por Rosi Luxemburgo, 25/5/18

Categoría: América Latina, Brasil Etiquetas: ,

por Rosi Luxemburgo

El aumento del precio del barril de petróleo, hoy superando los US$ 80, y el alza del dólar, han precipitado una gran huelga de camioneros en todo el país. Exigen la reducción de los impuestos sobre los combustibles, que aumenta en el mismo sentido que la alza del petróleo, que representan cerca de 45% en los precios de la nafta y 29% en los del diésel.  No hay que perder de vista que parte de las reivindicaciones son patronales. No obstante, los trabajadores tienen aquí un importante protagonismo que, junto al cuestionamiento de la política económica del gobierno y la instalación de un clima de movilización contra Temer, hacen de éste un movimiento contradictorio. Las exigencias reflejan quién está encabezando el movimiento, camioneros autónomos y patronales del sector con una dirección de derecha. Estos últimos tuvieron un rol importante en el giro de la situación a la derecha años antes, siendo protagonistas en muchas de las movilizaciones reaccionarias que lograron imponer la salida del gobierno de Dilma Rousseff.

El peso específico de los camioneros es enorme, son ellos quienes llevan la mayor parte de la producción a lo largo del país luego del desguace del ferrocarril por diversos gobiernos a lo largo de la historia. Toda la producción industrial, agrícola, minera, etc… pasa por ellos. El gobierno quiere apagar el fuego con nafta: en su pronunciamiento a la nación de hoy amenazó con usar el aparato represivo militar para desbloquear las rutas federales cortadas por los camioneros, lo que si llega a pasar polarizará aún más el conflicto. A su vez, llegó a un acuerdo con los sectores empresariales del transporte que dejó insatisfechos a los ampliamente mayoritarios participantes de los cortes de ruta, los autónomos, que lo rechazaron. Se puso así en evidencia que hay más en juego que los planteos reivindicativos iniciales.

En este contexto, diversas categorías de trabajadores ya están parando, lo que puede significar un giro “a la izquierda”, a la lucha, de diversos sectores explotados contra el gobierno. Por ejemplo, hubo un cierre total de los aeropuertos el día de ayer, varios vuelos nacionales están siendo cancelados.

Las centrales sindicales en especial la CUT deben llamar a una movilización unificada de los sectores en lucha con las banderas de los explotados y precarizados, para así también poner en primer plano la agenda de los trabajadores. Podemos aprovechar ese momento para unir las huelgas en curso y fortalecer la movilización de los camioneros, petroleros y demás categorías que se están preparando para luchar.

Los huelguistas no aceptan la propuesta del gobierno, que no responde a un solo reclamo, y siguen en lucha. En el día de hoy más de 521 puntos de las rutas federales fueron bloqueados, dato divulgado por Abcam (Asociación Brasileña de Camioneros). Éste ya es uno de los principales movimientos de lucha desde la asunción de Temer y podría ser el principio de un giro en la situación, que ponga a la defensiva al gobierno y dé vuelta la situación reaccionaria que vive el país desde hace años. Pero esto depende de que las banderas de los trabajadores sean puestas en primer plano, diferenciándose claramente de las exigencias empresarias.

 

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