Por Martín Primo, Editorial SoB 479, 26/7/18

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El ajuste de Macri y el FMI sólo pasa con represión

por Martín Primo

El gobierno nacional publicó este lunes el decreto 683/2018 que modifica las funciones de las Fuerzas Armadas y les habilita a intervenir en la represión interior. Esto constituye un avance en la ofensiva de Macri que busca imponer el acuerdo con el FMI. Acuerdo éste que prepara un ajuste que, como venimos anticipando desde estas páginas, supone un choque de magnitud contra los trabajadores y el movimiento de masas. Es justamente para actuar en ese escenario y reprimir las protestas que estallen que Macri está alistando todas las fuerzas represivas del Estado, porque un ataque de esta magnitud no pasa sin represión.

Los campeones de la gobernabilidad habilitaron este decreto

Es necesario entender cómo es que un gobierno que viene atravesando desde principio de año semejante crisis política, económica y social tuvo el margen suficiente para lanzar esta provocación. La respuesta es medianamente sencilla. En la medida de que todo el peronismo, desde el PJ de los gobernadores hasta el kirchnerismo, se juega con todo a garantizarle la gobernabilidad a Cambiemos; es decir, hace todo lo posible para que Macri pueda gobernar y llevar acabo el ajuste pactado con el FMI, es esperable que éste logre escabullirse y prepararse para enfrentar al movimiento de masas.

En esto hay que ser muy claros. Desde el nuevo MAS hemos planteado desde un primer momento que la apuesta que hace el kirchnerismo y el PJ oficial a que “hay 2019” es un crimen político funcional al gobierno y su ajuste.

En ese mismo sentido se enrolan las burocracias sindicales de todo tipo y color. La CGT está jugada a que acá no pase nada, Moyano y su ala “combativa” se dedican a batir las alas pero están jugados a no sacar los pies del plato, y Yasky y su CTA siguen la táctica K de quedarse a la vera del camino a la espera de que Macri reviente a los trabajadores, para después ir a explicarles que eso les pasa por no haberlo votado a Scioli. Pero eso sí, a ninguno se les ocurre organizar un plan de lucha contra Macri por miedo a que eso desestabilice al gobierno ajustador.

Lo concreto s que no se puede esperar a 2019. El plan de gobierno de Macri tiene al ajuste como toda orientación. En este marco, no se puede derrotar este decreto reaccionario, ni el pacto con el FMI,ni el plan de ajuste de Macri sin cuestionar la propia gobernabilidad. Macri no para de avanzar con medidas reaccionarias y antidemocráticas, hay que enfrentarlo ahora, el 2019 está demasiado lejos: el pueblo tiene derecho a decidir antes de que sea demasiado tarde.

Un decreto que habilita que los milicos repriman en las calles 

El primer objetivo que tiene este decreto es el de “liberar” a decenas de miles de efectivos de Gendarmería y de Prefectura Naval para volcarlos a la represión de las manifestaciones y luchas populares. Su objetivo es inundar de fuerzas represivas las calles y los barrios para asustar y disuadir a los trabajadores y a la población en general que salga a luchar contra el brutal ajuste que está llevando a cabo el gobierno. Pero esto no es lo único, el decreto de Macri tiene alcances más profundos y reaccionarios en la medida de que abre las puertas para que en la Argentina el Ejército, la Armada o la Fuerza Aérea sean parte de la esa misma represión en las calles y los barrios. Veamos de qué se trata.

Luego de la caída de la última dictadura militar, y debido al profundo desprecio y desconfianza en que cayeron las Fuerzas Armadas, todos los gobiernos de turno tuvieron que medir siete veces antes de utilizar a éstas para reprimir a los trabajadores(1). Así las cosas,el gobierno de Alfonsín promulgó en 1988 la ley de Defensa Nacional que establecía una primera distinción entre “defensa nacional” y “seguridad interior”, entendiendo a la primera como la defensa del país ante la invasión por parte de otro, y a la segunda como el cumplimiento del orden burgués fronteras adentro. En el marco de esta división se designaron a las Fuerzas Armadas como las responsables de la defensa nacional ante un agresor externo. Luego en 2006, postArgentinazo, el gobierno de Néstor Kirchner redactó el decreto 727/2006 que reglamentaba dicha ley y precisaba (en consonancia con las regulaciones de la ONU) el término de agresión, como el provocado por un Estado extranjero. Luego en 2011el gobierno de Cristina Kirchner, a pedido del Departamento de Estado norteamericano, sancionó la “ley antiterrorista”, que modificó el Código Penal, calificando como terrorista a quien cometa acciones “con la finalidad de aterrorizar a la población u obligar a las autoridades públicas nacionales o gobiernos extranjeros o agentes de una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo”. Esta tipificación peligrosamente ambigua dejó al arbitrio de cualquier juez la potestad de calificar como terroristas a los mapuches que luchan en el sur, a los obreros que ocupen una planta, a los movimientos sociales que protesten contra el G-20, a quien proteste frente a una embajada… y la lista puede ser ampliada hasta donde la propia imaginación de la justicia lo permita.

