Por Ale Kur, Socialismo o Barbarie, 19/08/2015

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Actualización de SoB, 20/08/2015: Al publicar este artículo, llega la noticia de la “renuncia” de Tsipras y la convocatoria a elecciones parlamentarias el 20 de septiembre. Al ser escrito ayer, ya se anticipaba como lo más probable que Tsipras llamase cuanto antes a elecciones. Hoy, jueves 20 de agosto, este pronóstico se hizo realidad. Con esta convocatoria, Tsipras intenta una maniobra con dos objetivos:

El primero, desembarazarse de los sectores relativamente amplios de Syriza que se oponen a su traidora e infame capitulación a los genocidas de Berlín-Bruselas, que incluye además la tarea de ser el verdugo que ejecute que –a costa de más hambre, más miseria y más sufrimientos– el austericidio de los trabajadores y el pueblo griego.

El segundo: Tsipras quiere se vote lo más rápido posible, antes de que el pueblo griego sienta plenamente los dolorosos golpes que implican estas medidas. Es que, con la colaboración de los falsimedios que maneja el capital imperialista europeo y burguesía griega a su servicio, se ha sembrado mucha confusión en las masas trabajadoras y populares que votaron rotundamente “¡NO!”. Al mismo tiempo que se disimulan en buena medida las consecuencias de lo firmado por Tsipras, se siembra la mentira de que “no se podía hacer otra cosa”. Esto puede empujar a sectores –cuya amplitud es difícil estimar– a votar nuevamente por Tsipras como el “mal menor”, ya que además el verdugo promete que va a hacer todo lo posible aliviar los padecimientos de sus víctimas.

En esta situación, que no se presenta fácil, es urgente poner en pie un amplio frente único contra la austeridad y el sometimiento a la Troika que hoy representa Tsipras. El rápido llamado a elecciones, tiene también el objetivo de actuar antes de que decante un reagrupamiento de la izquierda y de los luchadores obreros, juveniles y populares, de acuerdo a las nuevas líneas que ha trazado la capitulación de Tsipras y la mayoría de la dirección de Syriza.

 

El viernes 14/8 fue aprobado por el parlamento griego el tercer paquete de “rescate” financiero, con su correspondiente lista de nuevas medidas de austeridad.

Grecia aprobó que la Unión Europea le realice un nuevo préstamo por un valor de 86 mil millones de euros (a ser desembolsados a lo largo de los próximos tres años), que centralmente van a ser utilizados para recapitalizar la banca (50 por ciento de la “ayuda”), para sostener el pago de los intereses de deuda (25 por ciento) y solo el 25 por ciento restante para “estímulos al crecimiento”… que van a “estimular” los bolsillos de unos pocos, como sucedió con los dos anteriores Memorandums.[1]

Este “tercer rescate” se suma a los dos anteriores (que totalizaban 240.000 millones de euros), concedidos por la UE y el FMI a los anteriores gobiernos griegos. Ya en ocasión de la aprobación de dichos “rescates” la contrapartida explícita era la aplicación de brutales ajustes contra las condiciones de vida de los trabajadores y las masas en general. Este tercer “rescate” no es la excepción.

Algunas de las medidas implicadas ya trascendieron previamente. Entre ellas, la más escandalosa es sin duda alguna la creación de un “fondo de privatizaciones” por valor de 50 mil millones de euros. Es decir, Grecia se compromete a entregar todo el patrimonio estatal a sus acreedores (en primer lugar, a Alemania, que ya se está quedando con los aeropuertos[2]).

Otras de las condiciones establecen el aumento del Impuesto al Valor Agregado (IVA), la reducción de pensiones, el aumento de la edad jubilatoria, etc. (que ya habían sido aprobadas en sesiones anteriores del parlamento). El tercer “rescate” establece también el objetivo del levar el superávit fiscal primario (es decir, previo a pago de intereses de deuda) al 3,5 % para el año 2018. Esto significa, la necesidad de recortar brutalmente el gasto público para poder pagar la deuda.

El acuerdo establece también, de manera explícita, que los bancos no van a expropiar a los grandes depositarios para recapitalizarse (a diferencia de lo que ocurrió en Chipre en 2013, donde se confiscaron los depósitos superiores a los 100 mil euros). El gran capital queda así “blindado” frente a la crisis, que va a ser pagada exclusivamente por los trabajadores y el pueblo más pobre.

