Por Luz Licht, 28/9/18

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Estados Unidos | Un misógino empedernido a la Corte Suprema de Trump

Por Luz Licht

El candidato para integrar la Corte Suprema desigando por Donald Trump, el juez Brett Kavanaugh, lleva ya tres denuncias en su contra por abusos sexuales ante la comisión Judicial del Senado. El día jueves tuvo lugar una audiencia pública en el Senado, donde se escuchó el testimonio de Christine Blasey Ford, quien lo denunciara recientemente por haber sufrido un abuso por parte de Kavanaugh en 1982. Hoy viernes, fue aprobada su nominación por parte de la Comisión judicial por el voto de 11 senadores republicanos contra 10 que lo rechazaron.

El escándalo es enorme debido a que la ratificación en su cargo se hace a las apuradas para que sea antes de las elecciones legislativas de noviembre próximo, para evitar que los republicanos pierdan mayoría y sea más difícil el nombramiento de este nefasto personaje. Al día de hoy la relación es de 51 republicanos contra 41 demócratas en esa cámara.

Tal aval a la esta postulación es toda una provocación en el contexto de las grandes movilizaciones protagonizadas por el movimiento de mujeres estadounidense, aquel que planteara una de las movilizaciones más masivas de los últimos tiempos en el país al día siguiente de la asunción de Trump, desde ese 21 de enero de 2017 la organización y ascenso de las mujeres viene creciendo, motivadas sobre todo por el rechazo a la figura y políticas del misógino y reaccionario presidente.

Otras expresiones de la sensibilidad frente a las distintas formas de violencia hacia las mujeres fue el fenómeno del movimiento Me Too, alrededor de las denuncias por abusos y acoso en la industria del cine en 2017, de las cuales se hicieron eco mujeres de toda la sociedad y el mundo rompiendo el silencio que hacía a la impunidad de la que por años gozaron muchos abusadores.

La respuesta de los republicanos ha sido la de calificar de una “operación” por parte de los demócratas a las denuncias. Kavanaugh por su parte rechazó las mismas al calificarlas de “ridículas y provenientes de la Dimensión Desconocida”, aunque al principio negó las acusaciones, que ya suman tres casos, luego admitió que de joven “no era perfecto”.

El rechazo esta figura y su descargo es inmediato, el problema es el grado tan enorme de aval a las prácticas de violencia a las mujeres es la muestra de la repodrida impronta machista y patriarcal de las instituciones, en este caso del Senado yanqui y los partidos que lo componen, junto a Trump que defendió a capa y espada a Kavanaugh. Es realmente repulsivo pensar que un personaje así sea miembro de la Corte Suprema de la principal potencia mundial.

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