Palestina no
se rinde

 

Masacre social en Gaza

El gobierno Sharon traslada por motivos de "seguridad" las fábricas de la zona industrial de Gaza y millares de palestinos quedan sin trabajo

Por Francesca Marretta
Liberazione, 15/06/04
Traducido por Sodepaz

"Ahora que el Gobierno tiene, como línea estratégica, dejar la Franja de Gaza, ha decidido evacuar la zona industrial de Eretz a causa de los de las inciertas condiciones de seguridad determinadas en los últimos meses". Así Ehud Olmert, Ministro de Industria y del Comercio israelí, ha cerrado la polémica con los que, hasta ayer, han encontrado entre los habitantes de Gaza mano de obra barata. Unos 170 fábricas textiles, de manufactura metálica, plástico y madera de Eretz son capital israelí, (30 son de propiedad palestina), serán trasladadas en otro lugar. La Franja de Gaza es un pasillo de tierra de largo 42 km y de ancho en el punto máximo de 8, donde viven 400 mil palestinos y 7.500 colonos israelíes. Al Norte el paso de Eretz, con el Check Point de entrada a Gaza, (frontera con Israel según los acuerdos Oslo), es atravesado por 400 metros de túnel dónde entre luces al neón y alambre de espino, millares de palestinos esperan cada noche pasar, uno a la vez, los controles para poder ir a trabajar en Israel y en la zona industrial de Eretz, sometida a control militar israelí, abierta hace 30 años poco después de la guerra del Kippur y buen ejemplo de colaboración entre palestinos e israelíes, sobretodo durante los años de Oslo.

Los transeúntes asiduos de Eretz, antes de dejar el túnel para alcanzar las fábricas, deben pasar los controles con aparatos que emiten radiaciones dañinas para la salud, tienen que quitarse las chaquetas y no tener consigo nada, tampoco la comida para el día. Hasta 2004, los palestinos de Gaza registrados para trabajar en Israel eran 11.724, comprendidos los 4 mil trabajadores de Eretz. Desde enero de este año han sido introducidas medidas que han limitado enormemente el paso de los transeúntes y la concesión de los permisos de trabajo. Un castigo colectivo después del atentado del 14 de enero pasado obra de una mujer palestina de 21 años, Rim-al Riashi, que se ha inmolado matando a cinco israelíes empleados de los controles.

Después del atentado el paso de Eretz ha quedado cerrado por días, dejando sin trabajo a millares de palestinos. A la reapertura, los trabajadores para superar todos los controles y llegar a tiempo al trabajo, ha tenido que llegar por la tarde a la entrada del túnel a las diez. Pero no todo los que han hecho noche en la cola han logrado alcanzar el puesto de trabajo. Para tener una idea de la gravedad de la situación, basta pensar que el 19 de enero solos 3 mil palestinos del total de los registrados a trabajar fuera de Gaza han logrado conseguir el permiso para ir al trabajo. En estos meses además se han multiplicado casos en el que los trabajadores se han desmayado entre la muchedumbre que esperaba en las puertas y también casos en que, para dispersar la muchedumbre, el ejército israelí ha empleado gases lacrimógenos y munición, como el 20 de enero, para disolver a los trabajadores en espera de entrar a Israel. Allí el 18 de febrero ha resultado muerto, Ahmed Sheik, obrero palestino de 41 años que ha muerto por asfixia mientras estaba en la cola para pasar los controles y ganar los 18 dólares al día. Desde el principio de año hasta hoy el paso ha estado cerrado durante 70 días. Después de los homicidios de Yassin y Rantisi y después de los demás atentados de este año, la disminución del tránsito de trabajadores ha sido progresiva. Hoy casi estamos en la parálisis. Mojaed Al Jadili, de 25 años del campo de refugiados de Burej (Gaza), cuenta a Liberazione que durante los pasados tres años casino ha dormido porque para trabajar como conserje en Emek Ayalon, fábrica de elaboración de madera que emplea a unos 300 trabajadores palestinos y 25 israelíes, se levanta por la noche a las tres, para volver a casa, generalmente, a las siete de la tarde. Desde marzo está sin trabajo como sus colegas. Vive, como a menudo ocurre en Gaza, gracias a la solidaridad del familia y de los habitantes del campo. Ahora se arregla arreglando grifos, y como cualquier otro en Gaza, espera poder trabajar para la autoridad Palestina. "Quiero ir fuera de aquì, quiero una vida normal. Quizás dentro de algún mes lograré emigrar". Mojaed no es el único que quiere dejar Gaza, un sitio en que, después del cierre de la zona industrial de Eretz el paro podría llegar a tocar límites del 70%.

La decisión del Ministro de Industria y Comercio también ha decepcionado a los empresarios israelíes que al menos tendrán derecho a una indemnización y al traslado de las actividades económicas en las zonas de Asquelon, Sderot y Netivot. Para realizar el plan de evacuación de las zonas de Eretz, Olmert necesitará coordinarse con el Ministro del Tesoro para conseguir un apoyo económico, porque mientras un trabajador palestino gana unos 15 euros al día, un trabajador israelí, recibe 4 euros a la hora. El daño económico para los empresarios de Eretz esta estimado en unos 15 millones de euros. El Ministro del Trabajo palestino Ghassam Al-Katib frente a la que puede ser una catástrofe humanitaria en la ya atormentada Franja de Gaza, ha pedido la intervención urgente de la comunidad internacional. Que ya sería hora, después de los acontecimientos de los últimos meses.

 

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