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Por Deby Calderón Vega

¡Ya Basta! – Nuevo Partido Socialista

Este artículo es una síntesis de la entrevista realizada a la compañera Angélica Alvarado Barrantes quien es activista del Movimiento Ríos Vivos en la zona sur del país. Agradecemos profundamente su colaboración, información y lucha por la defensa del ambiente natural, que tanto debemos proteger en el marco de la crisis ecológica en la que nos tiene este podrido sistema capitalista.

Actualmente se tramitan 4 nuevos proyectos hidroeléctricos, de los cuales 3 se ubicarían en el río Bonilla (Turrialba y Siquirres), y otro en el río San Rafael de Pérez Zeledón. Estos han pasado ya todos los trámites burocráticos para su aprobación, faltando únicamente la “declaratoria de conveniencia nacional” que la tendría que firmar el ministro de ambiente, de quien no tenemos la más mínima confianza política.

El ambientalismo y ecologismo ha venido cuestionado estos proyectos por lo innecesario de su construcción, pues según la Contraloría General de la República, el país dispone de una capacidad instalada de 3,242 MW mientras que la demanda máxima registrada ha sido de 1,674 MW, lo que da como resultado un excedente relativo de 1,568 MW, o lo que es lo mismo hay un excedente de 48% de producción eléctrica (I). Siendo así, ¿para qué construir hidroeléctricas que no se necesitan?

Esto nos lleva a lo siguiente, el ICE se encuentra en un asedio neoliberal desde el gobierno de Arias y de Chinchilla, en los que se impulsaron políticas y leyes para abrir el mercado de generación eléctrica al sector privado, tales como la Ley 7200 y la Ley 7508, que obligan al ICE a comprar la electricidad producida por el sector privado, se necesite o no. Esto lo único que garantiza es la ganancia de las empresas, mientras se desangran las finanzas del ICE.

A este respecto hay que mencionar que la electricidad producida por los privados es bastante más costosa. Según un informe realizado por el despacho de José María Villalta, el ICE produce a un costo de ¢33,64 Kwh, mientras que en el sector privado es de ¢55,47 Kwh. Sumado a esto, de 2010 a 2018 el ICE ha pagado ¢709,936 millones, lo que representó el 37% del presupuesto total de la institución durante estos años (II).

Desde nuestro punto de vista el Estado es un instrumento para garantizar la acumulación de ganancias privadas, único motivo real para seguir construyendo hidroeléctricas que no se necesitan, y que entraría en toda una lógica de mercado de hacer del país un futuro exportador de electricidad, lo que pondría en peligro todos los ríos, al ser potenciales generadores de más ganancias para el empresariado.

Este Estado además promueve la extracción de riquezas a partir del medio natural y la energía que produce la fuerza del agua, destruyendo ecosistemas y formas comunales de vida. Siendo así podemos hablar de un Estado extractivista.

Desde nuestra organización nos definimos socialistas y ecologistas, y nos oponemos completamente a seguir el camino de destrucción al que nos lleva el capitalismo. Saludamos y enviamos una calurosa felicitación a las personas que luchan en las comunidades afectadas contra estos proyectos, pues sólo su organización y fuerzas siguen garantizando la defensa del ambiente natural indispensable para la vida.

(I) http://informa-tico.com/14-03-2019/proyectos-hidroelectricos-h-solis-agudizan-crisis-financiera-ice

(II) https://drive.google.com/file/d/1lvYXZzZzTSdDlnusq6pcw-o1yacX-M0r/view?fbclid=IwAR1eBQy-OmKNjWcWt43-jlpARofZ525JrsHouuLUSZVbjIlUW3hziDVwXlI