El acuerdo fue aprobado también por el Eurogrupo (los ministros de finanzas de 19 países europeos) y por el parlamento alemán, lo que significa que ya tiene luz verde para ser implementado. Aun quedan, sin embargo, algunos puntos que no están del todo claros, como la participación del FMI en el nuevo rescate: este organismo plantea abiertamente que la deuda griega es insostenible.

Con la aprobación del acuerdo queda cerrado todo un capítulo en la historia de la crisis económica y política griega: en un sentido más inmediato, el de la gran crisis bancaria iniciada en el mes del julio (con el anuncio del “referéndum” sobre el acuerdo con la UE), y en un sentido más profundo, el del gobierno “de izquierda radical” (significado en castellano de la sigla SYRIZA).

Mientras lo primero significa que el gobierno y los capitalistas griegos ganaron un respiro, lo segundo preanuncia futuras crisis en la medida en que las expectativas de las masas choquen con su gobierno reconvertido en agente directo del neoliberalismo.

Crisis política y rebelión en Syriza

El tercer “rescate” fue aprobado sobre la base de una enorme crisis en el partido de gobierno. De sus 149 parlamentarios, 47 votaron en contra, se abstuvieron o no participaron de la votación, lo que significa que el gobierno quedó solo con 2/3 de su bloque legislativo, y 1/3 del parlamento en su conjunto. Es decir, se convirtió en un gobierno minoritario.

El “rescate”, por lo tanto, sólo pudo ser aprobado gracias a los votos de los partidos tradicionales del régimen: Nueva Democracia y PASOK. Se trata del viejo bipartidismo que fue derrotado en las últimas dos elecciones generales (a parlamentarios europeos y al parlamento griego), y en el referéndum del 5 de julio que rechazó las exigencias del acuerdo con la UE.

Es decir, son partidos odiados por las masas, desgastados por décadas de gobierno en las que reventaron a los trabajadores y los sectores populares. Partidos que a comienzos del 2000 reunían la enorme mayoría de los votos, y que hoy están reducidos a su mínima expresión luego de sufrir tres grandes derrotas electorales consecutivas.

A estos partidos se les suma también un (relativamente) nuevo partido de recambio del régimen, llamado To Potami (El Río), y ANEL (Griegos Independientes), el partido de derecha que forma parte de la coalición de gobierno desde el inicio.

Esto significa que el gobierno de Syriza pende de un hilo: no es nada descartable que caiga el ejecutivo de Tsipras y se realicen elecciones anticipadas (en septiembre u octubre) para resolver el destino del país.

Sin embargo, el dato más significativo e importante en la situación política es el proceso de rebelión al interior de Syriza, que es a la vez el reflejo del descontento de amplios sectores obreros y populares contra el giro neoliberal del gobierno.

Esta rebelión está encabezada por la llamada “Plataforma de Izquierda”, cuyo principal referente es el ex-ministro de energía Panagiotis Lafazanis. La Plataforma plantea la salida de la zona euro y la anulación de las medidas de austeridad, a través de medidas de confrontación con el gran capital europeo.

Pero la rebelión va mucho más allá. Entre los miembros de Syriza que rechazaron el tercer “rescate” se encuentran el ex-ministro de economía Yannis Varoufakis, la presidenta del parlamento Zoe Konstantopoulou , y todo un sector de diputados pertenecientes al bloque “oficialista” del partido gobernante.

Fuera del parlamento, el rechazo se extiende a toda la Juventud de Syriza, a muchas de sus regionales, a una parte muy importante de su militancia de base, y a todo un sector de la opinión pública griega (aunque todavía aparentemente minoritario en la sociedad).

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[1].- “El Eurogrupo aprueba un tercer rescate griego de 86.000 millones”, diario El País (España), 14/08/2015. http://internacional.elpais.com/internacional/2015/08/14/actualidad/1439538132_894590.html

[2].- “Alemania se queda con 14 aeropuertos griegos privatizados”, diario El País (España), 18/08/2015 http://internacional.elpais.com/internacional/2015/08/18/actualidad/1439920217_001347.html