Por Claudio Testa, SoB 439, 14/9/17

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Cambio climático, calentamiento global y las más variadas catástrofes

En las últimas semanas, diversas catástrofes, consecuencia de los cambios del clima, fueron el centro de las noticias internacionales.

Paradójicamente, uno de los países más afectados fue Estados Unidos, gobernado por Donald Trump, un “negacionista” del cambio climático provocado por el hombre y de los desastres que eso acarrea. Y para redoblar esa paradoja, recordemos que la misma posición negacionista sostiene el gobernador del Estado de Florida, gravemente afectado por el destructor huracán Irma, días después que el Harvey arrasara Houston y otras áreas de Texas.

“A mediados del pasado agosto –comentaba un diario de Madrid–, la principal agencia de información sobre ciencias atmosféricas, oceánicas e hidrológicas en los EEUU[1] publicó su informe anual sobre el Estado del Clima (“State of the Climate in 2016)”[2]. Estaba firmado por más de 500 científicos de instituciones de todo el planeta. Se podría resumir en una frase: el año 2016 ha sido el año más caliente jamás registrado, con una incidencia inusual de ciclones tropicales (93), sequías cada vez más largas y un descenso del hielo antártico. Y cada año que le siga, será peor.

“Si la intención de la Asociación Meteorológica de EEUU [American Meteorological Society] era convencer al presidente de que no cumpliera su amenaza de sacar a EEUU del Acuerdo de París, podemos decir que Dios ha bajado a ayudarle. En las semanas que han pasado desde su publicación, EEUU ha sufrido una ola bíblica de huracanes, tormentas tropicales, inundaciones, sequías e incendios sin precedentes.”[3]

Por razones no sólo de su insólita potencia destructiva, los huracanes Harvey, luego Irma y después algunos menores como el huracán José, acapararon la atención de los medios occidentales. Es que pegaban principalmente sobre las costas y zonas del Caribe cercanas a EEUU. Su potencia fue tal, que un meteorólogo estadounidense sugirió modificar la escala en que se miden los huracanes. Esta va del 1 al 5. Propuso extenderla del 1 al 6.

Es que la cantidad de huracanes  de categoría 4 y 5 en todo el mundo casi se duplicó desde principios de la década de 1970 hasta el 2000… y sigue en aumento… La duración de los ciclones tropicales y sus velocidades de viento más fuertes también se han incrementado en un 50% en los últimos 50 años.

Pero los huracanes no son las únicas expresiones de las catástrofes derivadas directa o indirectamente de los cambios del clima provocados por el hombre. Al mismo tiempo que huracanes de potencia inaudita arrasaban el Este de EEUU, “docenas de incendios forestales” hacían estragos en el Oeste.

Un informe de la NASA de fines de agosto resumía así la situación: “Los EEUU están en medio de una infortunada avalancha de desastres naturales. En Texas, el huracán Harvey está causando inundaciones generalizadas. En el Oeste de los Estados Unidos sucede lo opuesto. Las condiciones de extrema sequía y calor están provocando incendios forestales generalizados.”[4]

Este informe de la NASA va acompañado de fotos satelitales donde la costa Oeste de EEUU se ve salpicada por un sinnúmero impactante de manchas rojas: los incendios incontrolables que arrasan los bosques.

Pero, a diferencia del monumental informe de la American Meteorological Society, lo que no dice la NASA –quizás para que Trump no sancione a sus jefes– es que los huracanes e inundaciones del Este y las sequías e incendios del Oeste se deben a la misma causa. A saber, el cambio climático.

En otros continentes, esta dupla de agua y fuego, grandes inundaciones y sequías con incendios forestales, está funcionando de la misma manera, mostrando el desequilibrio de los procesos climáticos y, a su vez, agravándolos. Así en este verano europeo de 2017, Portugal fue arrasado por incendios sin precedentes, donde además perecieron casi un centenar de personas.

Las consecuencias del cambio climático golpean cada vez con mayor fuerza, redoblando las catástrofes humanitarias, que no se deben sólo a los casi 60 conflictos armados que están en hoy en curso mundialmente.

Por ejemplo, se habla muy poco de la sequía que viene arrasando el Cuerno de África (Somalia, Yibuti, Eritrea y Etiopía) y que golpea también a Yemen y Sudán del Sur. ¡Esos países reúnen más de 260 millones de habitantes, que se enfrentan a una hambruna cada vez más grave! Pero como esto no afecta directamente a Europa (ni a EEUU), no se le da mayor importancia.

Sin embargo, la sequía y el hambre que genera, potencian las migraciones masivas. La Unión Europea no ha podido dar una solución a las migraciones masivas generadas por las guerras. ¡Pero a eso se le va agregando la más amplia migración de las poblaciones desplazadas por las catástrofes climáticas en África!

Datos indiscutibles: todo va mal

Lo cierto es que los datos que aportan estudios como el citado de la American Meteorological Society (AMS) no pueden ser más preocupantes. Las tendencias son a que todo se agrave.

