéticos.

En tercer lugar, Afganistán constituye un área importante de la producción del opio que nutre el comercio ilícito de narcóticos fuera de ese país. El comercio ilícito de narcóticos está clasificado en tercer lugar en las facturaciones del comercio mundial, por detrás del comercio del petróleo y de las armas.

Las Medio-Olvidadas Guerras del Opio

El opio y los narcóticos ilícitos han jugado un papel relativamente desconocido, aunque histórico y principal, en la economía mundial y en las relaciones internacionales. Con el opio como causa se emprendieron importantes guerras. Gran Bretaña y las compañías británicas compartieron intereses en el comercio y tráfico de narcóticos. Una de esas compañías era la British East India Company (BEIC, en sus siglas en inglés). La India fue administrada y gobernada por esa compañía. En la India gobernada por los británicos, al igual que en el resto de sus colonias, los intereses esencialmente corporativos y los intereses gubernamentales se unían y se solapaban.

Culturas y naciones enteras fueron históricamente doblegadas y transformadas para satisfacer intereses económicos latentes u ocultos. Los intereses comerciales británicos coaccionaron infinidad de cambios en muchas sociedades y lugares. Por ejemplo, los británicos coaccionaron a Irán para que reemplazara el café por el té británico. La sociedad iraní dejó su bebida nacional, el café, por el té de la India sencillamente a causa de los intereses y demandas comerciales británicos. Hasta el momento actual, los bistró son llamados “casas de café”, aunque sirvan fundamentalmente té.

Para la Far East and Southeast Asia, el opio era parte integral del comercio europeo y de las economías de naciones como Gran Bretaña, Portugal y los Países Bajos. A mediados de la década de 1880, en su momento de mayor consumo, el opio era una de las mercancías más valiosas que circulaban por el comercio internacional [2]. Las exportaciones británicas de opio lograron debilitar sistemáticamente la resistencia china ante los poderes coloniales o extranjeros y también sirvieron de ayuda para equilibrar el enorme déficit comercial británico con China.

Por meros intereses económicos, las corporaciones británicas que tenían su campo de actuación en la India no sólo coaccionaron al gobierno chino para que permitiera que la adición a la droga se extendiera todo lo posible, también coaccionaron a los campesinos indios para que cultivaran opio. De hecho, el cultivo del opio fue una práctica irregular entre los campesinos en la India. Los británicos coaccionaron eficazmente a muchos campesinos indios para que pasaran a depender del cultivo del opio para poder vivir. Las economías locales de muchas comunidades de la India fueron sistemáticamente apartadas del cultivo de productos alimenticios en aras de determinados cultivos comerciales para los mercaderes británicos. A través de las cosechas de subsistencia, los campesinos disponían de cierta autonomía de las fuerzas del mercado y tenían garantizada la supervivencia, con los cultivos destinados a la venta pasaron a depender de los británicos y del mercado del opio para poder sobrevivir. De esa forma, la India se vio cada vez más sometida al control británico y a la explotación de las compañías británicas [3].

Una de las causas del colapso de la China Imperial o del Imperio Chino fue la adición a las drogas auspiciada por toda Asia por los británicos. En China se disparó la adición a las drogas y su gobierno se vio enseguida obligado a prohibir el uso del opio a su población por los efectos dañinos y destructivos que provocaba en su sociedad, sanidad, productividad, economía y cultura.

El opio era muy importante para Gran Bretaña. La adición al opio se utilizó para explotar a las naciones, poblaciones y economías asiáticas. Los beneficios del opio fueron tan importantes y lucrativos que los británicos fueron aún más allá, hasta el punto de declarar la guerra a China para usurpar el comercio de opio. Los británicos declararon una guerra injusta contra China [4].

En 1799, el Imperio Chino reafirmó su prohibición de importar opio, pero las compañías británicas y los comerciantes ignoraron sencillamente la prohibición y continuaron importando opio para China. La criminalización del opio ayudó a que aumentara su precio de mercado.

