Por Socialismo o Barbarie – Estado español, 21/12/17

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Ante el 21D en Catalunya

Las elecciones del 155 son una trampa

Socialismo o Barbarie – Estado español

Quisiéramos partir diciendo que estas elecciones son una trampa peligrosa. Porque son la aplicación del Art 155 y por tanto impuestas, convocadas y organizadas por el Régimen y el Estado franquista español con el objetivo de frenar, desviar y encauzar la inmensa movilización, el proceso surgido por abajo y la voluntad y el legítimo derecho del pueblo catalán a votar y decidir. Unas elecciones que suponen un engaño y una estafa al “procés” porque van en el sentido de borrar de la escena las urnas y las calles de la autorganización, la acción y la democracia directa expresadas el 1-O, el 3-O, el 8N y llevar todo al terreno de la mediación de las urnas del Estado de la democracia burguesa para dirimir en ese campo los problemas.

Son una trampa peligrosa porque habilita la posibilidad de perder ante el bloque constitucionalista y eso deslegitimaría el procés y asestaría un gran golpea a la moral de los amplios sectores que se movilizaron.

Y es por todo esto que consideramos un error entrar a participar avalando las mismas.

Lamentablemente desde todas las vertientes del denominado “bloque soberanista” se reconocen como unas elecciones ilegítimas pero siempre hay un pero, que en mayor o en menor medida,  justifica la participación en las mismas, lo que no es más que admitir, obedecer y someterse a la jugada de Rajoy y la derecha españolista.

Puigdemont sostuvo en varias oportunidades que el Govern no esperaba, a la vez que se escandalizaba y denunciaba, la brutal reacción represiva del Estado español frente a la enorme y valiente demostración del pueblo catalán en las calles, pero ahora sin embargo,  acatan y avalan sus reglas e imposiciones.

Aquel 27 de octubre, al calor de las masas y de la expectativa general, se declaró la independencia y se proclamó la República. Pero a la vez, no se tomó ninguna medida concreta ni se llamó a la movilización permanente en las calles para defenderla ante la más que anunciada amenaza de Rajoy de implementar el 155.  Lo cierto es que se declaró la DUI para inmediatamente suspenderla y llamar al diálogo. Puigdemont se fue a Bélgica y Rajoy cumplió cesándolo como president, disolviendo el Parlament y convocando a “estas” elecciones.

No hubo marchas ni llamados a la resistencia real para efectivizar y defender la República, ni para enfrentar al 155 en las calles pero sí hay elecciones. Nada más pasivo que eso y contrario a todo lo que se vino luchando y conquistando en las calles. Vaciar las calles y llenar las urnas, la manera más efectiva y “democrática” de la dirección burguesa del procés para desviar el legítimo derecho del pueblo catalán. Y para eso prepararon a su base, diciéndoles que hay que votar a cualquiera del bloque soberanista con tal de que no gane la derecha y para refrendar en las urnas la República, una República que ellos mismos se encargaron de que sea sólo en el papel.

Y cuando hablamos de direcciones burguesas nos referimos a los partidos y organizaciones que dirigen el procés, ex CIU, (las cosas por su nombre) el partido de Pujol y las retalladas en la era de Artur Mas, ERC (ex aliado del PSC en el Tripartit) y Òmnium y la ANC (organizaciones tradicionalmente conocidas por no ser para nada de izquierdas)

Para lavarse la cara y volver a jugarse la legitimidad y no perder el capital político acumulado hasta ahora, habilitan unas elecciones convocadas por el Gobierno central a las cuales el independentismo llega dividido, pero aun así, éstos prefieren acudir a las urnas aunque sea perdiendo votos porque las calles no son su terreno y hay que calmar y encausar las cosas.

Porque se ha ganado y conquistado mucho más en un día de ejercicio real de democracia directa y autorganización que en toda una legislatura de gestión gubernamental justamente cuando el movimiento, confiando en sus propias fuerzas y en sus propios métodos, desborda, desobedece rompiendo de hecho límites de la democracia burguesa y va más allá de, y a pesar de sus direcciones. Las urnas del 1-O impuestas por la movilización masiva y la acción directa no son lo mismo, ni tienen el mismo sentido ni valor político que las urnas del 21D impuestas por la fuerza del Estado monárquico justamente para anular lo anterior. Por esto mismo presentarse y/o participar de las mismas es un error porque legitima y le hace el juego a esta situación. La única “maldita gran novedad” de las encuestas de estas elecciones es el crecimiento de Arrimadas y C´s cuyo lema electoral es “ahora si votaremos”, claro, son sus elecciones, las del 155.

Ahora se dice que la DUI fue simbólica y que el Govern no estaba preparado para la independencia. Lo cierto es que así como declararon la independencia también así la dejaron morir. Huele a justificación.

Un proceso y una independencia que la dirección burguesa vendió como un camino fácil, low cost, sobre el que se cargaron las tintas y del cual hoy se echan atrás en aspectos importantes como la unilateralidad y proponen un camino totalmente opuesto al recorrido por el 1-O hasta ahora; un referéndum pactado, aun cuando ya queda más claro que el agua el antecedente que el Estado español y Rajoy no dialogan, no quieren ni permitirán la independencia y que para eso cuenta con el apoyo de su socio inestimable desde 1978, el PSOE. Es que cuando las patatas queman y el orden se ve amenazado por el desborde, la pusilánime burguesía retrocede, toma partido y frena al movimiento, cuando no lo combate.