El decreto de Macri avanza en esta línea y pega un salto de calidad reaccionario. Con la nueva normativa, el rol de las Fuerzas Armadas ya no está limitado a evitar o enfrentar el ataque exterior de un Estado, sino que su ámbito de acción es ampliado considerablemente. Ahora se las habilita a entrar en funciones ante cualquier agresión externa (se borró el requisito de que sea una agresión de un Estado); como explicó el gobierno, esto tiene la función de que el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea puedan entrar en acción en la lucha contra el terrorismo o el narcotráfico, esferas que no son propias de la “defensa nacional” sino de la “seguridad interior”. Ahora sólo basta que el presidente diga que los mapuches son terroristas, o que en las marchas contra el G-20 hay infiltrados externos, para que el Ejército esté habilitado a participar en las acciones represivas. Lo mismo vale para la lucha contra el narcotráfico: sólo alcanza con que se afirme que hay nexos entre los narcos de los barrios con el exterior para que el Ejército quede habilitado a copar los barrios del Gran Buenos Aires, del Gran Rosario o cualquier otra zona que se les ocurra. Pero esto no termina acá, este decreto en su artículo 5°suma a las Fuerzas Armadas “a la custodia de los objetivos estratégicos”. ¿Cuáles son estos? No se sabe a ciencia cierta, en todo caso son aquellos que el presidente diga. Por ejemplo, pueden ser las represas hidroeléctricas, las plantas nucleares, el yacimiento de Vaca Muerta o de Río Turbio, la triple frontera, los Juegos Olímpicos de la Juventud, la visita de Donald Trump… o lo que Macri diga. Lo concreto es que con este decreto basta con que el gobierno designe como estratégico cualquier lugar para que éste quede bajo mando militar.

Si alguno piensa que esto es una exageración polémica típica de un discurso extremista de izquierda, veamos cómo lo ve la derecha representada por el último editorial del diario La Nación: “Ya no es fundamental si el agresor es interno o externo ni si pertenece a un grupo de fanáticos religiosos o de traficantes de armas o drogas (…) La distinción entre defensa y seguridad se ha tornado cada vez más lábil. Es así como en países de Europa resulta cada vez más frecuente ver tropas del Ejército custodiando la seguridad de las personas en las calles (…) El actual desafío que plantean el terrorismo internacional y el narcotráfico da cuenta también de la importancia de que los servicios de inteligencia de las tres fuerzas armadas de la Argentina sean convocadas para labores de prevención”.

Como venimos analizando en nuestras editoriales, el plan de ajuste de Macri requiere las condiciones propias de una dictadura para imponerse contra los trabajadores. Este decreto avanza en el endurecimiento del régimen político en esa dirección. 

Un ataque reaccionario que rompe los límitesdel régimen post 1983

Ya en oportunidad de la desaparición y posterior muerte de Santiago Maldonado,habíamos planteado que el gobierno de Macri, en ese caso por medio de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, estaba cuestionando por derecha el régimen de gobierno post 83, cuando lanzó una defensa cerrada del accionar de Gendarmería. Ese fue uno de los tantos intentos de Macri de aplicar un giro reaccionario, no sólo a las relaciones de fuerza heredadas del 2001, sino incluso a unas más generales que vienen desde 1983 luego del derrumbe de la última dictadura militar.

Recordemos que luego de la derrota de Malvinas y la posterior debacle final de la dictadura, el gobierno radical de Raúl Alfonsín logró imponer la llamada “teoría de los dos demonios”, según la cual en la Argentina habría habido una guerra sucia entre dos bandos igualmente terroristas (Fuerzas Armadas y Triple A por un lado y la guerrilla por el otro) de la cual la sociedad habría quedado atrapada en medio de dicho fuego cruzado. Este discurso pretendió igualar el genocidio del terrorismo de Estado con el accionar del ERP y Montoneros; y al mismo tiempo, condenar junto con el hacer de estas organizaciones el derecho del pueblo a rebelarse contra la opresión.