La situación en China era comparable a la prohibición del alcohol en EEUU entre 1920-1933, excepto en que el opio tuvo un impacto profundo en la sociedad china y fue agotando el capital de su economía. Alrededor de 1830, el valor de las exportaciones de opio había superado el de las exportaciones internacionales de té de los británicos. En 1838, las autoridades chinas impusieron legalmente la pena de muerte a todos los comerciantes, traficantes y contrabandistas de drogas que hubiera entre la ciudadanía china. Incluso entonces, los británicos quedaron exentos de los castigos de esa ley porque el gobierno chino no quería crearse problemas con Gran Bretaña. En 1838-1839, las autoridades chinas no tuvieron otra opción que hacer cumplir la ley que prohibía las importaciones de opio dirigidas por los comerciantes y compañías británicas con total apoyo del gobierno británico. China se deslizaba hacia el desastre económico al estar utilizando sus reservas para pagar las importaciones de opio, provocando un flujo masivo de capital chino hacia Gran Bretaña. Pero los chinos no pudieron soportar más la industria de narcóticos británica en Asia y, a partir de entonces, se negaron a permitir las importaciones ilícitas de narcóticos que las compañías europeas y el gobierno británico habían ignorado y violado con todo descaro [5].

En 1839, los británicos le declararon la guerra a China y enviaron desde la India una fuerza naval y tropas británicas. China salió derrotada y se vio forzada a firmar un tratado injusto, el Tratado de Nanking (1842). Este tratado llevó consigo más explotación económica para los chinos y otra guerra. La Segunda Guerra del Opio se emprendió con la excusa del Tratado de Nanking y llevó a un sometimiento mayor de China ante los poderes coloniales y extranjeros, incluyendo el estacionamiento de tropas extranjeras en la capital de China, la cesión de Hong Kong y Macao y la pérdida de territorio chino.

Al terminar la Primera Guerra del Opio, Lord Palmerston, el primer ministro británico, hizo una declaración importante respecto a la firma del Tratado de Nanking, que confirmaba la importancia de la narco-economía para Gran Bretaña:

“No hay duda que este acontecimiento [el fin de la Guerra del Opio con el Tratado de Nanking], que conformará un hito en el progreso de la civilización de las razas humanas, concede las ventajas más importantes para los intereses comerciales de Inglaterra.” [6]

El Legado de las Guerras del Opio en el Moderno Afganistán

Históricamente, el lucrativo comercio del opio patrocinado por los británicos creó los cimientos para la industria del opio y de la heroína en el actual Afganistán, que hoy en día produce el 92% del suministro mundial de heroína [7].

El cultivo del opio fue introduciéndose por el suroeste asiático, en la Región del Triángulo Dorado (Laos, Myanmar y Tailandia), así como en otras zonas. El legado del opio en Afganistán es consecuencia directa tanto del comercio histórico de la droga auspiciado por los británicos como de la devastación de Afganistán durante la guerra afgano-soviética iniciada por Pakistán y EEUU [8]. Fue durante la guerra afgano-soviética cuando se impulsó en Afganistán el cultivo del opio a gran escala comercial, apoyado y protegido por las inteligencias pakistaní y estadounidense. Y los suministros se dirigieron hacia el mercado occidental de la heroína.

El Comercio Internacional de la Droga: El Mercado de los Narcóticos

Si Gran Bretaña, los Países Bajos y Portugal en el curso de su historia pasada, estuvieron apoyaron de forma activa el comercio de drogas, ¿qué es lo que impide que eso ocurra hoy en día, precisamente con los colosales beneficios y las ganancias en la divisa fuerte que la industria de drogas ilegales genera?

Los principios económicos seguidos por el gobierno británico durante las Guerras del Opio son los mismos que aún se utilizan en los tiempos actuales. Los narcóticos o drogas ilegales siguen siendo una mercancía considerable y un componente importante del comercio internacional. El opio de Afganistán constituye una gran parte del mercado mundial de narcóticos, que, según estimaciones de la ONU, alcanza aproximadamente los 400-500.000 millones de dólares [9].

