Por Víctor Artavia / 17 de julio, 2018

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Nicaragua – Brutal ataque militar de Ortega sobre Masaya

Por Víctor Artavia / 17 de julio, 2018

La rebelión popular nicaragüense lleva tres meses, tiempo durante el cual Masaya se convirtió en un bastión de la resistencia contra el gobierno de Daniel Ortega. Hace unos días el gobierno envió más de doscientos paramilitares y miembros de la Policía Nacional para tomar el control de la localidad, pero su ataque fue repelido por el heroico pueblo masaya que, con resorteras, morteros y bombas de contacto artesanales, enfrentó durante horas y venció a las tropas oficialistas con armamento de guerra, causando la muerte de al menos tres paramilitares.

Recordemos que Masaya y, en particular el barrio de Monimbó, es un poblado indígena con una larga tradición de lucha en Nicaragua, misma que se remonta a las luchas independentistas en la colonia y, particularmente, a la insurrección popular que derrocó a Somoza en 1979.

Esta historia de lucha y el fuerte sentido de pertenencia de sus pobladores a la comunidad, explican el alto grado de organización y cohesión social de los masayas en la rebelión popular, reflejado en la instalación de más de 200 barricadas en la ciudad y el desarrollo de elementos embrionarios de doble poder, controlando la seguridad, alimentación de los barrios, tráfico vehicular e improvisando hospitales comunitarios para los heridos. Incluso los masayas llamaron a desconocer el gobierno de Ortega e instaurar un autogobierno de los autoconvocados en lucha.

Debido a esto, Masaya devino en el principal símbolo de la lucha contra el gobierno de Ortega, convirtiéndose en un objetivo clave para dirigir la represión, lo cual fue afirmado por el comandante de la policía en Masaya, el carnicero Ramón Avellán, quien amenazó el 16 de julio que “La voz de nuestro presidente y la vicepresidenta, de ir limpiando estos ‘tranques’ (bloqueos) a nivel nacional, y esa petición de la población de Monimbó, que es nuestro Monimbó, que sigue siendo nuestro, y nuestra Masaya, vamos a cumplirla al coste que sea”.

Finalmente el día de hoy (17 de julio) Ortega envió entre 1500 y 2000 policías y paramilitares como parte de su “Operación Limpieza” para tomar la ciudad, desatando una brutal represión sobre la población. Para evitar la entrada de la prensa y organismos de derechos humanos, los militares bloquearon todas las entradas a la comunidad en un perímetro de 15 km a la redonda, acorralando también las posibles vías de escape de la ciudad.

Por este motivo la información que tenemos de los ataques provienen de las transmisiones en redes sociales de la población masaya, las cuales evidencian la brutalidad del ataque que se extendió por más de siete horas. Los reportes indican que decenas de personas (principalmente los jóvenes) fueron sacados de sus casas, sin tener claridad si iban a ser detenidos o fusilados, como ya sucedió en otras represiones (como en Carazo). Los organismos de derechos humanos confirmaron la muerte de tres personas, a la vez que previeron que dicha cifra iba a aumentar con el pasar de las horas.

Desde el Nuevo Partido Socialista (NPS) y la corriente internacional Socialismo o Barbarie (SoB) repudiamos este ataque brutal sobre el pueblo de Masaya, el cual refleja el giro dictatorial desarrollado por Daniel Ortega en los últimos meses, el cual está recurriendo a métodos de guerra civil para derrotar la rebelión popular.

En cuestión de meses y, al calor de la polarización abierta con la lucha del pueblo nicaragüense, Ortega pasó de ser un gobierno bonapartista que controló el país durante once años (2007-2018) a partir de acuerdos directos con los grandes empresarios y un adelgazamiento de la institucionalidad democrático-burguesa, a transformarse en un dictador para sostenerse en el poder a toda costa. ¡Mientras llamaba a un diálogo por la paz mediado por la Iglesia Católica, preparaba su ejército privado de mercenarios para darle una salida al estilo “Siria” a la crisis política!

El ataque de 18 horas continúas sobre los estudiantes atrincherados de la UNAN-Managua el 13 de julio, los reportes de 25 campesinos asesinados en Lóvago, el arresto de dirigentes sociales acusados de terrorismo (acompañado de la expedita aprobación  de una ley anti-terrorista con penas de 15 a 20 años de cárcel), son otros casos que suman a esa caracterización.

Es necesario que las corrientes de izquierda, particularmente en Latinoamérica, desarrollen una campaña de solidaridad con la lucha del pueblo nicaragüense, con plantones en las embajadas de Nicaragua y debatiendo con la “izquierda” que defiende a Ortega contra el “golpe blando” auspiciado por el imperialismo yaqui, teoría de la conspiración que no tiene ningún apego a la realidad y que ignora la heroica lucha del pueblo nicaragüense. Esto quedó en evidencia hoy con el apoyo que votó el Foro de Sao Paulo en la reunión de la Habana, demostrando la descomposición de todo el arco de izquierda progresista y el chavismo, quienes defienden a un ex guerrillero transformado en oligarca que en esta semanas debutó como aprendiz de dictador.

¡Fuera Ortega! ¡Por un gobierno del pueblo trabajador y campesino, la juventud universitaria y las mujeres en lucha! ¡Asamblea Constituyente para refundar Nicaragua desde los sectores explotados y oprimidos!

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