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Por Víctor Artavia

El lunes 12 de agosto finalizó la huelga en la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), cuyo resultado fue una victoria para los trabajadores y trabajadoras de la institución. Desde el Nuevo Partido Socialista (NPS) saludamos este triunfo, el cual representa la primera derrota del plan de ajuste impulsado por el presidente Carlos Alvarado, pero que, además, demuestra que con la lucha es posible pararle la mano a este gobierno de los de arriba.

Las exigencias

Entre las principales exigencias de la huelga estaban las siguientes:

  1. Cumplimiento de parte del gobierno del acta de acuerdo del pasado 20 de febrero, donde las autoridades de la CCSS y los sindicatos acordaron que era inviable la aplicación de la Regla Fiscal en la institución, según el voto n° 19511-2018 de la Sala Constitucional. El gobierno intentó desconocer lo pactado entre las partes con el Decreto Ejecutivo 41729, lo cual ponía en peligro conquistas salariales, tales como pago de anualidades, tope salarial, carrera profesional, dedicación exclusiva, incentivos y sobresueldos, pago bisemanal, etc.
  • Rechazo a la reforma a la Ley General de Concesiones (N°7762), la cual abre portillos para profundizar la privatización en la administración de centros de salud en la Caja: elimina la participación de las juntas de salud, libera los plazos y los montos de la compra. Además permite que trabajadores y trabajadoras internas de la institución sean parte de estos negocios, lo cual representa un conflicto de intereses en detrimento de la CCSS.

Los resultados

Tras una semana de una huelga con fuerte apoyo de las bases sindicales, el gobierno y las autoridades de la institución tuvieron que retroceder en sus ataques contra la clase trabajadora del sector, reconociendo gran parte de los acuerdos firmados el 20 de febrero y la no aplicabilidad de la regla fiscal en la CCSS.

Lo anterior es un triunfo de los sindicatos y una derrota parcial del plan de ajuste del gobierno, que tuvo que retroceder ante la lucha sindical. De ahí que los políticos y periodistas a sueldo de la burguesía salieran a atacar el acuerdo como una claudicación de Alvarado.

Hay puntos del acuerdo que quedaron sujetos a resoluciones judiciales y presentación de proyectos de ley, es decir, que se definen en terrenos adversos para la clase trabajadora. De hecho, varios diputados y diputadas están llamando a cuentas al Congreso a Román Macaya, presidente ejecutivo de la CCSS, por firmar ese acuerdo y salirse de la regla fiscal. Por eso mismo no se puede depositar ninguna confianza en los tribunales ni mucho menos en la Asamblea Legislativa.

A pesar de lo anterior, en términos generales el balance del acuerdo firmado es muy positivo y representa un ejemplo para el resto de la clase trabajadora. Por eso mismo, reiteramos nuestra felicitación para las bases sindicales de la CCSS que dieron una enorme lucha y derrotaron al autoritario de Carlos Alvarado.

Las voces de la huelga

Compartimos algunas impresiones de trabajadores y dirigentes sindicales sobre la huelga y sus resultados.

Jimmy Morales, trabajador del Hospital Calderón Guardia:

“El resultado es muy satisfactorio, pues logramos que se mantuvieran los acuerdos del 20 de febrero. La huelga fue magnífica, pues logramos el objetivo y fue de una magnitud inesperada en los hospitales, clínicas y Ebais”.

Arturo Abarca, miembro de UNDECA:

“El desarrollo de la huelga fue excelente, se manejó por tiempos y se realizaron nuevas estrategias de lucha. Por ejemplo, hubo movimientos centralizados en los centros médicos y el movimiento  sindical dio un golpe de autoridad  ante el gobierno”.

Diego Guzmán, trabajador del Hospital de Niños:

“Iniciamos la huelga con la incertidumbre de sí íbamos a poder contra un gobierno muy fuerte que no cedió contra una lucha inter-sindical como la del año anterior contra el Combo Fiscal, y que ahora nos tocaba enfrentar solamente desde la CCSS»

Royner Noel Sobalbarro, trabajador del Hospital México:

“Muchos servicios, que antes no se habían unido, esta vez sí lo hicieron. Las jefaturas de los servicios instaron a sus subalternos a apoyar el movimiento e incluso supervisores y jefes de diversos servicios se sumaron de lleno a apoyar el movimiento entre ellos: enfermería, farmacia, laboratorio, quirófanos, almacenes, ingeniería, servicios generales entre otros. Pero, desde mi punto de vista lo que marcó la diferencia, fue que está vez se nos unieron los médicos representados por su sindicato »UNION MEDICA» y, algo nunca antes visto, que los trabajadores de oficinas centrales también participaron de la huelga, cuando nunca antes lo habían hecho.

Esos últimos dos puntos antes mencionados marcó mucha diferencia, para nuestras aspiraciones. En el hospital, debo decir, que prevaleció mucho orden y la energía que nos transmitieron nuestros representantes sindicales».