Los narcóticos son un instrumento de la política exterior estadounidense que otros intereses financieros occidentales también apoyan. La CIA, en colaboración con otras agencias de inteligencia, como la paquistaní ISI que actúa en Afganistán, ha llevado a cabo operaciones secretas en apoyo del comercio de drogas:

“Nuestras conclusiones siguen manteniendo la idea de que debería ser Washington el primer objetivo para una estrategia efectiva a la hora de abordar el problema de la droga y, de forma especifica, sus propios vínculos con las fuerzas corruptas alrededor de las drogas en otras partes del mundo. Defendemos que las operaciones secretas de Washington en el exterior han sido un factor importante para generar cambios en las pautas globales de flujos de drogas hacia EEUU y, como ejemplos de las preocupaciones centrales de este libro, citamos la proliferación de heroína generadas en Vietnam en los sesenta y en Afganistán en la década de los ochenta del pasado siglo. La explosión de tráfico de cocaína por toda América Central en los años de Reagan facilitó las operaciones secretas de la administración para derrocar a los sandinistas nicaragüenses [vis-a-vis Irán-Contra]. (“Cocaine Politics: Drugs, Armies and the CIA in Central America”, Jonathan Marshall y Peter Dale Scott, abril de 1988)

Michel Chossudovsky ha clarificado también los mecanismos económicos existentes detrás del comercio ilícito de narcóticos.

“Tomando como referencia las cifras de 2003, el tráfico de drogas constituye la tercera mercancía global de mayor alcance en términos monetarios, detrás del comercio del petróleo y de armas.

Afganistán y Colombia son las mayores economías productoras de la droga del mundo que sirve para nutrir una floreciente economía del crimen. Estos países están fuertemente militarizados. El comercio de la droga está protegido. Se dispone de amplia documentación sobre el papel central jugado por la CIA en el desarrollo de ambos triángulos de la droga: el asiático y el latinoamericano.

El Fondo Mundial Internacional (FMI) estimó que las cifras de blanqueo global del dinero oscilan entre 590.000 millones y 1.500 billones de dólares al año, representando el 2-5 % del PIB global (Asian Banker, 15 de agosto de 2003). El FMI estima que gran parte del blanqueo global de dinero va unido al comercio de narcóticos.” (“Who benefits from the Afgani Opium Trade?” Global Research, 21 de septiembre de 2006)

El Aumento del Opio bajo la Presencia de la OTAN en Afganistán

En términos económicos, la demanda es lo que crea la oferta. La oferta de opio y heroína ha ido aumentando. Y eso ha sucedido justo bajo las narices de la OTAN: La OTAN afirma que está tolerando algún cultivo de opio para no incitar a la violencia contra sus tropas.

Afganistán debe ser desmilitarizado. Para conseguirlo no se necesita un ejército permanente sino arrancar de raíz las armas y poner fin al flujo de narcóticos ilícitos.

La multi-mil millonaria en dólares (USA) industria de Afganistán debe ser reconvertida. En lugar de eliminar el comercio de drogas, la presencia militar extranjera ha ayudado a restaurarlo.

La OTAN, como entidad, se ha convertido en cómplice de la mayor proliferación de narcóticos y actividades criminales. El cultivo del opio no ha disminuido nada: más aún, todas las cifras muestran que no ha hecho más que aumentar. Esto está sucediendo bajo la presencia de la OTAN, como varios informes de los medios han confirmado ya.

Las promesas de eliminar el Opio y la Heroína no sólo no se han cumplido sino que han sido “sustancialmente violadas”

Afganistán es un centro fundamental para el mercado internacional de narcóticos y la producción de heroína. Según el Guardian de Gran Bretaña (3 de octubre de 2001), Tony Blair, el primer ministro británico, presentó la Invasión anglo-estadounidense como un instrumento para erradicar el comercio ilícito de drogas: “Las armas que los talibanes están hoy comprando se pagan con las vidas de los jóvenes británicos que están adquiriendo sus drogas [afganas] en las calles británicas”, dijo Tony Blair. “Ese es otro aspecto de su régimen [de los talibanes] que deberíamos intentar destruir”.

Las justificaciones del primer ministro británico para la guerra, recogidas en documento público, han demostrado que fueron tan sólo un intento retórico para conseguir el apoyo de su pueblo. La declaración de Tony Blair es irónica porque son precisamente las tropas británicas y las de la OTAN las que han permitido que el cultivo del opio se descontrolara en el Afganistán guarnecido por ellas.

En virtud de las propias declaraciones y promesas del primer ministro británico, Blair es culpable de negligencia y del sacrificio de vidas británicas. En el 2001, para invadir el Afganistán controlado por los talibanes, utilizó como excusa acabar con el cultivo del opio para así salvar vidas británicas. La invasión no contribuyó a reducir el cultivo del opio, bien al contrario.

