Por Sueli Alves y Antonio Soler, 30/9/18

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Brasil

El movimiento de mujeres protagoniza actos históricos contra el neofascismo 

Sueli Alves y Antonio Soler 

“Una mañana, recordé, y repetía ‘ele não ’, ‘ele não, não, não’ (él no, él no, no, no); una mañana, yo recordé y luché contra el opresor; somos mujeres, la resistencia, de una Brasil sin fascismo y sin horror; vamos a la lucha para derrotar el odio y predicar el amor; vamos a la lucha para derrotar el odio y predicar el amor”

Letra adaptada de la histórica canción italiana antifascista, Bella Ciao

Ayer fue un día histórico para la lucha de clases en Brasil. El movimiento de mujeres, bajo la consigna #ele não (#él no), protagonizo una manifestación de masas contra el candidato a presidente neofascista, racista y misógino, Jair Bolsonaro (PSL).

Fueron organizados actos en todas las capitales, en el Distrito Federal y en más de 300 ciudades en todo el país que reunieron cerca de 1 millón de personas, además de las manifestaciones ocurridas en más de 24 ciudades de otros países.

En las capitales más populosas los actos alcanzaron dimensiones multitudinarias, en San Pablo fueron cerca de 300 mil personas, en Río de Janeiro 200 mil, en Bello Horizonte 150 mil.

Los actos de ayer fueron convocados a través del grupo de facebook ‘Mulheres unidas contra Bolsonaro’ (Mujeres unidas contra Bolsonaro). Grupo que en pocos días alcanzó más de 1 millón de seguidoras. Fue hackeado días después,  para ser puesto en pie nuevamente por las mujeres y hoy tiene 3 millones de seguidoras, según las últimas informaciones.

Los actos tuvieron una composición mayoritaria de mujeres, jóvenes, negros, estudiantes y trabajadores. Desde el punto de vista político, fueron manifestaciones pobladas por la izquierda, en las que se expresaron las banderas de la igualdad, la tolerancia, libertad y los derechos democráticos de las amplias masas. En el manifiesto común leído durante los actos de ayer afirman:

“Defendemos el respeto a las diferencias; el derecho de las mujeres de vivir seguras y decidiendo sobre su propio cuerpo; defendemos salarios iguales entre hombres y mujeres, entre negros y blancos; defendemos subsidios para quienes fueron perjudicados y sufrieron históricamente injusticias; defendemos servicios públicos de calidad para las mujeres y sus hijos.” (Manifiesto de las Mujeres Unidas Contra Bolsonaro)

El movimiento de mujeres en Brasil, de la misma manera que en todo el mundo, hace ya algunos años se colocó en el centro de la lucha de clases y ocupa un lugar protagónico.

Es un movimiento de carácter totalizador de la lucha social, porque tiene desarrollada la capacidad de unificar de forma democrática en torno suyo, sin perder de vista sus reclamos específicos y su auto-organización, las demandas más sentidas de los explotados y oprimidos.

Las mujeres fueron centrales para enfrentar la ofensiva reaccionaria desde 2014 y se pusieron al frente de todas las luchas desde entonces, fueron importantes en la lucha contra el impeachment y contra la “reformas” de Temer, lucharon en defensa de sus derechos reproductivos y estuvieron en primera línea de la juventud contra los ataques a la educación pública.

Ahora, a partir del crecimiento político electoral del neofascismo, el movimiento de mujeres rompe con el electoralismo –con la separación de la lucha directa y las elecciones impuesta por la burocracia, particularmente por la lulista- y demuestra, una vez más, su carácter universal y protagoniza hechos históricos que podrían incidir sobre los resultados de las elecciones y la dinámica de la lucha de clases post elecciones.

Es bueno que se diga que, además del dinamismo del movimiento de mujeres, las manifestaciones masivas vividas ayer solo pueden ser comprendidas como parte de un escenario de tensiones políticas no resueltas.

A pesar de la ofensiva reaccionaria y de sus victorias coyunturales, vivimos una situación política de crisis estructural, de conflictos abiertos y de una creciente inestabilidad que sólo pueden ser resueltos al interior de la propia lucha de clases.

De esta forma, las mujeres y el movimiento obrero, lejos de estar derrotados, como se cansan de afirmar los derrotistas de turno, son las que representan y organizan el polo de resistencia que puede derrotar al neofascismo en las calles y en las urnas.

El próximo acto #elenão se prevé para el día 6 de octubre, un día antes de las elecciones de primera vuelta y mantener su masividad y combatividad es fundamental.

En ese sentido, como parte del PSOL, consideramos que todas nuestras candidaturas, empezando por la de nuestro candidato a presidente Guillherme Boulos, pongan en su agenda como tema central la convocatoria al 2do acto de Mujeres Unidas Contra Bolsonaro.

Además de eso, es fundamental que Boulos convoque a este 2do acto en el debate electoral que será televisado hoy en TV Record y exija que todo los sectores, principalmente el PT y su candidato (Haddad), rompan con el electoralismo y tomen en sus manos la convocatoria para luchar y derrotar al fascismo en las calles y en las urnas.

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