Por Martín Primo, Editorial SoB 463, 5/4/18

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Mientras pactan planchar las luchas

El gobierno comenzó una nueva fase de su “tarifazo permanente”. A principio de año ya nos había sacudido con una primera ronda de aumentos en todos los servicios y transportes que significaron un sablazo al bolsillo y que sumó bronca en amplias capas de la población trabajadora. Ahora, llagado el mes de abril comienza una nueva etapa (pero no la última) de la ola de tarifazos a los peajes, las naftas, el gas, el agua y los transportes. Un verdadero escándalo si tenemos en cuenta, además, que el gobierno y la burocracia sindical están pactando paritarias al 15% cuando la inflación de los primeros tres meses ya trepó casi al 7%.

Un ataque a las condiciones de vida de los trabajadores

En este sentido hay que tener en cuenta que el aumento a los servicios y al transporte es mucho más dañino debido a que descalabra toda la estructura de gastos en las casas de los trabajadores en la medida que son consumos que no se pueden dejar de lado sin afectar drásticamente las condiciones de vida de las familias en los barrios. Un reciente estudio realizado por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dio como resultado que una familia tipo que vive en CABA gasta el 37% de su salario entre alquileres y servicios básicos.

Un aumento del 40% en la boleta de gas a comienzos del otoño deja a miles de trabajadores ante el problema de afrontar facturas impagables o el peligro concreto de enfermarse gravemente con la llegada de los primeros fríos. El aumento del agua o  de la electricidad en muchas casas del conurbano que no tienen servicio de agua corriente y tienen que utilizar bombas eléctricas para cargar el tanque de las casas, significa que deban pensar sacrificar las mínimas condiciones de higiene si no cuentan con el dinero para pagar las facturas.  Un aumento del transporte que ya llegó al 50% en lo que va del año, y que trepará al 67% en junio significa un ataque feroz al salario de todos los trabajadores, y aun mucho más en el caso de los trabajadores desocupados que ni tienen con qué afrontar semejante gasto a la hora de salir a buscar trabajo. A esto aún falta sumarle el aumento del agua que está programado para mayo, el del subte que esta momentáneamente frenado pero que esperan poder desbloquearlo ese mismo mes. Y una vez que esto pase, y pase el Mundial, se viene una nueva tanda de aumento en todos los servicios en el mes de septiembre.

Dos versiones de una misma realidad

Este contexto de planchazo de la coyuntura política habilita a la desmoralización y a la creación de verdaderos espejismos que buscan confundir y tapar la realidad que viven millones de personas.

Hoy por hoy el seguimiento de la realidad política a través de los diarios y la televisión puede ser causa de la más aguda esquizofrenia. El legendario diario de la oligarquía argentina, La Nación, se destaca por sobre todos sus pares por ser el que más burdamente se ha lanzado a una loca carrera para vender día a día la imagen de un país y una economía que parecería que no para de cumplir metas y romper records. Si uno se deja guiar por esas imágenes parecería que la inflación es un tema superado, que los salarios han crecido locamente, que la pobreza está en vías de desaparecer. Que la única preocupación de los argentinos es donde comprar su auto 0km y donde irse de vacaciones…. ¡Finalmente habría llegado aquel tan prometido segundo semestre!

Pero no más uno sale de esa burbuja mediática y se adentra un poco en la realidad aparece la otra cara de la Argentina. Ese rostro pétreo de miles de trabajadores que miran cómo día a día el salario no alcanza para llegar a fin de mes, como las cuentas de la luz, el gas y el agua le viene por sumas de miles de pesos y mes a mes se hacen más difíciles de pagar. Ese rostro que ve como la tarjeta SUBE a la cual antes le cargaba de a 100 pesos, ahora debe cargarle 200 0 300 pesos e igual no le rinde. Ese rostro que mira y aun espera que sus representantes políticos y sindicales “hagan algo” en defensa de ellos y que esto no siga así.

La explicación de que estas dos versiones de la realidad puedan convivir en un mismo tiempo y espacio se explica principalmente por el acuerdo de facto de gobernabilidad que todos los representantes de la sociedad burguesa han cerrado con tal de que no se repitan los acontecimientos de diciembre. El alejamiento de las masas de las calles las hace más permeables al discurso dominante, y eso la burguesía y la burocracia lo tienen muy claro.