Blanqueo de Dinero y Banca Internacional

El FMI ha informado que “el tamaño global del blanqueo de dinero en el mundo podría haber alcanzado el 2-5% del PIB mundial. Echando mano de estadísticas de 1996, esos porcentajes indicarían que el blanqueo de dinero osciló entre los 590.000 millones y 1.500 billones (USA) [en 2003]” [10].

El blanqueo de dinero estadounidense en el interior del país y a nivel internacional es un tema clave. El 91% de los miles de millones de dólares gastados en cocaína en EEUU permanecen allí. Están depositados en el sistema bancario estadounidense y en el canadiense. El comercio de narcóticos ayuda a esas economías a acumular dólares [11].

El alcance del blanqueo de dinero en EEUU puede comprenderse si pensamos que, prácticamente, cada dólar que circula por el país contiene “rastros microscópicos” de cocaína. Esto no es una mera leyenda urbana, sino un hecho verificado por científicos, expertos forenses y el FBI. Los rastros de cocaína en el papel moneda estadounidense significan el uso extensivo de moneda como medio de pago en las transacciones alrededor de la droga [12].

La mayor parte del blanqueo de dinero se hace a través del sistema bancario comercial internacional. Los bancos domésticos estadounidenses blanquean anualmente alrededor de 100.000 millones de dólares procedentes del dinero de la droga. Esto incluye a varias de las instituciones financieras más importantes de EEUU [13].

Según parece, los sistemas bancarios de Norteamérica y Europa Occidental están sirviendo como puntos de acumulación de la moneda que se obtiene en capital-divisas en efectivo en el resto del mundo.

Cesar Gaviria Trujillo, anterior presidente de Colombia y anterior secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), declaró: “Si los colombianos son el pez grande del comercio de la droga, entonces los estadounidenses son la ballena”, y pidió que EEUU acabara con las actividades de blanqueo de dinero en el interior de sus fronteras y dedicara más recursos a la reducción del consumo doméstico de drogas.

El ejército pakistaní y sus oligarcas militares también se benefician de la economía internacional de narcóticos. Según el periodista Rahul Bedi, “Desde su independencia de la India, son otros quienes, directa o indirectamente, gobiernan Pakistán y controlan su política exterior, de defensa y nuclear; en el interior del país, es el ejército el que constituye la entidad que obtiene mayores y mejores beneficios” [14].

Raool Ali Khan, el representante paquistaní ante la Comisión de Narcóticos de Naciones Unidas dijo en 1993: “No hay ninguna esfera en el gobierno de Pakistán donde la corrupción de la droga no lo impregne todo”, y la CIA, ella misma una fuerza tristemente célebre tras la proliferación internacional de narcóticos, informó al Congreso de USA en 1994 que la heroína se había convertido en “la sangre vital que corre por las venas del sistema político y económico de Pakistán” [15].

Los Lazos entre Kosovo y el Afganistán Guarnecido por la OTAN

El blanqueo de dinero, el tráfico de drogas y el tráfico ilegal de armas están estrechamente vinculados y forman una trinidad internacional. En los Balcanes, se empezó con la criminalización de la República Albanesa y más tarde de Kosovo.

Kosovo y Albania juegan un papel importante en el Corredor de la Droga Euro-Asiático. La virtualmente independiente provincia serbia de Kosovo, habitada sobre todo por albaneses étnicos, tiene fuertes vínculos con el Afganistán guarnecido por la OTAN. Kosovo es el lugar donde va a parar parte del opio y la heroína que sale de Afganistán hacia los mercados europeos y norteamericano. Tanto Afganistán como Kosovo están bajo el proceso de “democratización” anglo-estadounidense, experimentando “el proceso de construcción de una nación” a través de las bases militares que EEUU ha levantado en sus respectivos territorios y bajo la órbita de la OTAN.

La antigua República yugoslava de Macedonia y Albania, saturadas de drogas ilícitas y armas, forman parte también del Corredor de la Droga euroasiático. El Corredor de la Droga Euroasiático es también el canal de distribución de armas y drogas.

Los canales de drogas y armas circulan también en direcciones opuestas. Las armas fluyen hacia el interior del Corredor Euroasiático de la Droga, mientras que las drogas o narcóticos fluyen hacia fuera.

La industria de narcóticos ilícitos radicada en Kosovo obtiene miles de millones de dólares al año en transportes e intercambio de pagos.

