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Por Víctor Artavia

Más de diez mil trabajadores y trabajadoras de la educación colmaron las calles de San José la mañana de este jueves, en protesta contra el proyecto de ley 21.049 que pretende prohibir, en los hechos, el derecho a huelga en Costa Rica. Esto como parte de la huelga intermitente convocada por la APSE, que tendrá más jornadas de lucha en los días venideros. 

Entre sus principales medidas, este proyecto de ley (impulsado por el PLN con el respaldo del PAC, PUSC y otras bancadas de derecha), plantea prohibir las huelgas políticas, es decir, todas aquellas que no sean reclamos estrictamente laborales. Así, estarían prohibidas las huelgas contra tratados comerciales, planes fiscales regresivos o políticas que limiten los derechos democráticos. 

También el proyecto anti-sindical contempla la disolución de sindicatos por promover bloqueos; la declaratoria inmediata de ilegalidad de huelgas en servicios esenciales (que incluiría prácticamente a todos el sector público); y la posible «suspensión» de las huelgas legales (a solicitud de la parte patronal) después de ocho días de protesta en caso de que no se vislumbre una negociación. 

Este proyecto reaccionario y anti-sindical, es una respuesta de la burguesía luego de la derrota de la huelga nacional contra el Combo Fiscal, donde por tres meses la clase trabajadora del sector público luchó contra la imposicion de impuestos regresivos y otras políticas de ajuste fiscal. Su finalidad es imponer una mordaza a la clase trabajadora del sector público, la cual aún tiene fuertes sindicatos con tradición de lucha y con capacidad de cuestionar en las calles la agenda patronal del gobierno. 

De acuerdo con Marcela Ramírez, coordinadora de la regional 15 de APSE y militante del Nuevo Partido Socialista (NPS), la «alta concurrencia a la marcha es un indicador de que las bases magisteriales quieren luchar, pues hay claridad que este gobierno es de los de arriba y quieren silenciar a la clase trabajadora, además hay malas condiciones de trabajo en el MEP y problemas de infraestructura que motivaron a sumarse a la marcha». La sindicalista añadió que «para que la huelga triunfe es necesario que la dirigencia de la APSE sea más clara y presente un plan de lucha, que incorpore medidas de presión más profundas o radicales».

Por su parte, Heidy Valencia, vice-coordinadora de la regional 07 y también militante del NPS, señaló que «la huelga denota que la bases sindicales  tienen fuerza y disposición para luchar, pues hay molestia con el gobierno que todos los días demuestra que protege a los de arriba y aplica ajuste fiscal a los de abajo». También comentó que su regional realizará un plan de volanteos en comunidades los días de huelga venideros, para vincular al resto de la población con la huelga.  

En los próximos días, organizaciones sindicales como la ANDE, SEC y ANEP,  se van a pronunciar sobre su incorporación (o no) a la huelga. Es necesario que las bases de estas organizaciones presiones a sus dirigencias para exigir la huelga en defensa del derecho a huelga, así como medidas de lucha más radicales para derrotar al gobierno ajustar de Carlos Alvarado.