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Por Carolina Funes Rojas

Una vez más, el ex mandatario Oscar Arias Sánchez se encuentra envuelto en un escándalo que le ha dado la vuelta al mundo. En esta ocasión, el ganador del Nobel de la Paz ha sido denunciado ante el Poder Judicial por el delito de violación sexual. La noticia se dio a conocer el pasado 05 de febrero por Semanario Universidad. Luego de que esa primera denuncia se hiciera pública, varias mujeres más se armaron de valor para levantar distintas denuncias públicas contra el ex presidente por casos de acoso y abuso sexual, además de otra denuncia judicial.

Arias Sánchez, figura del Partido Liberación Nacional (PLN), ha sido reconocido en repetidas ocasiones por denuncias de corrupción. Ejemplo de ello es el caso de Crucitas, en el cual se le acusó de prevaricato. Recordemos que Arias declaró la minería a cielo abierto de interés público y conveniencia nacional, sin importar el desastre socio-ambiental que aquel proyecto significaba. Sin embargo, a pesar de aquella sentencia, recientemente el Juzgado Penal de Hacienda declaró un sobreseimiento a favor del jerarca alegando que el asunto había prescrito. No debemos olvidar, además, que el dos veces presidente del país tuvo un papel protagonista en la aprobación del TLC con EE.UU. En aquella ocasión ejerció su poder político y económico para garantizar que se aprobara un tratado que precarizara más las condiciones de vida de la clase trabajadora.

Por supuesto que las anteriores no han sido las únicas acusaciones que se han hecho contra Arias a lo largo de los años. A pesar de esto, el exmandatario sigue contando con el respaldo de figuras políticas importantes. Tal es el caso de Carlos Alvarado, actual presidente de la República, quien durante su campaña electoral expresó en repetidas ocasiones su aprecio y admiración por Oscar Arias Sánchez. Respecto de las recientes denuncias por distintas agresiones sexuales, Alvarado declaró al Semanario Universidad que el proceso se debe manejar con prudencia y que se debe garantizar el derecho a la defensa (¡como si la historia no ha demostrado que Arias ha sido más que protegido por el sistema judicial!). Dichas declaraciones de Alvarado resultan repudiables pues reafirma y valida discursos patriarcales en los cuales la voz de las víctimas es siempre cuestionada. Sí, es verdad que todo proceso judicial requiere de investigación, pero también es cierto que hace falta un acompañamiento real para las mujeres denunciantes. Además, su actitud hacia el caso de Arias dista mucho del tono categórico con que Alvarado pidió castigo contra Carlos Andrés Pérez, el trabajador de RECOPE en Limón que fue arrestado durante la huelga contra el plan fiscal bajo acusación de haber atentado contra la infraestructura de la empresa e injustamente condenado a prisión (constituyéndose en un preso político).

Por su parte, Patricia Mora, figura del Frente Amplio (FA), dijo ofrecer todo su apoyo desde el INAMU a las denunciantes; además, afirmó que las mujeres de Costa Rica no estamos solas. Discursivamente sus palabras son acertadas; empero, en la práctica se quedan cortas pues, lamentablemente el 95% de las denuncias de violencia contra las mujeres son desestimadas por los Tribunales de Justicia. Asimismo, en la actualidad no se ofrece un acompañamiento real y oportuno a la totalidad de las mujeres víctimas de violencia que interponen una denuncia, sino que se las revictimiza durante todo el proceso, por lo cual muchas prefieren no levantar denuncias o retirarlas.

Afortunadamente, el movimiento feminista ha salido a las calles para exigir cero impunidad y que se haga justicia pronta y oportuna, como quedó manifiesto en la marcha del 08 de febrero donde cientos de mujeres marchamos por San José en apoyo a las mujeres que denunciaron a Arias y exigiendo justicia.

Así como en el caso de Crucitas, la movilización callejera y la presión política son los únicos métodos que garantizarán esa justicia. Por eso, es de suma importancia seguir construyendo un movimiento feminista unificado, independiente del gobierno para poder derrotar el sistema capitalista y patriarcal que se ha encargado históricamente de proteger a violadores, corruptos y opresores. Te invitamos a sumarte a Las Rojas y el NPS. ¡Qué ninguna agresión quede sin respuesta!