El Ejército de Liberación de Kosovo (KLA, en sus siglas en inglés) y sus afiliados o extensiones en Macedonia y Albania, y en alguna medida en Italia, Grecia y Turquía, juegan un papel importancia en el tráfico y contrabando de drogas. El KLA es el intermediario en la industria de narcóticos. Utilizan, sucesivamente, parte de los procedimientos de la ilegal narco-economía para armarse ellos mismos y para consolidar su control sobre numerosos aspectos del comercio y la vida en Kosovo, las zonas habitadas por albaneses en el oeste de Macedonia y Albania.

Criminalización en los Balcanes: Cómo se Lanzó la Economía sobre los Narcóticos

Según Chossudovsky (The Globalization of Poverty and the New World Order), Albania y Kosovo se convirtieron, a principios de la década de 1990, en un punto de paso importante del comercio afgano de opio y heroína hacia Europa Occidental:

“Se ha desarrollado enormemente un comercio de base triangular, sobre el petróleo, las armas y los narcóticos, como resultado del embargo impuesto por la comunidad internacional [a saber, EEUU, la UE y los miembros de la OTAN] sobre Serbia y Montenegro [estos dos últimos estados de la Federación Yugoslava] y el bloqueo impuesto por Grecia contra Macedonia. De forma sucesiva, el colapso de la industria y la agricultura creó un vacío en el sistema económico que estimuló la expansión del comercio ilícito. Este último [comercio ilícito, i.e., contrabando y tráfico de drogas] se ha convertido en un “sector destacado”, una fuerte importante de intercambios exteriores y un campo fértil para las mafias criminales.

(…)

Al comercio de armas y narcóticos se le permitió [de forma deliberada] prosperar a pesar de la presencia, desde 1993, de más de 800 soldados estadounidenses en la frontera entre Albania y Macedonia con un mandato para reforzar el embargo. (…) Los ingresos del petróleo y los narcóticos se utilizaron para financiar la compra de armas (a menudo en términos de trueque directo): “Las entregas de petróleo a Macedonia (eludiendo el embargo griego, en 1993-94) podían utilizarse para sustituir la heroína, al igual que las entregas de rifles kalashnikov (…) en Kosovo.

Aquellos grandes repartos de armas fueron aceptados tácitamente por las potencias occidentales por motivos geo-políticos; tanto Washington como Bonn habían favorecido la idea de una “Gran Albania” [controlada por la alianza anglo-estadounidense y los intereses franco-alemanes] que abarcara Albania, Kosovo y parte del oeste de Macedonia. No sin sorpresas, hubo un “ensordecedor silencio” de los medios internacionales respecto al tráfico de drogas y armas de Kosovo: “el tráfico de drogas y armas está siendo considerado esencialmente en función de sus implicaciones geo-políticas (…) En Kosovo, el tráfico de armas y drogas está impulsando las esperanzas y temores geo-políticos”.

Desinformación sobre el Afganistán guarnecido por la OTAN

Eric Margolis, un periodista que se define a sí mismo como conservador ha declarado:

“No crean lo que NUESTROS medios y políticos nos cuentan sobre Afganistán. Casi toda la información que obtenemos sobre esa guerra que dura ya cinco años viene de EEUU y de los oficiales encargados de las relaciones públicas de la OTAN o de periodistas ‘empotrados’ que repiten como loros los folletos de los militares. Pregúntense cuándo leyeron un informe de un periodista que esté cubriendo a los talibanes y a otras fuerzas de la resistencia afgana?” (19 de septiembre de 2006) [16].

El gobierno canadiense, entre otros, ha dado comienzo a un programa de entrenamiento militar para periodistas – algo que va más allá de la información controlada de los reportajes de periodistas empotrados [17].

Debe reconocerse que la insurgencia es también, en parte, un movimiento de resistencia en muchas regiones de Afganistán. Los medios llaman “equivocadamente” a este movimiento los “talibanes”. Sin embargo, en Afganistán, sobre el terreno, las tropas de la OTAN identifican a los insurgentes afganos como las Milicias Anti-Coalición. Este título refleja el hecho de que la OTAN está luchando contra un movimiento de diversidad multi-étnica en Afganistán que considera a la OTAN como una fuerza de ocupación. El tema de los abusos de los derechos humanos por las tropas de la OTAN y los contratistas de seguridad (mercenarios) ha incrementado también la violencia entre los habitantes de Afganistán.

