Por Martín Camacho, Socialismo o Barbarie Brasil. 22/10/18.

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Brasil: La Amazonia corre grave peligro | Ataques contra organismos de protección ambiental

Los ataques violentos luego del triunfo de Bolsonaro no se dieron sólo en las ciudades. Los trabajadores de dos organismos estatales de medio ambiente fueron gravemente atacados por bandas violentas vinculados a la tala ilegal y el extractivismo. A unos les prendieron fuegos sus vehículos, otros directamente fueron atacados a balazos. Bolsonaro había declarado respecto de estos organismos “Vamos a poner un punto final a todos los activismos de Brasil” y promete cerrar el Ministerio de Medio Ambiente.

Por Martín Camacho, Socialismo o Barbarie Brasil

Entre el viernes 19 y la noche del sábado 20 se produjeron dos ataques contra organismos de protección ambiental. Uno de ellos fue en el estado de Rondonia, en la ciudad de Buritis, cuando fueron incendiadas tres camionetas de Ibama (Instituto Brasileiro de Medio Ambiente y de los Recursos Naturais Renováveis). El organismo que estaba realizando un operativo para controlar el corte ilegal de madera la selva amazónica. La policía se vio obligada a controlar el incendio para que las cosas no se desmadren.

El otro caso se produjo el viernes (19), cuando el Instituto Chico Mendes de Conservação da Biodiversidade (ICMBio) fue atacado por pobladores de la ciudad de Trairao situado en el estado de Para, a 1395 km de la capital Belém. El ataque comenzó cuando el organismo antes citado estaba en una región de preservación ambiental controlando una zona que había sido blanco de corte ilegal de madera. En esta ocasión, trabajadores de ICMBio se encontraban reparando un puente que había sido quemado cuando depararon en que, a unos cientos de metros de distancia, un grupo se preparaba para quemar otro puente. El grupo en cuestión comenzó una dura agresión de disparos de bala contra los agentes del organismo ambiental, que lograron a duras penas sortear la amenaza.

Estos ataques vienen a darse después de los discursos de Bolsonaro contra estas dos entidades estatales que ponen multas a la deforestación del Amazonas. Dijo el derechista repugnante que “hay que acabar con la industria de multas de estos órganos ambientales”.

Peor aún: “Vamos a poner un punto final a todos los activismos de Brasil. Vamos a sacar el Estado de la nuca de quien produce”. Da carta blanca así a las acciones de depredación de la selva amazónica, de la destrucción de la diversidad ambiental en provecho de unos pocos capitalistas que se enriquecen con la explotación de maderas ilegalmente taladas.

Es también grave el problema de los garimpeiros, empresas de extracción de piedras preciosas ilegales, que destruyen las zonas protegidas de la Amazonia con el extractivismo despiadado. Están ellos entre los principales responsables de la deforestación de la zona amazónica con la tala ilegal y el uso de químicos altamente destructivos del medio ambiente, como el cianuro.

Detrás de los garimpeiros pasa la ganadería. Sin ningún control ambiental, la Amazonia está perdiendo kilómetros de selva para dar paso a ella, cuando ya no queda nada por extraer el agronegocio entra en terreno propicio.

El proyecto de gobierno de Bolsonaro es demoler los aún escasos controles estatales en la tala ilegal, el extractivismo y la ganadería en ex zonas selváticas. Ya afirmó que su intención es terminar de una vez con entidades como ICMBio e Ibama cerrando el Ministerio de Medio Ambiente para que lo absorba el de Agricultura. Bolsonaro es una verdadera bestia que proclama sin tapujo alguno que los empresarios depredadores de la Amazonia y sus habitantes son “quienes producen”, como si la gente debiera rendirles pleitesía y agradecerles de rodillas por destruir el llamado “pulmón del mundo”. El peligro es grave en todos los rincones del país.

Estos casos ponen en peligro no solo la preservación de los arboles y animales que viven en ella sino a miles de activistas ambientales e indígenas que luchan día a día para preservar lo poco de lo que queda de la Amazonia. La frase sobre “acabar con todos los activismos de Brasil” es casi un abierto guiño de simpatía a quienes agreden a balazos a quienes controlan la tala ilegal.

Para esto tenemos que pararle la mano a la derecha reaccionaria. Tanto en el campo como en las ciudades, la lucha es contra la barbarie capitalista. Repudiamos estos ataques perpetrados por las mafias de la madera que ponen en peligro la Amazonia.

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