De todas formas la situación política nacional es muy dinámica y las coyunturas son muy cambiantes.  En este sentido no hay que perder de vista que tanto el planchazo impuesto contra las luchas, como la presión reaccionaria que viene de Brasil en donde al cierre de esta edición el Supremo Tribunal de Justicia le negó el recurso de habeas corpus a Lula abriendo así las puertas para su encarcelación, pueden terminar generando un curso más a la derecha.

En todo caso, es imprescindible junto con la denuncia a la burocracia traidora, impulsar todas las instancias de organización por abajo que surjan en los barrios para pelear contra los tarifazos y eventuales cortes de servicios a los vecinos que no puedan afrontar los aumentos.

Sacan a la gente de las calles para llevarla al Congreso

Como ya desarrollamos en otras editoriales, el gobierno nacional y el PJ en todas sus versiones han decidido  planchar todo hasta después del Mundial.

El punto central de su acuerdo es que ambos sectores decidieron no tensar tanto la cuerda y viraron hacia el centro político. El macrismo cajoneó (por el momento) su “reformismo permanente”, que pretendía hacer pasar todas las contrarreformas a lo que dé, y retornó a su orientación más gradualista y dialogada con la oposición. Por su lado, el PJ se compromete a planchar la coyuntura política y apostar sus cartas a 2019, para de esta forma poder concentrarse en resolver su crisis interna. Claro que lo que aún no termina de saldar es si este camino hacia 2019 lo va a transitar como “cómplice” de Cambiemos a lo Pichetto, o como oposición leal al estilo del kirchnerismo.

Es importante seguir la evolución del debate dentro del PJ. Por un lado está el sector de Pichetto y los gobernadores que parecen inclinarse a jugar todas sus cartas a barrer a Cristina y ser el sostén institucional del gobierno nacional, aunque esto signifique dividir al PJ y postergar las aspiraciones de retorno para el 2023; por otro lado el Plan Rossi de reagrupar a todo el PJ y más allá también por medio de una “mega PASO antimacrista” que abarque desde el PJ  y el Frente Renovador, hasta la izquierda. Un verdadero “abrazo de oso” que tiene como objetivo deglutirse el voto de la izquierda independiente en pos de un frente político “antiMacri”.

La primera consecuencia que se desprende de este acuerdo es que se “revitaliza” el Congreso de la Nación como ámbito en donde se procesan los acuerdos y las diferencias dentro del arco patronal. Este no es un tema menor y hace a una de las características del actual momento. Frente a la fuerza de los de abajo en las calles, ahora todo se procesa entre los “representantes de la Nación”, y el “pueblo”, una vez más no delibera ni gobierna. Este fenómeno se manifiesta tanto en el debate sobre el derecho al aborto, que es un debate real impuesto al gobierno por la lucha del movimiento de mujeres; como en una serie de decisiones que hacen al normal funcionamiento de las instituciones patronales y al negociado y acuerdos entre los partidos del régimen. Como muestra tenemos que en estas últimas semanas el gobierno desmanteló su mega decreto y lo consensuó con Pichetto y cía. plasmándose en un conjunto de leyes; también se pusieron en funcionamiento una serie de comisiones como la bicameral en donde de forma conjunta entre Cambiemos y el kirchnerismo acordaron que se investiguen las filtraciones de las escuchas telefónicas a Cristina Kirchner (una demostración más de los turbios manejos de los servicios de espionaje); o directamente la última reunión de comisión que interpeló al Ministro Caputo que terminó en un resonado circo mediático en donde, por un lado, el kirchnerismo hizo un escandalete por una notita escrita en un papelito, y de esta forma le permitió a Caputo escapar de la interpelación de forma abrupta.

En este contexto, es importante en este punto no perder los equilibrios. La izquierda revolucionaria está obligada a dar todos los debates en el ámbito en donde objetivamente se estén procesando. No hacerlo sería de un infantilismo galopante. Pero al mismo tiempo debe tener presente que es necesario poner todo su esfuerzo en “sacar” la discusión de las estrechas paredes del Congreso y ponerla en las calles. En definitiva, ese es el único ámbito en donde  los trabajadores, las mujeres y la juventud pueden hacer valer sus intereses.