Además de la desinformación de los medios, nos encontramos con informes erróneos o tergiversados. Hay también individuos que dicen representar al pueblo afgano y que dicen ser campeones de los derechos humanos, como el presidente afgano y miembro de la no electa Loya Jirga (el pseudo-parlamento afgano). Muchos de los movimientos internacionales contra la guerra han sido engañados por miembros de la Loya Jirga que han pretendido abogar por los derechos de hombres y mujeres contra los EEUU y los señores de la guerra, mientras que de hecho recibían protección de ellos. Esto es un “disentimiento” o una oposición (“contra-discurso”) que utilizaron para crear la ilusión de que una oposición política auténtica en Afganistán.

Los Talibanes: Creación del Aparato de Inteligencia Estadounidense

Los talibanes son una creación de la CIA y del Servicio de Inter-Inteligencia de Pakistán. En 1996, se estableció el gobierno talibán como estado-cliente anglo-estadounidense.

La premisa de que la invasión soviética de Afganistán era el antecedente del extremismo y del militarismo de Afganistán es una falacia. En realidad, la creación del extremismo en Afganistán vino dada por la colaboración conjunta entre la inteligencia de EEUU y el ISI pakistaní en la mayor operación de la historia de la CIA. La elaboración de una guerra en Afganistán fue maquinada por EEUU, que alumbró a los muyahaidines y eventualmente a los talibanes. Según Zbigniew Brezinski, los EEUU empezaron las operaciones de contacto con los pakistaníes a fin de provocar una guerra civil en Afganistán antes de la intervención soviética del 24 de diciembre de 1979.

El anterior Consejero para la Seguridad Nacional, Zbigniew Brezinski reveló, durante una entrevista con el Nouvel Observateur, que las directrices oficiales para apoyar en secreto el estallido de una guerra civil y una oposición al gobierno afgano pro-soviético empezaron el 3 de julio de 1979 [18]. Esto ocurrió seis meses antes de que las tropas soviéticas entraran en Afganistán. Hay indicios de que las operaciones de inteligencia estadounidense en Afganistán en apoyo de los muyahaidines y otros grupos fueron anteriores a 1979.

La vuelta de los Talibanes, la manipulación del Movimiento Antimilitarista y la Satanización de la Alianza del Norte

Los EEUU y la OTAN parecen estar preparando la reinserción de los talibanes en la arena política afgana, en detrimento de la Alianza del Norte.

El senador estadounidense Bill Frist de Tennessee (republicano) ha pedido la inclusión de los Talibanes en el gobierno afgano [19]. Esta petición reviste importancia porque, en Waziristan, Pakistán ha llegado a acuerdos con representantes pakistaníes de los talibanes [20]. Bill Frist es el líder de la mayoría en el Senado de EEUU y es uno de los dirigentes republicanos. La OTAN está implicada también en los diálogos con los talibanes, muy probablemente a través de canales pakistaníes y del presidente Karzai.

En Afganistán, los intereses estadounidenses se sirvieron de los talibanes en el pasado y de nuevo parecen tener un rol potencial emergente. Los talibanes fueron casi siempre aliados fiables de EEUU –más, incluso, que los actuales grupos en el Afganistán guarnecido por la OTAN, que fueron aliados de Moscú, Teherán y Pekín y podían aún regresar a sus viejos campamentos-. Los talibanes podrían también mostrar ahora que se sienten tan cooperativos como en el pasado con los EEUU.

La Alianza del Norte, aunque no es precisamente un coro celestial, ha sido muy desacreditada y satanizada. Este parece ser el trabajo de campo de otras operaciones y duplicidades en Afganistán.

Hay también intentos de manipulación de los movimientos antimilitaristas para facilitar los objetivos anteriores. Los EEUU y los medios dominantes han intentado también retratar la Alianza del Norte como un aliado suyo cuando, de hecho, el liderazgo de la Alianza anterior al 11-S se oponía al intervencionismo estadounidense. A este respecto, hay indicios de que la inteligencia pakistaní (ISI) en colaboración con individuos dentro de la Alianza del Norte, estuvo implicado en el asesinato de su líder Ahmad Shah Massoud. Massoud fue el último ministro de defensa y fue objeto de un asesinato de un kamikaze dos días antes de los trágicos sucesos del 11-S y de la invasión anglo-estadounidense del Afganistán controlado por los talibanes

Irónicamente, EEUU está utilizando los sentimientos en su contra en el extranjero de los movimientos antimilitaristas y de la gente en general para impulsar otros objetivos de su política exterior.


