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Por Nathaly Carpio

Hacia una mayor polarización política

El mundo se encuentra  en una coyuntura política dirigida hacia la derecha. Gobiernos como el de Trump en Estados Unidos, Macri en Argentina, la reciente elección de Bolsonaro en Brasil y Macron en Francia, son ejemplo de ello.

Pero las respuestas desde abajo no se han hecho esperar, pues la ola reaccionaria genera una ola democrática de resistencia a los ataques de los gobierno y los sectores conservadores; por ejemplo “women’s march” en contra del gobierno de Trump, las  protestas por el derecho al aborto en Argentina, las luchas estudiantiles en Colombia, los chalecos amarillos en Francia, entre otros.

Lo anterior también se manifiesta en Costa Rica, particularmente hablando de los últimos gobiernos del Partido Acción Ciudadana (PAC), que se presentaba como “el partido del cambio”, resultó ser una tendencia neoliberal y conservadora más. Veamos el caso del actual gobierno de Carlos Alvarado, quien no esperó mucho tiempo desde que asumió el poder para introducir medidas regresivas como el plan fiscal, el cual ni siquiera resuelve técnicamente el déficit pero sí afecta a la clase trabajadora y a los más empobrecidos, incluso aumentando la  pobreza en el país.

Por otra parte, el gobierno no ha cumplido con ninguna de sus promesas de campaña en materia de derechos democráticos, como la firma de la norma técnica para el aborto impune o terapéutico (que fue promesa de campaña del actual presidente, que ha ido postergando e incluso dijo que no era prioridad), o la conversión de Costa Rica en un Estado laico.

Ante este panorama, es necesario que las nuevas generaciones estudiantiles nos preparemos para salir a luchar y hacerle frente a los ataques que libran los gobiernos de los de arriba a nivel internacional y nacional.

Un movimiento estudiantil en retroceso

Históricamente el movimiento estudiantil fue un pilar fundamental en las luchas sociales de Costa Rica, saliendo a las calles junto con la clase trabajadora con acciones de lucha radicales. Así fue en la pelea contra la dictadura de Tinoco (1919), la lucha contra la empresa ALCOA (1970), en oposición a la aprobación del COMBO ICE (2000), RITEVE (2004) y el TLC (2003-2007).

Contrario a lo anterior, el movimiento estudiantil en la actualidad está muy debilitado, por dos razones fundamentales: 1) El primer gobierno del PAC de Luis Guillermo Solís desarrolló una política de “conciliación”, con mesas de diálogo con sectores sociales lo que evito que se levantara un malestar que pudiera ocasionar manifestaciones importantes y, por el contrario, generó un ambiente de relativa pasividad dentro del movimiento social (aunque siguió aplicando golpes con la agenda neoliberal contra la clase trabajadora), lo que ocasionó que las nuevas generaciones estudiantiles no pudieran “foguearse”  en las luchas sociales; 2) La Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica (FEUCR) en sus últimas direcciones estuvo bajo la conducción de Alternativa (juventud del Frente Amplio) y Progre (juventud del PAC), corrientes que son parte del gobierno y, por lo mismo, sirven de contención  para que desde este órgano del movimiento estudiantil no se convoque a salir a las calles cuando así se requiere.

La pasada huelga  contra el combo fiscal evidenció el debilitamiento del movimiento y el terrible lastre que representan las direcciones estudiantiles pro-gobierno de Alternativa y Progre, pues el sector estudiantil estuvo prácticamente ausente de la lucha, con la excepción de algunas sedes y recintos donde la comunidad estudiantil sí se sumó a las movilizaciones y protagonizó acciones más radicalizadas, mientras que en la sede Rodrigo Facio la participación fue muy escasa, salvo unas pocas movilizaciones donde se contó con permiso de la rectoría (además de rescatar el papel de la Escuela de Trabajo Social que se sumó por completo a la huelga).

No dudamos que la incorporación del movimiento estudiantil a la huelga con acciones más radicalizadas, hubiese fortalecido enormemente la lucha y eventualmente planteado un escenario similar al que aconteció en la lucha contra el Combo ICE en el año 2000.

El movimiento estudiantil debe politizarse y retomar las calles

Desde ¡Ya Basta! construimos una corriente estudiantil para aportar en la organización y politización de las luchas. Creemos de suma importancia el análisis y reconstrucción del movimiento estudiantil, en el que las nuevas generaciones se vean identificadas y tengan las herramientas necesarias para salir a luchar contra los gobiernos neoliberales y la rectoría. De igual forma apostamos por una FEUR que se involucre activamente en la lucha de los derechos de las mujeres y la  clase trabajadora.  

En ese sentido desarrollamos nuestra intervención en el Consejo Superior Estudiantil (CSE), órgano parlamentario del movimiento estudiantil que reúne representantes de todas las carreras, sedes y recintos, donde llevamos a discusión temas políticos nacionales y en apoyo a las luchas sociales. Por ejemplo, en la sesión de enero logramos la aprobación de una declaratoria para que el movimiento estudiantil se pronunciara a favor de la norma técnica para el aborto impune, exigiéndole al gobierno de Carlos Alvarado la firma inmediata (además de retomar el apoyo al aborto legal, seguro y gratuito) y llamando a sumarse a la marcha del 08 de marzo.

Aunado a esto, a lo largo del año vamos a llevar campañas informativas y organizativas a las aulas universitarias, con el fin de vincular al estudiantado con la realidad nacional. En marzo arrancaremos con la campaña “Carlos, firmá ya”, para exigirle al gobierno que firme de inmediato la norma técnica para el aborto impune e informar sobre la campaña por el aborto legal. Lo anterior lo complementaremos con muchas actividades propagandísticas, con la finalidad de dotar de formación política a las nuevas generaciones estudiantiles, de cara a las luchas que están por venir.

Te invitamos a sumarte a ¡Ya Basta! y conocer más del Nuevo Partido Socialista (NPS) y Las Rojas.