La burocracia cura sus heridas por derecha

El otro gran actor, indispensable para que las cosas no se salgan de madres y poder garantizarle las condiciones de gobernabilidad (y ajuste) a Macri, es la burocracia sindical. Tanto la CGT como la CTA. Cada una con su estilo y sus alcances.

En primer lugar destaca el rol de la CGT. La cúpula de esta central sindical luego de las jornadas de diciembre de 2017 había quedado en una crisis terminal. Su ambigüedad entre llamar formalmente al paro contra la ley de reforma previsional y no hacer nada para garantizarlo, la dejó en ridículo frente a la masiva movilización en la cual, al no  participar, le dejo todo el protagonismo a la izquierda y los sectores más activos de la clase obrera facilitando el desborde de los de abajo.

Pero luego de semanas de vacilaciones, y una vez pasada la movilización del 21F de Moyano (un verdadero anticlímax), la cúpula de la CGT parece reorganizarse bien a derecha con Héctor Daer como única cabeza de la nueva conducción, lo que constituiría una CGT claramente alineada con el gobierno nacional, su plan de ajuste, flexibilización laboral y paritarias a la baja. Por su parte, los Moyano y cía. no dan muestras de avanzar en ningún reagrupamiento más “combativo” parecido al MTA de los 90.

Por otro lado tenemos a la CTA. Un verdadero escándalo y una muestra de la perfidia del kirchnerismo. Su método es distinto: se rasgan las vestiduras contra el neoliberalismo de Cambiemos y te revientan “luchando”. Una muestra de esta impostura es la burocracia docente de CTERA y SUTEBA de Yasky y Baradel. El macrismo a nivel nacional y Vidal en la Provincia de Buenos Aires vienen atacando y provocando a los docentes de manera ininterrumpida desde hace meses. Macri anulando la paritaria nacional; mientras Vidal cierra escuelas, cursos, ciclos enteros, cesa algunos docentes y jubila forzosamente a otros, además de querer imponer una paritaria del 15% frente a una inflación que por lo menos rondará el 25%. Frente a esto, CTERA brilla por su ausencia y SUTEBA se limita a desmoralizar por la base mediante paros aislados o medidas ultraformales como resucitar la carpa blanca por 24 horas.

La izquierda debe plantar una alternativa independiente

Como ya hemos dicho, la burguesía cerró filas y  logró por el momento que los partidos patronales contengan sus “peleas” dentro del ámbito de la gobernabilidad. Como parte de ese plan de contención, el kirchnerismo busca cooptar a los sectores descontentos y neutralizar a la izquierda mediante el llamado a un frente antimacrista, una versión light de un frente popular en donde los sectores más de vanguardia queden atrapados bajo el ala izquierda de la burguesía. Las primeras consecuencias de esta presión se manifestaron en el interior del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia el último 24 de marzo.

Frente a esta situación, es necesario que la izquierda clasista (es decir principalmente el FIT e Izquierda al Frente por el Socialismo) también unifique sus fuerzas para denunciar el acuerdo de gobernabilidad y ofrecer una alternativa política independiente para los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Sería un verdadero escándalo sectario que mientras los sectores del PJ y los K buscan unificarse para planchar todo hasta el 2019, la izquierda no pueda levantar una alternativa política unificada debido a imposturas autoproclamatorias. En este sentido sería un paso importante de cara a la vanguardia de los trabajadores, las mujeres y la juventud que ambos frentes podamos poner en pie este Primero de Mayo un acto unitario que se constituya como una tribuna obrera y socialista que apoye  las luchas en curso como la de los trabajadores del Hospital Posadas, el INTI, los mineros de Rio Turbio, entre otras que hoy se encuentran aisladas, y denunciar la tregua del PJ, el kirchnerismo, el FR y la burocracia sindical, para desde allí defender la más absoluta independencia política de los trabajadores. En este sentido trabajaremos con toda la militancia del Nuevo MAS.

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