Por Claudio Testa, Socialismo o Barbarie, 5/11/15

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Llamado a paro general el 12 de noviembre 

Los trabajadores y la juventud griega están comenzando poco a poco a ponerse de pie, después del shock que significó la traición de Tsipras y de la mayoría de Syriza. Hay un cierto recomienzo de las huelgas, las manifestaciones y otras luchas. Y para el jueves 12 de este mes se ha convocado a un paro general.

Este paro de 24 horas lo llaman las dos centrales burocráticas, la GSEE, que agrupa a los trabajadores del sector privado, y la ADEDY, del sector público. Los burócratas de la GSEE no han movido un dedo desde hace un año. Los de la ADEDY se han agitado algo más. Que ahora despierten y convoquen a un paro de 24 horas, es una señal de que las cosas por abajo ya no están tranquilas. Como de costumbre, tratan de ponerse al frente, llamando a un día de paro, que de su parte no tendrá continuidad ni será el inicio de un plan de lucha en serio. Pero vale como síntoma de que hay luchas y rabia.

A pesar de su capitulación escandalosa, que legalizó la transformación de Grecia en un protectorado colonial de Berlín y Bruselas, Tsipras volvió como primer ministro luego de las elecciones del 20 de septiembre, al lograr un bloque mayoritario en el parlamento.

Al votarlo, gran parte del pueblo griego creyó que, después de todo, Tsipras sería el “mal menor”, que lograría “atenuar” el sanguinario Diktat de los usureros de la Unión Europea. Esas ilusiones se están desvaneciendo. Desde los retirados (jubilados) hasta los trabajadores activos, pasando por los desempleados, los pacientes de los hospitales públicos, la juventud estudiantil, todos vienen sufriendo golpe tras golpe. Los vampiros de la UE son insaciables. Una medida inmediata será recortar un 30% las pensiones (jubilaciones) que ya eran de hambre, y además subir a 67 años la edad mínima de retiro.

Así, hasta ahora, Tsipras cumple al pie de la letra su tarea de Gauleiter de Berlín, encargado de administrar la colonia helénica. Por las dudas, detrás de él actúa el verdadero gobierno “griego”, compuesto por funcionarios de la Troika instalados permanentemente en Atenas, que supervisan todo.

Uno de los primeros sectores en salir a la lucha fueron los trabajadores marítimos, que el lunes de esta semana iniciaron un paro de 48 horas en los puertos de Grecia. En El Pireo, además de la paralización se realizó una gran manifestación con apoyo de los portuarios y de activistas de la izquierda radical. La huelga fue un éxito, que paralizó totalmente los ferrys y demás naves en todos los puertos.

Pero allí no sólo los marítimos están en lucha. Los portuarios, han comenzado también una ola de huelgas contra las privatizaciones, que viene paralizando en primer lugar los grandes puertos de El Pireo y Tesalónica. Este es un golpe duro contra Tsipras. Es que esos puertos tienen una importancia en el transporte marítimo mundial, que excede las dimensiones de Grecia. El Pireo, por ejemplo, es el principal puerto europeo que recibe los barcos de China con containers para el Este de Europa.

Pero no sólo esos y otros sectores de trabajadores comienzan a enfrentar a Tsipras. También la juventud estudiantil está volviendo a las calles. El lunes de esta semana más de 10.000 estudiantes secundarios salieron a manifestar por el derrumbe de la educación a consecuencia de los recortes que aplica el gobierno títere encabezado por Syriza. Debido a esos recortes, en los colegios faltan cada vez más profesores y maestros. Así, los estudiantes reciben cada vez menos horas de cátedra.

Las universidades no están mejor, y comienzan también a agitarse. El miércoles de esta semana, los estudiantes universitarios han convocado una marcha de protesta en Atenas. En la isla de Creta, la Universidad está tomada por los estudiantes desde hace tres semanas. Exigen presupuesto para residencia y transporte, y rechazan la privatización de servicios que pretende imponer el gobierno.

El gran desafío es que, al calor de estas luchas, se unifique y desarrolle una alternativa política  socialista revolucionaria, que permita derrotar a los traidores de Syriza y a sus amos de Berlín y Bruselas.