Notas:

[1] Zalmay Khalilzhad es el embajador estadounidense, de origen afgano, en Iraq. También es miembro del PNAC (Project for the New American Century). Estuvo asistiendo a clase en la Universidad Americana de Beirut en Líbano, donde impulsó tensiones sectarias y división entre musulmanes, drusos y cristianos durante la Guerra Civil Libanesa. También fue uno de los mediadores entre las milicias que asesinaron a los civiles palestinos en Líbano y el gobierno israelí.

[2] Profesor John F. Richards; Opium and the British Indian Empire: The Royal ommission of 1895 Lecture, Universidad de Cambridge, Reino Unido, 23 de mayo de 2001: http://www.drugpolicy.org/library/opium_india.cfm http://fds.duke.edu/db/aas/history/faculty/richards

[3] Profesor Peter Ward Fay: “The Opium War, 1840-18432, Chapel Hill, University of North Carolina Press, 1975.

[4] Ibid

[5] Ibid

[6] Thomas Roy: “China: The Awakening Giant”, Chapter 2: Opening to the West, págs. 15-28, Toronto, McGraw-Hill Ryerson Ltd., 1981

Nota: Las páginas 27-28 contienen un directoria detallada de sugerencias de lecturas, material de invetigación y fuentes sobre las Guerra del Opio y la implicación británica en la industria de narcóticos (opio) para explotar a China.

[7] UNODC Statement on The Opium Economy in Afghanistan

[8] Profesor Michel Chossudovsky: “America’s War on Terrorism”, Chapter 2: Who is Osama bin Laden? págs. 26-27, Global Research, Centre for Research on Globalization (CRG), Pincourt (Québec), 2005

[9] Profesor Michel Chossudovsky: “Who benefits from the Afghan Opium Trade?”, Centre for Research on Globalization (CRG), 21 de septiembre de 2006

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=viewArticle&code=CHO20060921&articleId=3294

[10] “The Economic Impact of the Illicit Drug Industry”, Transnational Institute (TNI)

http://www.tni.org/crime-docs/impact.pdf

[11] Profesor Asad Ismi: “Drugs and Corruption in North and South America”

[12] Ibid

[13] Ibid

[14] Rahul Bedi: “Pakistan’s military is country’s largest business conglomerate”, Indo-Asian News Service (IANS), 12 de octubre de 2006

[15] Profesor Asad Ismi: “A U.S.-financed Military Dictatorship: Pakistan has Long, Bloody History as the Terrorist Arm of U.S.”, CCPA Monitor, Canadian Centre for Policy Alternatives (CCPA), junio de 2002

[16] Eric Margolis, Afghanistan: “Time for Truth”, 18 de septiembre de 2006

http://www.ericmargolis.com/archives/2006/09/afghanistan_tim.php

[17] Brandon Sun: “Military wants to turn soldiers into 'journalists' to win minds overseas”, 21 de septiembre de 2006

http://www.brandonsun.com/story.php?story_id=29952

Bob Bergen: “Military Censorship Hiding in Plain Sight, The Hamilton Spectator, 13 de octubre de 2006

[18] “The CIA’s Intervention in Afghanistan”, Interview with Zbigniew Brezinski, Le Nouvel Observateur, ejemplar de 15-21 de enero de 1998, página 76. Analizado también por Michel Chossudovskyen: “America’s "War on Terrorism", op cit.

[19] Jackie Dent, “Is it time to negotiate with the Taliban?”, Cable News Network (CNN), 5 de octubre de 2006: http://edition.cnn.com/2006/WORLD/asiapcf/10/05/taliban.talks, “ Include Taliban in government, says U.S. senator”, The Associated Press, 3 de octubre de 2006: publicado por Canadian Broadcasting Corporation (CBC), http://www.cbc.ca/world/story/2006/10/03/taliban-frist.html

[20] “Musharraf’s Waziristan deal a sell off to the Taliban”, India Defence, 14 de octubre de 2006: http://www.india-defence.com/reports/2607.

[1].- Mahdi Darius Nazemroaya es un escritor independiente y analista en temas de Oriente Medio. Vive en Ottawa.