Por José Roberto Silva – Socialismo ou Barbárie Brasil – 02/11/2015

Categoría: América Latina, Brasil Etiquetas: ,

Reunifiquemos las luchas de los trabajadores

Reanudar la poderosa tradición de lucha de los petroleros solo se podrá llevar a cabo bajo el control independiente de los trabajadores

El pasado martes3 de noviembre se puede considerar como el encuentro, exactamente veinte años y seis meses más tarde, de dos hechos que están unidos por uno de los acontecimientos políticos más importantes de la década del ’90, que marcó la lucha de clases desde entonces y que tuvo contornos trágicos.

Ese día fue el quinto de la huelga petrolera, que tuvo inició el viernes pasado en defensa de los salarios pero sobre todo de los puestos de trabajo, poniendo a toda la planta en contra de los planes de privatización completa de Petrobras que además es parte del ajuste general que quiere imponer Dilma y el PT a los trabajadores.

Al mismo tiempo, la memoria de los trabajadores está siendo llamada a reavivar la llama de las luchas masivas que tuvieron lugar en 1995 por los mismos petroleros – ahora fortalecidos con el ingreso de una nueva generación de luchadores en sus bases- y del papel que el conjunto de los mismo pueden cumplir si retoman su protagonismo en las luchas.

El choque de clases no se da solamente por la reanudación de la lucha de los petroleros en contra del proceso de privatización de Petrobras, movimiento que terminó siendo derrotado abriendo un largo periodo en el que el movimiento obrero se encontró a la defensiva. Actualmente, el enfrentamiento contra la privatización se lleva a cabo de una manera aún más dramática porque estamos en un escenario de profunda inestabilidad política y económica.

Repetir la lucha de 1995, ahora con la independencia de los trabajadores

La huelga actual cuenta con la iniciativa de los trabajadores de la categoría de enfrentar al gobierno y su plan de ajustes. El 3 de octubre la FUP (Federación Única de Petroleros) llamó a una manifestación en defensa de la democracia, o sea en apoyo a Dilma pero lo que se vio en esa movilización fue a la base de los trabajadores manifestándose en contra de los planes de austeridad impuestos por el gobierno y por la defensa de Petrobras, terminando de darle impulso al reclamo por los puesto de empleo y contra la privatización de la empresa.

El llamado “Plan de Negocios” impuesto por Petrobras es en realidad un plan de recorte de inversiones y puestos de trabajo, se ha llevado a cabo el despido de miles de trabajadores tercerizados: 15.000 en la industria marina, solamente en el primer semestre.De acuerdo con la FUT el plan de Petrobras es despedir unos 20 millones de trabajadores para el 2019, entre los de planta permanenteylos subcontratados, de todos los sectores vinculados con el proceso de extracción, refinación y distribución.

La huelga por tiempo indefinido comenzó el pasado viernes 30 de octubre y fue impulsada por los sindicatos vinculados a la FNP (Federación Nacional de Petroleros) mientras que los ligados a la FUP se adhirieron el domingo alcanzando un índice de parálisis casi total que ante la negativa del gobierno de discutir las demandas promete radicalizarse

En 1995, cuando el movimiento se enfrentó a un gobierno más fuerte y en una situación de crecimiento económico, la traición PT-CUT sirvió para aislar el movimiento y fue clave en su derrota.Ahora las condiciones son diferentes, vivimos en una inestabilidad política y económica histórica, con un gobierno debilitado y el cuestionamiento abierto y generalizado al“lulopetismo”. En este contexto, el movimiento de los trabajadores petroleros vuelve a ser dos décadas después un actor político decisivo.

Este sector de trabajadores es la vanguardia en la lucha contra la privatización y el desmantelamiento de la empresa – símbolo de una nueva ofensiva mundial contra la clase obrera- nos enfrentamos a una batalla decisiva entre los trabajadores y la clase dominante como hace dos décadas atrás. La realidad una vez más deja espacio para ponerleuna traba a la ofensiva en curso de la clase dominante, este cerrojo tiene que contar con el apoyo de todos los trabajadores.

Es momento de que las fuerzas de izquierda combativasse comprometan con la unificación de los planes de lucha y laconstrucción de frentes contra los planes de ajustes de Dilma y las patronales y construyan un apoyo masivo a los petroleros, en las calles, uniendo a los trabajadores en núcleos de apoyo de todos las categorías, en todas las ciudades y estados.

Es momento de que CSP-Conlutas(Central Sindical Popular) se una al Frente Popular sin miedo, imprimiéndole la necesaria marca de la independencia de clase, construyendo en las calles movilizaciones masivas que unifiquen el apoyo de la clase trabajadora a los huelguistas en el encaminamiento de sus reclamos más inmediatos para derrotar el ajuste de Dilma y la patronal, estableciendo así, de forma objetiva, las bases para la convocatoria a una huelga general para paralizar la ofensiva reaccionaria y que coloque a los trabajadores como protagonistas de la escena pública con un proyecto propio que entierre de una vez al “lulopetismo”.

Este sería el momento de que el PSOL, a través de sus mandatosy  lafuerza unificada de sus tendencias, salga a las calles a liderar en cada rincónmovilizaciones de jóvenes y trabajadores, para poner de pie en las calles, y no solo en el parlamento, un necesario polo de referencia de política de clase, en contraposición con los bloques en disputa en la clase dominante, capaz de amalgamar un frente de izquierda de hecho construido en la lucha por una Asamblea Nacional Constituyente Popular.

Todos a las calles en apoyo a la huelga de los petroleros

Por un Petrobras 100% estatal y bajo el control de los trabajadores

Fuera Eduardo Cunha, derrotemos el ajuste de Dilma y las patronales

A las calles para conquistar la huelga general

A las calles para construir una Asamblea Nacional Constituyente Popular soberana.