Por Rosi Santos, juventud SoB, 10/7/17

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Entre el 14 y el 18 de junio se produjo en Belo Horizonte el 55º Congreso de la Unión Nacional de Estudiantes (CONUNE). Este Congreso surge en una coyuntura difícil en nuestro país, es decir, la de un gobierno desmoralizado, pero a la ofensiva, y de una peligrosa fragmentación de la izquierda combativa.

Estos fueron uno de los principales factores que nos llevó a participar en este Congreso. Socialismo o Barbarie y su juventud -a pesar de separar la dirección de la entidad de la entidad en sí, reconocer la importancia de la UNE a nivel nacional en lo que se refiere a la posibilidad de articulación con la juventud- nunca ha construido orgánicamente la UNE. Las razones que nos han llevado a quedar “fuera” de la entidad tienen que ver con los años en que el movimiento estudiantil se enfrentó a tremendas luchas y la dirección de la UNE dio la espalda a esos procesos de lucha.

Este fue el primer Congreso nacional de la izquierda brasileña en medio de la inmensa crisis económica y política que pasa nuestro país. Dado este grado de jerarquía es que hacemos este breve balance del CONUNE.

Un Congreso polarizado

La llamada Oposición de Izquierda (OE), bloque formado por sectores de la izquierda y de oposición al petismo y al PCDoB, del cual formamos parte, ha marcado presencia activa. Ante esto, la desesperación de la UJS (juventud del PCDoB) quedó en evidencia cuando en varios plenos su base ardía en cólera contra la OE y, en algunos casos, pasaron a la agresión física contra grupos que componen la OE. Posición lamentable, pero se conoce la postura patotera de ese sector.

La victoria de la lista “Brasil popular” refuerza una dirección de la UNE conciliadora con el petismo y con las políticas gubernamentales para la educación. La UJS ganó el Congreso manteniendo el control burocrático de la entidad, y eso fue posible no sólo porque todavía tienen grandes bases sociales, principalmente en el interior de Brasil, sino por lo que caracterizamos como la disolución de Campo Popular, dirigido por el Levante Popular, movimiento ligado al PT, que se ha alineado aún más con un sector de la UJS.

Sin embargo, hay que sacar conclusiones importantes sobre el papel de la OE en la UNE, y la experiencia de 2017 ha sido fundamental. Por nuestra parte, como miembros de la Dirección Central de Estudiantes de la USP (DCE), promocionamos con las diversas organizaciones que componen la gestión una lista unificada para tener delegados y llevar el mayor número posible de estudiantes al Congreso. ¡Lo que ha demostrado ser un tremendo acierto! Realizamos una elección muy politizada en el interior de la Universidad de São Paulo y fuimos la lista ganadora con el mayor número de delegados y observadores.

Pero aún hay muchos retos. Creemos que sólo un Congreso construido por la base en las universidades puede cambiar la correlación de fuerzas, sólo con cientos de delegados del campo de la izquierda podemos tomar resoluciones favorables para el movimiento e incluso, alcanzar la mayoría de la dirección de la entidad. Hay que superar el burocratismo que se instala durante la realización del Congreso que impide un diálogo entre los distintos sectores que componen la OE, para que podamos realizar una intervención aún más unificada.

La Oposición de Izquierda ha dado trabajo a la burocracia estudiantil. El gran mérito de la OE fue no haber dejado que el Congreso fuese centralmente por el debate de las candidaturas electorales, lo que permitió debates más políticos y no el famoso “Lula 2018”, como quería la dirección actual.

A pesar de las dificultades para nuestro campo, en los próximos dos años de gestión, en el 55° Congreso, hemos conseguido mantener bancas de la OE, lo que, entre otras cosas, indica que con más organización y política unitaria previa e in situ, podemos obtener un resultado superior al de este año. 

La UNE que tenemos y la UNE que queremos

La UNE es la gran organización estudiantil a nivel nacional, en ella se agremian formalmente, e informalmente, miles de estudiantes y cientos de universidades. Rescatamos, no sólo su carácter histórico, sino también el de combatividad unitaria que es fundamental, por lo que actualmente toda la izquierda está dentro de la UNE (con excepción del PSTU). Muchos que antes no estaban o rompieron volvieron a la organización y resuelven apostar a ella. Vemos esto no sólo como positivo por la lucha contra la fragmentación, sino como estratégicamente más favorable para renovar esta organización y recuperarla finalmente para el movimiento estudiantil.

