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Por Johan Madriz

Desde hace más de dos semanas el descontento social generado por los profundos ataques del gobierno a las condiciones de vida de la clase trabajadora desencadenó el salto a las calles de múltiples sectores, que, apelando a reivindicaciones sectoriales, decidieron salir a luchar. En este proceso el Frente Amplio (FA) se ha plegado al discurso del gobierno de desmovilización y llamados a encerrarse en Casa Presidencial a negociar.

El escenario de agitación actual representa un paso tremendo en el desarrollo de la conciencia política al abrir una grieta en el estupor que han significado los gobiernos del PAC. Si bien la fragmentación es un límite en el desarrollo de la lucha, el contenido de las reivindicaciones es, en general, progresivo[i]. El proceso no está exento de contradicciones producto de la injerencia de los partidos evangélicos en los sectores de base para introducir reclamos conservadores y reaccionarios, principalmente contra la población LGBTIQ+.

Es tarea (o debería serlo) de los partidos políticos de izquierda orientar en la necesidad de que todos los sectores confluyan para potenciar la fuerza del movimiento y disputar la conciencia de la juventud y los sectores explotados para ganarlos a una perspectiva progresiva y que se decanten del gobierno, los empresarios y el conservadurismo.

Un partido de izquierda nacional… para seguir al gobierno

Es necesario señalar, una vez más, el terrible papel que desempeña el FA al asumir una posición pasiva y sirviendo de furgón de cola al gobierno. Esto hace parte de sus falencias teóricas, un análisis político superficial y adaptaciones al régimen y la institucionalidad. Así, nuevamente, es ineludible polemizar su papel como referente de izquierda, no como un ejercicio académico, sino como parte de la lucha por la transformación radical del mundo, que inicia en el terreno de las ideas.

La vaguedad del Frente Amplio ante las protestas más que fortalecer el movimiento, con la intención de radicalizarlo para modificar la situación política del país, va en el sentido contrario. Su necia defensa de la institucionalidad, de la democracia burguesa y del dialogo con el gobierno, solo suman en la confusión y legitiman las posiciones oficiales. En un ejercicio de análisis habría que preguntarse en qué se diferencian las palabras del presidente Alvarado de las de Villalta en la Asamblea Legislativa.  Ambas posturas abogan por el fin de las protestas para sentarse a negociar y garantizar la gobernabilidad.

Eso a pesar de la aseveración (contradictoria) de la Comisión Política del FA que confirma que el motivo de las protestas se debe al “problema estructural que durante más de 30 años de gobiernos del PAC-PUSC-PLN han canalizado a través de políticas neoliberales, con las que se han dedicado a favorecer y salvar a los sectores económicamente poderosos y cargar sobre las espaldas del pueblo los costos de las crisis que ellos mismos crearon o profundizaron”[ii]

Estas posturas paradójicas no son de esta coyuntura, sino, por el contrario, muestran un proceso de larga data de adaptación al régimen y de un abandono del proyecto de transformación social revolucionario que deberían defender los grupos que se consideran socialistas. Evidencia que, más allá de la retórica, el FA, en los hechos abandonó las luchas para dedicarse a desarrollar su proyecto político desde las sillas de diputados y en los pasillos ministeriales.

Es un delito de lesa lucha de clases educar en la confianza en el gobierno, más en una coyuntura de lucha donde los sectores populares se sacuden un poco el polvo de la ideología burguesa de la cabeza, y, en el caso de Costa Rica, se refutan imposiciones ideológicas de la burguesía que, tras el conflicto de 1948, se instauraron como parte de una supuesta identidad nacional “conformista” y “sumisa”, la llamada vía tica de hacer las cosas.

Esta es la fórmula legitimada por Patricia Mora: “no olvidemos que tenemos un estado de derecho, que es fruto del trabajo perseverante, paciente y generoso de generaciones de costarricenses. No tenemos derecho a dejar que se debilite. No tenemos derecho a que en nuestra patria impere el odio, la discordia y el desencuentro. Vamos, una vez más, como país pequeño pero pretencioso en este campo a demostrar que podemos ponernos de acuerdo. Esa es la fórmula de la vía costarricense”[iii].

Villalta le agrega que: “desde el Frente Amplio respaldamos la lucha social cívica y pacífica. El camino que escogimos es el de la vía democrática y de respeto al orden constitucional. En ese sentido hemos dicho que en Costa Rica no se tumban presidentes, sino que se ganan elecciones. No hay otro camino”[iv].

LA AGENDA NEOLIBERAL SIGUE CAMINANDO EN LA ASAMBLEA LEGISLATIVALa caída del Ministro de Educación era inevitable. Su…

Publicado por José María Villalta Flórez-Estrada en Martes, 2 de julio de 2019

El crimen de llamar a la desmovilización

En medio de la agitación actual, con estudiantes, docentes, pescadores y transportistas bloqueando carreteras, emplazando al presidente y solidarizándose unos con otros, llamar a sentarse a mesas de diálogo (o negociación como las llama Albino Vargas) es posicionarse a favor del gobierno. Es tácitamente, entregar las reivindicaciones al olvido que significa la maraña de conversaciones y legalismos de estas instancias. Es sumarse en los esfuerzos de la administración por desgastar y dejar pasar el tiempo para que el movimiento pierda fuerza. Es caer en el juego de superponer los discursos de la situación económica al derecho de protestar, de las formas y por el tiempo que los sectores en lucha lo consideren necesario. La apuesta tiene que ser a fortalecer las movilizaciones y forzar al gobierno a sentarse a negociar en caliente, es decir, con la gente en las calles.