Los estudios a escala mundial los informes a anuales de la AMS se hacen desde mediados de los 90. Participan en ellos centenares de científicos del clima de todo el planeta. Sus conclusiones son que estamos en una aceleración de los factores que multiplican y fortalecen las perturbaciones del clima. Esto luego deviene en desastres como los ya comentados. Van dos ejemplos de esos factores:

“Tanto la temperatura en la superficie como la concentración de dióxido de carbono (CO2) –dos de los más reconocidos indicadores del cambio climático a escala global– han alcanzado nuevas alturas durante 2016…. Sobre todo la concentración de CO2 fue la más alta en los más de 60 años en que se llevan registro de las observaciones.” (Informe de la AMS, pág. 20)

No resultó más optimista el otro dato crucial, el de la temperatura: “Por otro año sucesivo, el 2016 resultó ser el año más caluroso en la superficie dentro de los 150 años en que se llevan registros, con aumentos entre 0,45 grados C y 0,56 grados C […] Muchas otras variables climáticas esenciales (VCEs), especialmente aquellas ligadas estrechamente a la temperatura de la superficies, responden a esas condiciones excepcionales de calentamiento. La atmósfera superior, los lagos y otras superficies han mostrado calentamientos excepcionales o records. En la criósfera [las partes de la superficie de la Tierra donde el agua se encuentra en estado sólido] los glaciares continúan con un balance negativo de su masa, que ya dura 37 años sucesivos.” (Informe de la AMS, pág. 242)

¿Cómo funciona todo esto para producir desastres?

Los cambios de factores como la temperatura o el dióxido de carbono (CO2) juegan su papel en el agravamiento de fenómenos como ya citados, por ejemplo, los huracanes cada vez más fuertes. Aclaremos que huracanes, ciclones y tifones son fenómenos meteorológicos en lo esencial similares. Se les da nombres diferentes, según la región del mundo en que se producen. ¿Cómo se van agravando estos fenómenos en el proceso de cambio climático?

El especialista Fred Magdoff –coautor del libro “Creating an Ecological Society: Toward a Revolutionary Transformation”– los explica, tomando como caso concreto el huracán Harvey:

“¿Por qué el calentamiento global ha hecho al huracán Harvey el más intenso que hayamos tenido?

“Los océanos se están calentando, y el Golfo de México en particular ha venido aumentado todavía más su temperatura. Este año ha sido el más caliente de todos los registrados.

“El calentamiento del agua hace que se evapore más fácilmente. Y, a su vez, la atmósfera caliente puede almacenar más agua. Las tormentas en general se han vuelto más intensas, y no sólo el huracán Harvey.

“Pero hay otro factor también: Los polos se están calentando más rápido que las regiones centrales de la tierra. Hay menos diferencias de temperatura entre ambos lugares. Esto afecta la transferencia atmosférica, es decir, las corrientes de aire. Uno de los efectos previstos de esto es que los patrones climáticos se van haciendo más lentos. Las cosas ya no se moverán tan rápido como antes normalmente lo hacían.

“Ese fue uno de los factores que hicieron a Harvey tan devastador: se quedó en el lugar. Se movía un poco, pero en un círculo. Eso también es un efecto de la actividad humana y el calentamiento global.”[5]

Pero, como señala luego Magdoff, la cosa no termina allí. Otro factor fundamental es el suelo que recibe los torrentes de agua. Los efectos destructivos pueden multiplicarse según como sea ese suelo.

Efectivamente, gran parte de la zona en que se descargó el huracán Harvey en Texas, como luego el huracán Irma en Florida y antes en islas del Caribe, ya no tiene un suelo con pastizales y praderas capaces de absorber agua en grandes cantidades.

Los “desarrollos inmobiliarios” se hacen en función de los intereses de los capitalistas que los promueven. Esto determina zonas inundables inmensas en las ciudades, pero asimismo en los campos, cruzados por carreteras y autopistas que impiden el drenaje. También el tipo de cultivos es de importancia fundamental para que haya o no inundaciones.

Por supuesto, las peligrosas transformaciones del cambio climático no se reducen sólo a las que aquí comentamos. Pero lo esencial es que se comprenda la magnitud del desafío y, sobre todo, que en los marcos del capitalismo las cosas irán de mal en peor. Esto se agrava por el criminal “negacionismo” del Trump, pero también porque los capitalistas europeos que se dicen ecologistas, o los de China y Rusia, no están a la altura de este desafío.

En el fondo, todos ellos opinan lo mismo: ¡Primero, las ganancias, aunque la humanidad marche hacia una catástrofe!

1.- Se refiere a la American Meteorological Society (Asociación Meteorológica de EEUU), https://www.ametsoc.org/ams/

2.- “State of the Climate in 2016”, publicado por la AMS en agosto de 2017, http://www.ametsoc.net/sotc2016/StateoftheClimate2016_hires.pdf

3.- Marta Peirano, “El verano que creímos en el calentamiento global”, eldiario.es, 09/09/2017.

4.- “Dozens of Wildfires in Western United States”, NASA (National Aeronautics and Space Administration), August, 28, 2017, https://www.nasa.gov/image-feature/goddard/2017/dozens-of-wildfires-in-western-united-states

5.-: Fred Magdoff, “The flooded landscape of 21st century capitalism (interview)”, Socialist Worker (ISO), September 6, 2017.

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