La UNE puede ser una importante herramienta de movilización para una salida política a esta crisis en la que la clase dominante quiere imponer a los trabajadores y a la juventud el pago de su cuenta. ¡La UNE puede así ser fundamental en esa lucha! Sin embargo, toda la militancia de la dirección de la UNE se reduce a hacer una fuerte campaña nostálgica ilusoria de los gobiernos petistas. Esta maniobra de conciencia, combinada con su política abiertamente conciliadora y apegada a los gobiernos, no nos sirve. Durante los años del gobierno del PT ha habido un vaciado brutal de política en la entidad, además del avance del carreirismo (práctica para conseguir ventajas en el trabajo por medio no éticos), pero necesitamos urgentemente una UNE de lucha y no un trampolín político oportunista para proyectos de los que siempre han gobernado el servicio de los ricos y poderosos.

La mayor parte de la dirección actual oculta a los estudiantes que la educación siempre ha sido objetivo de los ataques de los gobiernos -en los gobiernos de Lula y Dilma no fue diferente. La llamada expansión de la enseñanza superior llevó a miles de jóvenes a ganarse el sueño de la enseñanza superior, pero en condiciones que, por no decir adversas, fueron mucho menos favorables en relación con las universidades públicas ya existentes.

No basta con esta desigualdad notoria entre las universidades públicas preexistentes y las creadas en los gobiernos del PT, ha habido un endeudamiento de las familias que han recurrido a las universidades privadas con financiación del gobierno a través del ProUni (Programa Universidad para Todos). Dinero que llevó a un enriquecimiento más grande de los empresarios de la enseñanza privada. También ocultan que el proyecto de educación petista en este sentido fue una exigencia del Banco Mundial (BM), del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la Organización Mundial del Comercio (OMC), todos juntos para un mercado de servicios educativos de capital privado Y de la internacionalización de la educación superior, que hasta entonces Brasil no tenía.

En los gobiernos petistas se fueron asentando las bases de una educación de parámetros no más plenamente pública. Lo que estamos diciendo es que hace mucho tiempo que esta dirección de la UNE no piensa su política a partir de la conclusión primaria de que la educación nunca ha sido prioridad para ningún gobierno en este país y que hay que luchar contra cualquier medida que precarice aún más la enseñanza. Sin embargo, vemos que es necesario hacer exigencias a esta misma dirección, así como construir con ella un frente de oposición contra el gobierno burgués de turno, es decir, el que en este momento ataca a la juventud y a los trabajadores.

Incluso ante el gobierno de Temer la dirección de la UNE se demuestra vacilante. Para tener una idea, la dirección mayoritaria de la entidad actúa de la misma manera que las centrales sindicales carneras, en el Congreso llamaban a la jornada del 30, por ejemplo, como día de lucha y no de huelga general, una política clara de capitulación. Sin embargo, nosotros y otros sectores, como el MAIS, por ejemplo, fuimos los primeros en no permitir eso y propusimos que en el Congreso se aprobara como huelga general el 30 de junio. Intervención que se ha demostrado acertada por diversas razones, la principal era la necesidad de volver a las universidades con una propuesta concreta contra el gobierno, pero también era importante no dejar espacio alguno para la derecha organizada de la UNE (PSDB), que tanto quiere aprobar las reformas.

Es posible un fuerte movimiento estudiantil contra el gobierno federal

A partir de junio de 2013, la juventud se ha mostrado una piedra en el zapato de los gobiernos. Los vientos de 2013 siguen estando presentes en la conciencia de miles de estudiantes que se encuentran con universidades en una crisis histórica. La juventud tiene derecho a un futuro negado con los ataques del gobierno de Temer, y con un cambio de curso en la UNE podemos construir una salida política. En menos de un año de gobierno ilegítimo de Michel Temer se han retirado varios programas de educación, recorte de más de 7 mil millones de presupuesto, en cambio, el gobierno perdona deudas multimillonarias de bancos privados, como Santander e Itaú.

La salida política debe pensarse más allá de las necesidades específicas de los estudiantes. Es decir, además de luchar contra las rectorías, la burocracia estudiantil y los ataques del gobierno a la educación, debemos hacer una alianza estratégica con los trabajadores contra la reforma laboral y de la previsión que han alcanzado la juventud. Es urgente luchar contra la reforma de la previsión y el trabajo, por “Fuera Temer”, por “elecciones generales ya” y por una Constituyente libre y soberana impuesta por la base de la sociedad ¡para transformar radicalmente la estructura de poder! Por lo tanto, creemos que la UNE, a pesar de toda su historia de combatividad, necesita ser refundada en la lucha estudiantil. Los estudiantes ya no quieren ver a la entidad usando el escudo de su pasado glorioso y mientras concilia con los gobiernos.

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