Mientras las cámaras patronales llaman a usar las fuerzas represivas para atacar a los manifestantes, intentan disolver sindicatos y despotrican porque sus derechos (entiéndase ganancias) están siendo lesionados, el FA apela al patriotismo y a las salidas concertadas porque “prevalecerá la conciencia democrática y las tradiciones civilistas del pueblo costarricense”[v].

En la batalla del derecho para determinar cuál se impone, es la correlación de fuerzas la que decide, y los de abajo solo son escuchados mientras se mantengan en las calles. De lo contrario, se impone el gobierno, que, como buen representante de los de arriba, se inclina a su favor. Para Carlos Alvarado las ganancias empresarias están por encima de los trabajos de los pescadores, de los salarios, de las pensiones y por supuesto de la libertad sindical y de protesta. Eso quedó claro cuando el lunes la UCCAEP emitió un comunicado exigiendo del gobierno medidas represivas para levantar los bloqueos, lo cual se hizo efectivo unas cuantas horas después en Limón.

Esta contradicción del FA entre presentarse como oposición y actuar como pata del gobierno tiene su expresión en la permanencia de Patricia Mora como ministra de este gabinete. El silencio cómplice que guardó hace preguntarse si la mordaza de su puesto está por sobre el desarrollo de la conciencia política de los sectores explotados producto del cuestionamiento, inicial y parcial, pero cuestionamiento al fin, de la institucionalidad, de la ruptura progresiva de sectores populares con el gobierno del PAC que durante los últimos cinco años ha cooptado y mantenido una falsa paz social que empieza a romperse, producto del deterioro material de las condiciones de vida por la avanzada neoliberal que lleva adelante.

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El derecho a la comida en el plato y el derecho a existir en nuestra riquísima diversidad, no son derechos divisibles… conseguirlos para todas y todos es a lo que aspiramos.

Publicado por Patricia Mora Castellanos en Lunes, 1 de julio de 2019

A pesar de todas las maniobras argumentativas y las justificaciones teóricas para excusar la permanencia de Mora como Ministra de la Condición de la Mujer (como un supuesto contrapeso en favor de las mujeres y en defensa de los derechos democráticos) la verdad es que no resisten el examen de la realidad. Por el contrario, su continuación suma en el fortalecimiento del gobierno al cubrir su flanco por izquierda y amortiguar a uno de los sectores más beligerantes en el periodo reciente, como lo es el movimiento feminista. Es decir, en lugar de sumar en el fortalecimiento de las luchas de las mujeres, resta al fomentar la confianza en los ordenamientos gubernamentales, esos mismos que, al dicho del presidente, se mueven en los tiempos que él determine y no cuando lo demanden las mujeres.

Es necesaria una alternativa de izquierda que se oponga al gobierno

Por su lado, Villalta vio por las noticias este proceso de lucha, al no poner su curul al servicio y fortalecimiento de la misma. Esta renuncia robustece las posiciones reaccionarias de los partidos evangélicos que se muestras (y actúan) como una real oposición al gobierno solo que por derecha y de forma conservadora. Flaco favor le hace al esclarecimiento de la situación política al asumir el discurso religioso que intentan plantar estos partidos.

El FA cayó en la trampa de Restauración Nacional y Nueva Republica de llevar las discusiones políticas a términos religiosos. Esto hace parte de la terrible confusión que, históricamente caracteriza al FA, con el planteamiento de una teoría de los campos: los buenos y los malos, los neoliberales y los progres, los conservadores y los pro diversidad. Un análisis simplista que coloca todas las situaciones de forma dicotómica, siendo que la realidad es mucho más compleja. Bajo el argumento de elegir entre dos bandos terminan plegándose a la burguesía “progre” y se olvidan de la lucha de clases entre los de arriba contra los de abajo.

El papel del FA como sostén del gobierno con una acción parlamentaria que se reduce a una oposición sin estrategia, que no muestra un plan de acción para organizar la lucha esta permeado, aunque no lo quieran reconocer, por su participación en el gabinete. Ante esto es necesario realizar un llamado a la base honesta, luchadora y militante del FA para que rompa con esta dirección que está siendo cómplice en la avanzada que la burguesía. El FA no es un punto de apoyo para resistir esta puesta a tono con las políticas mundiales y por el contrario con su dirección vacilante, timorata y cada vez más adaptada a la institucionalidad solo está abonando el camino a la desorientación política de los sectores que confían en él.


[i]Ver nuestra posición de apoyo a la huelga y crítica hacia las intromisiones conservadoras en http://www.socialismo-o-barbarie.org/?p=12551

[ii] Comisión Política (2019). “Comisión Política del Frente Amplio ante la actual coyuntura”. Extraído de https://www.frenteamplio.org/2019/07/comision-politica-del-frente-amplio-ante-la-actual-coyuntura/

[iii] Mora, Patricia (2019). Transcripción de video en Facebook. Extraído de https://www.facebook.com/PatriciaMoraCastellanos/videos/2402778366408921/

[iv]Villalta, José María (2019). Comentario en Facebook. Extraído de https://www.facebook.com/113998707676/posts/10156554866612677/

[v]Ídem