Por Lucas Santos, 16/7/18

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Combatir el racismo en las redes sociales, en el cotidiano y en las calles

“De varias maneras, seguimos experimentando en el siglo XXI un racismo mucho más peligroso que el racismo institucional del pasado. Se trata de un racismo que está arraigado en las estructuras. “(Angela Davis)

Lucas Santos*

Durante el partido entre Francia y Argentina para la Copa Mundial, el último sábado de junio (30), el YouTuber brasilero Júlio Cocielo utilizó su cuenta de Twitter para hacer un comentario racista sobre un jugador negro, el francés de origen africano Kylian Mbappé Lottin, diciendo que el jugador lograría hacer unos robos dignos de “arrastao”, que es como llaman a los robos en las playas de Río de Janeiro.

El debate sobre el comportamiento de Cocielo[1] desató una discusión en la red social. Hubo quien trató de amenizar lo sucedido diciendo que era una broma, y hubo quienes lo caracterizaron como un acto racista. Una serie de tweets racistas antiguos, sin embargo, vinieron a la superficie, revelando que el carácter racista del tuit del YouTuber no es algo reciente, ni fueron “bromas mal interpretadas”.

El comentario racista de Cocielo en Twitter diverge del momento en el que el fortalecimiento de la identidad negra viene creciendo exponencialmente en las redes y en los movimientos negros a escala mundial. En el mes de mayo, el artista Donald Glover lanzó a través de su pseudónimo rapero Childish Gambino, el clip “This Is America”, un video lleno de simbologías que retratan el racismo estadounidense y su abierta estructura dentro de la cultura de este país.

Se sabe que el racismo es una de las bases ideológicas del proceso histórico, que fue fundamental para la consolidación del sistema capitalista, desde el período de su acumulación primitiva hasta los días de hoy. Se debe aquí entender que comentarios como estos, encontrados en el cotidiano nacional e internacional, son construidos a partir de un racismo estructural que permea y es funcional al Estado y al modo de producción.

Este racismo corre como una epidemia mortal en Brasil y en el mundo. A modo de ilustración, recordamos aquí que, en 2015 cinco jóvenes negros, que transitaban con un coche en la periferia de Río de Janeiro, fueron confundidos con ladrones de carga y fueron sumariamente fusilados con 111 tiros por la policía militar. Los jóvenes fueron violentamente asesinados en función de ese consciente colectivo que reproduce que el negro es automáticamente relacionado a la marginalidad, tal como el comentario de Cocielo sobre el jugador Mbappé en Twitter.

Es necesario combatir el racismo a escala global

Cocielo se dirige a un público formado por adolescentes que todavía están en proceso de formación social y muchas veces acaban por naturalizar ese tipo de “chistes” y, consecuentemente, reproducen acciones de carácter racista.

Los jóvenes deben ser insertados en la comprensión de que las desigualdades sociales y raciales no son “naturales”, sino que sirven para mantener un sistema de dominación de una ínfima minoría sobre la amplia mayoría, y condenar ese tipo de información es un paso fundamental en el combate a ese cuadro social. Es común ver estos casos ser tratados de forma displicente o incluso con tentativas de banalización de tales relatos, como fue el caso del presidente de la empresa pública EBC (Empresa Brasil de Comunicación), Laerte Rimoli, al utilizar sus redes sociales para ironizar una declaración de la actriz negra Taíz Araújo sobre el racismo en Brasil el año pasado.

Internet es mundialmente reconocido por su carácter de difusión e intercambio de informaciones y cuenta con potencial técnico para promover ideas de igualdad en un país tan plural como el nuestro. Sin embargo, ese mismo potencial es subvertido en herramienta reproductora de la lógica racista del capitalismo presente en nuestra sociedad. Así, se creó un recurso legal para combatir el racismo en internet.

El Marco Civil de Internet brasilero (Ley 12.965/2014) establece, en su artículo 2, que “la disciplina en el uso de internet en Brasil tiene como fundamento el respeto a la libertad de expresión”, e impone normas que determinan cuando esa libertad puede a ser limitada, respecto a los “derechos humanos, el desarrollo de la personalidad y el ejercicio de la ciudadanía en medios digitales”. De esta forma, la libertad de expresión está sujeta a restricciones para que se garanticen los demás derechos fundamentales, tanto online como offline.

Contamos con medios legales de combate al racismo en internet y aun así no es raro ver injurias que se extienden por la red. Se observa, sin embargo, que la reacción a tales casos es cada vez más rápida y rigurosa. Cocielo no responde a procesos criminales, pero vió su popularidad caer después del evento, además perdió los patrocinios a su canal de las empresas Coca-Cola, Banco Itaú y Submarino. Angela Davis decía que “En una sociedad racista, no basta no ser racista. Es necesario ser antirracista ” y corresponde a todos luchar por avances que permitan hacer de esa herramienta tecnológica un instrumento al servicio de la clase trabajadora y de todos los oprimidos.

De esta manera, además del castigo a los que propagan comentarios racistas en internet, hay que seguir luchando por la liberación de Rafael Braga, por el fin del genocidio del pueblo negro en las periferias. Por el fin de la política de encarcelamiento masivo de jóvenes negros, de la policía militar y el castigo a todos los racistas.

*Traducción del portugués Rosi Luxemburgo.

[1] (1) Cocielo que tiene más de 7,4 millones de seguidores en Twitter, 12,00 millones en el Instagram y 16,00 millones de fans en YouTube.

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