Por Santiago Follet, SoB 490, 11/10/18

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Alrededor de 300.000 trabajadores se han movilizado en las calles de toda Francia en repudio a las políticas del gobierno de Macron, sumándose a la convocatoria lanzada por la intersindical compuesta por las principales centrales obreras (CGT, FO, SUD-Solidaires, UNEF, UNL, etc.)

La movilización «interprofesional» ha sido la primera demostración de fuerza de importancia luego del receso veraniego y ha contado con la presencia de numerosos sectores en lucha contra el gobierno: ferroviarios, carteros, trabajadores de la salud, estudiantes en lucha contra la selección universitaria, jubilados en contra de la baja de las pensiones, etc.

La cantidad de manifestantes que se ha visto hoy demuestra que hay un buen número de trabajadores dispuestos a salir a luchar contra el gobierno, elemento que es necesario profundizar, sobre todo en momentos en los que Macron se encuentra debilitado, luego del escándalo «Benalla» y de las renuncias de sus principales ministros.

Por ese motivo, es necesario que esta movilización sea seguida por un plan de lucha a la altura de la situación, para derrotar las políticas de ajuste del gobierno. En este sentido, la movilización en las calles marca un camino que debe tener una necesaria continuidad en las próximas semanas.

Decimos esto teniendo en cuenta que las direcciones sindicales han convocado a esta movilización «por arriba», con la mente puesta en las elecciones que se llevarán a cabo en los gremios de trabajadores y estudiantiles en las próximas semanas, al tiempo que se disponen a reunirse con el gobierno apelando al «diálogo social».

Por eso decimos que no alcanza con una sola movilización y el 9 de octubre no debe quedar en el calendario como una fecha anecdótica, sino como el puntapié para comenzar a organizarse en los lugares de estudio y de trabajo para enfrentar en las calles las políticas de ajuste del gobierno de Macron.