La contracara de esta operación reaccionaria es quedicho “consenso” burgués se vio obligado a condenar a las mismísimas Fuerzas Armadas y con ellas al mismo tiempo le impuso un límitealaccionar de las mismas y a la capacidad de represión de la burguesía y su Estado, al no permitir que el Ejército sea parte activa de la represión interior. El actual decreto de Macri busca romper este “consenso” impuesto a la burguesía por las masas en 1983 y avanzar en un giro de rosca reaccionario al régimen político argentino.

Todos a Plaza de Mayo contra el decreto reaccionario

El 8A ganemos las calles para que el derecho al aborto sea ley

Para derrotar al gobierno de Macri es necesario poder afirmarnos en los puntos de apoyo que presenta la realidad. Este decreto de Macri no es una medida aislada distraccionista que pretende distraernos de su plan de ajuste. El apelar a las Fuerzas de Armadas es una parte orgánica de su orientación reaccionaria. En este sentido, es que debemos prepararnos para unas semanas de intensa movilización y lucha que arrancan este mismo jueves en Plaza de Mayo y que tendrá nuevas citas en el Ministerio de Modernización junto a los trabajadores de Télam, del Hospital Posadas y demás estatales en lucha contra los despidos y las persecuciones en el Estado; y culminará con una cita histórica el 8A en la vigilia frente al Congreso para arrancarle a los senadores que el derecho al aborto sea ley.

Es por todo esto que hoy jueves, el Encuentro Memoria Verdad y Justicia convoca a Plaza de Mayo para exigir la inmediata derogación del decreto presidencial y contra el ajuste de Macri y el FMI. El EMVyJ tuvo el acierto no sólo de centrar la denuncia contra Macri mediante su convocatoria en la misma Plaza de Mayo, sino el de haber relacionado la intención de volcar a los milicos a la represión interior con el acuerdo firmado con el Fondo. Por su parte, el kirchnerismo y los sindicatos K, siguiendo su orientación de defensa de la gobernabilidad del gobierno de Cambiemos, lejos de denunciar a Macri, realizó un llamado limitado a concentrar en el Ministerio de Defensa para evitar de este modo que la Plaza de Mayo reviente como cuando fue el repudio al 2×1. Vergonzosamente esa misma orientación es la que siguió el FIT, quienes en la reunión de EMVyJ pretendieron que el Encuentro fuera a la rastra de la convocatoria K, invitando a los manifestantes a abandonar la Plaza de Mayo y marchar hacia el Ministerio. Y una vez que su política no halló eco en la reunión decidieron hacer su propia convocatoria, llamando a retirarse de la Plaza antes de que se lea el documento consensuado.

Desde el Nuevo MAS este jueves nos jugaremos con todo a reventar la Plaza como cuando derrotamos al 2×1. Desde las 15 horas estaremos acompañando a las Madres de Plaza de Mayo en su histórica ronda, y luego permaneceremos en la misma junto al EMVyJ rechazando este decreto reaccionario y el plan de ajuste de Macri.  De la misma manera, llamamos a movilizarnos el próximo miércoles 1º de agosto también a Plaza de Mayo en ocasión del aniversario del asesinato de Santiago Maldonado.

Y el 8A hay que reventar la Plaza Congreso. Desde el Nuevo MAS, la Corriente Sindical 18 de Diciembre y Las Rojas pondremos todo nuestro esfuerzo,debemos jugarnos para hacer este 8A una gran jornada de lucha, con cientos de miles de mujeres, jóvenes y trabajadores. La legalización del derecho al aborto no es solamente una reivindicación histórica del movimiento de mujeres, sino que además sería una victoria democrática gigantesca de todas las mujeres, los trabajadores y la juventud que nos dejaría en mejores condiciones para derrotar el ajuste de Macri.

Notas

(1) Recordemos que esto no impidió que Raúl Alfonsín emplease un verdadero “ejército” para desalojar la histórica toma de la Ford en 1985, movilizando a más de 2500 efectivos policiales, con blindados, tanquetas y helicópteros de combate.

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