Por supuesto que los socialistas revolucionarios no despreciamos el terreno electoral, pero no es nuestro campo de batalla. Lo cual no quita que cuando decidimos intervenir en este terreno lo hacemos con la intención y el sentido de que sirvan como tribuna popular para poner en el centro y amplificar la voz, las reivindicaciones, los métodos y las luchas de los trabajadores y el movimiento popular. Asimismo lo hacemos con una campaña electoral revolucionaria, roja y un con un programa independiente y clasista y para eso pedimos y pelamos el voto. Pero a la vez, hay elecciones y elecciones y a veces nos presentamos y a veces no.

En este contexto y siendo concientes de la enorme presión que significa la idea del “voto útil” contra el 155 y para que no gane la derecha y siendo concientes también de que no están dadas las condiciones para plantear un boicot o rechazo activo a esta elecciones impuestas por la monarquía y el PP-SOE reeditando y profundizando el camino de un 8N, la segunda opción, de no presentarse para legitimarlas ni y por tanto rechazarlas con el no voto o la abstención, nos parece la más correcta.

Al final de cuentas el contenido social (paro, salarios, salud, educación, pensiones, precarización, etc, que más o menos pueda haber, y si los hay en algunos casos,  en los programas electorales independentistas, quedan subsumidos y relegados a un segundo plano ante la polarización (no de clase entre burgueses y trabajadores) entre el “Vote contra el 155 y por la Republica” del independentismo versus el “Vote por la unidad de España” de la derecha rancia y fascista.

Y no hay que dejar de señalar la falsa equidistancia “Ni DUI ni 155” de Colau, Domènech e Iglesias, porque hay situaciones en las que no se puede mantener una posición ambigua y oportunista, o se está con el tiburón o se está con las sardinas, y se pusieron del lado del tiburón, y eso no es ninguna equidistancia, hay que sacarlos del medio ponerlos donde se ubicaron, del lado de la defensa y apuntalamiento del régimen del 78 y contra el derecho y deseo del pueblo catalán.

Lamentablemente la CUP que podría haber jugado un rol progresivo en esto, ha venido teniendo un comportamiento más proclive a ser el furgón de cola o más bien el ala izquierda de un movimiento independentista burgués liderado y dirigido por sus partidos (ERC y la antigua Convergencia) y organizaciones  referentes (Òmnium y ANC) que una organización o partido independiente de estas direcciones. Una versión de izquierda ultra reformista y totalmente adaptada a las reglas del juego institucional del parlamentarismo y municipalismo burgués de la democracia capitalista de los ricos, que al final de cuentas, diga lo que diga en mítines, en la prensa o  en sus programas al fin de cuentas son solo palabras y papel mojado, pues en los hechos, siempre terminan  confiando y dándole otra oportunidad a los partidos burgueses, como cuando daban su apoyo a la conformación del Govern de Junts pel Si y a los presupuestos a cambio de la promesa de independencia que hoy reconocen como incumplida. Si la CUP se comportara una corriente independiente (de los partidos burgueses), en todo estarían equivocados y le haríamos la crítica en cuanto a su táctica y estrategia, pero no es así. Se equivocaron, fue un error, y se vuelven a equivocar con su participación en estas elecciones

Pero más allá de lo que los trabajadores, las mujeres y la juventud decidan votar o hacer el 21 también somos concientes de que el proceso no se ha cerrado ni muchos menos ha muerto como ya ha decretado la derecha, sino que continua vivo y abierto, porque el  día 22 los problemas y los debates serán los mismos y se pondrán nuevamente sobre la mesa, porque los CDR continúan organizados y con ganas de movilizarse, hacer cosas, y pelear por la independencia.

Obviamente que a la derecha, más allá del resultado la combatiremos siempre y en todos los terrenos, sobre todo en las calles, con huelgas, cortes de vías y carreteras y con movilizaciones masivas. Como así también  estamos dispuestos a defender el resultado favorable al voto independentista si está verdaderamente dispuesto a ponerlo al servicio de ir hasta el final en poner en marcha y defender la República tomando medidas concretas y abriendo realmente un proceso constituyente donde todos los que vivimos y trabajamos en Catalunya podamos discutir y decidir qué tipo de República queremos y con quienes y para quienes queremos construirla. Porque no queremos cambiar un opresor por otro, no queremos la República catalana independiente burguesa donde la ley y el imperio de la explotación y el saqueo capitalistas continúen operando.

Por todo esto es que llamamos a rechazar estas elecciones tramposas impuestas por Rajoy y lo decimos no desde una postura escéptica o meramente crítica, sino todo lo contrario, desde una postura militante y revolucionaria para redoblar los esfuerzos desde el mismo día 22 en la apuesta de construcción de una alternativa de independencia de clase (de los partidos y organizaciones burgueses y pro patronales) que ponga en el centro a los trabajadores, sus métodos y sus luchas y que interpele y le tienda la mano al resto de los sectores populares, las mujeres y la juventud no solo de Catalunya sino también del resto del Estado para romper con el Régimen heredero de Franco y caminar en el sentido de la transformación socialista de la sociedad.

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