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Por Marcela Ramírez Aguilar, coordinadora de la regional 15 de APSE

En momentos en que el país afronta situaciones críticas como el 12% de desempleo, un millón de personas en pobreza, y los efectos del combo fiscal se prepara una serie de ataques desde los políticos empresarios para restringir el derecho a participar en huelgas. Por eso desde el jueves 6 de junio se gesta una huelga intermitente aprobada por la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza para defender el derecho a la protesta social.

Justamente los dos primeros proyectos que serían dictaminados en la Asamblea Legislativa serían el de “Seguridad Jurídica para las huelga” y el de “Servicios Esenciales” que definiría 78 servicios como esenciales. El interés del gobierno y los diputados es que una vez aprobados estos, se logre avanzar con proyectos sobre empleo público que impondría el salario global de manera que se afectaría el salario, ajuste negativo de las pensiones atacando la calidad de vida de la gente pensionada, educación dual que busca explotar a la niñez y juventud haciéndoles través trabajar sin contrato de trabajo o salario, ni seguro laboral ni cobertura de seguro social. En el fondo, lo que ocurre es el objetivo de seguirle pasando la factura de la situación fiscal a la gente de abajo.

Por eso desde el jueves 6 APSE ha lanzado esta huelga en la que se extiende un llamado al conjunto de la afiliación sindical, organizaciones sindicales, estudiantiles, de mujeres y ecologistas para que se sumen al llamado de defender la protesta social de forma urgente y colectivamente con APSE.

Es necesario también apuntar elementos en torno a esta huelga. Primero que todo el hecho de que solamente un sindicato convoque a la huelga coloca en debilidad la fuerza que se tenga. Como las otras organizaciones grandes del magisterio ANDE y SEC no participan conjuntamente en esta lucha, se resta fuerza en la capacidad de movilizar a quienes trabajan en educación. Al cierre de estas notas, ANDE votó movilizarse dos días en las semanas venideras aunque será en días separados. Esta decisión muestra una disputa entre cúpulas nada beneficiosa para las y los trabajadores quienes al final pagan los platos rotos de esta situación.

Desde el Nuevo Partido Socialista nos hemos sumado a esta huelga en varios frentes de lucha apoyando la movilización pero también con la convicción de que es necesario emplear acciones más contundentes y beligerantes para torcerle la mano a los políticos empresarios que no escatimarán esfuerzos para seguir atacando a la clase trabajadora. Nos parece primordial que el movimiento tenga el norte de volcarse a la calle, de realizar marchas lentas en las principales carreteras del país como circunvalación, rutas nacionales e incluso el aeropuerto Juan Santamaría. En muchas regionales se organizan reuniones entre cuatro paredes donde no se tiene contacto con la gente de las comunidades perdiendo la posibilidad de convencer a dichas personas a sumarse al movimiento de lucha.

Llamamos al conjunto del sindicalismo a participar de lleno en la huelga contra los ataques a la protesta social de manera que se fortalezca el movimiento y se logre el archivo de los proyectos de ley que tienen por objetivo restringir el derecho a la huelga.