José Roberto Silva, para SoB Brasil, 29/11/2015

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“Podemos decir que hemos ganado (se mantuvo lo que constaba en laley anterior) pero aun así tenemos un sabor amargo en la boca”

Edson Cruz, petrolero de la región de BaixadaSantista, en un comentario en SindipetroLP, 11/26/2015

El pasado 25 de noviembre,SindipetroLP (Sindicato dos Petroleiros do Litoral Paulista) miembro del Frente Nacional de Trabajadores Petroleros (FNP), y el primer sindicato en declarar la huelga el 29 de octubre, aprobó en una asamblea la detención del movimiento huelguista y la aprobación de la propuesta enviada el 13 de noviembre por Petrobras. Siendo el último en hacerlo.

La propuesta de la empresa mantiene las cláusulas de la ley anterior –con una disminución en el porcentaje de pago de horas extras- y con un reajuste salarial del 5,97% (se pidió que igualara el índice de IPCA 9,53%), sin embargo, no cumplieron la promesa anterior de no descontar los días de paro.

Una mirada menos atenta nos puede llevar a pensar que la huelga fue derrotada. Pero no es así. Algunos elementos de la construcción y el mantenimiento de los 28 días de huelga en la que dos centrales, de signos políticos opuestos (Federação Unificada dos Petroleiros-FUP, con 13 sindicatos, oficialista, dirigido por la CUT y la FNP, con cinco sindicatos, liderados por la izquierda independiente), colocados en los lados opuestos de un “tira y afloja”, aportando avances organizativos muy positivos para los trabajadores.

Una huelga contra los planes de ajuste del gobierno

La nueva dirección de Petrobras indicó tres meses antes la voluntad de poner en pleno funcionamiento el Plan de Gestión, cortando los derechos y la reduciendo las cláusulas de ACT del período anterior,ayudando a facilitar el proceso del plan destinado a la privatización de la compañía.

Rompiendo con las negociaciones arrastradas por FUP, la FNP a través de SindipetroLP, llamó a la huelga con el lema “Defender la Petrobras! Ni un derecho menos”, lo que desencadenó una huelga nacional, incluso con el apoyo de algunos sindicatos de la FUP que entraron en huelga dos días más tarde.

La respuesta del sector en su conjunto, incluyendo al personal de las plataformas -tradicionalmente más reacio a las huelgas- demostró claramente dos aspectos observados en otros movimientos de los trabajadores desde el núcleo de la producción, tales como los trabajadores de las fábricas automotrices en el primer semestre: la creciente ruptura de las bases de trabajadores con la burocracia y la reanudación de la lucha más allá de la cuestión salarial y más directamente por el empleo y contra los ataques contenidos en los planes de ajuste impuestos por la patronal.

Esto se reflejó no sólo en la huelga de 28 días, sino también en la tensión creada por la FUP ya el16 de noviembre -dos días después de la presentación de la propuesta de la empresa–llamando a asambleas en cada lugar para la aceptación de la misma y la suspensión del movimiento huelguístico. A pesar de que los trabajadores sentirán el abatimiento del retroceso en la lucha, el rechazo de esta propuesta en las bases de la FNP y otros seis sindicatos de la FUP, hizo que la huelga se terminara nueve días después.

De esta manera los trabajadores de la base demostraron que los años de la cooptación y la vinculación con el lulismo, como ha demostrado la juventud en 2013, se están quedando atrás. Todavía no es una clase de movimiento independiente, pero tiene en su centro la confrontación directa con las políticas neoliberales de hiperexplotación a la clase obrera y la burocracia desmovilizadora que la dirige.

La juventudal frente

En abril pasado se llevó a cabo la elección de la nueva junta directiva de SindipetroLP (que dirige a los petroleros deCubatão, Santos e Caraguatatuba) que ganó por el 57% de los votos para el trienio 2015 a 2018 la Lista 2, formada por algunos miembros de la CSP-Conlutas y una mayoría independiente, sobre la antigua dirección desmovilizadora.

Una gran marca de esta nueva dirección es su juventud. Jóvenes dirigentes con una disposición a luchar, que fueron capaces de movilizar a toda la rama en seis meses de mandato y llamar a la huelga.

Una nueva dirección que express en gran medida, pero de una manera organizada, la fuerza y ​​el radicalismo de junio de 2013. En este caso, trae consigo una visión política más avanzada, capaz de dirigir sus ataques y tratar de superar el inmediatismo puro y simple de las reclamaciones meramente económicas. Evidentemente, están comenzando su experiencia de lucha y se confrontan con los límites de años de burocracia incrustada en la conciencia de las masas trabajadoras, pero ya viven y construyen la reanudación de las luchas históricas de la clase.

Y esto no es poca cosa: llevaron a la huelga a toda una rama con un reclamo eminentemente político, en contra de la voluntad de la dirección mayoritaria de la FUP/CUT, y sostenido, incluso con poca solidaridad, a los 28 días de paro,con el eje de impedir que la empresa profundizaralos ataques a los derechos de los trabajadores, mientras que la burocracia de la CUT ha estado haciendo todo lo contrario en otros sectores de la producción.

Por eso mismo, al causar la furia de la dirección del Estado, estajoven dirección hizo unprimer ejercicio victoriosodel cual saldrán las lecciones de una mayor participación política de los empleados de la base.

Los límites que impulsan posibilidades

Durante la huelga de los trabajadores en la plataforma deMexilhão, en la cuenca de Santos, ya cuando la FUP se retiró, al hablar de la plena participación de las bases tradicionalmente reacias a la huelga petrolera, y de la solidaridad que permitió el desembarco de los trabajadores de la plataforma de Merluza, superando la retirada del transporte que la empresa había impuesto a esa base. Señalaban emocionados que en una manifestación que tuvo lugar frente a la sede de la empresa en Santos, de un total de 30 manifestantes, 9 eran sus compañeros de plataforma.

Pero, al mismo tiempo, lamentaban que la mayoríaejerciera su protesta en sus casas y no en las calles. Entendían el alcance político de lasreivindicaciones, pero sentían la falta de un liderazgo político capaz de animar a todos sus compañeros para ir a las calles y poner el gobierno y la empresa contra la pared.

Está claro que el proceso abierto en junio de 2013 está en curso, se manifiesta en movimientos aislados pero radicales: los estatales de Paraná, los trabajadores automotrices, de Belo Monte, de la escuela secundaria de São Paulo, Petroleros, que traenuna joven dirigencia heredera de aquélla que comenzó a principios de los 80.

No sólo rescata la capacidad de la lucha de clases, sino también se construye con elementos de la democracia y la solidaridad, pero difusa, que superan las formalidades, el dogma y la confusión de estas bases de clase, impuestas por las derrotas y las luchas por la resistencia de los últimos veinticinco años. Por otro lado, se necesita una conducción política de izquierda capaz de unificarlos y conducirlos a peleas más grandes.

Si los límites mismos de una luchadirigida por una juventud que hace sus primeras armas en el campo de batalla impidió que se consiguiese más que lo que la empresa propuso, es precisamente este carácter “juvenil” el que comienza a imponer derrotas parciales a la rabia privatista, explotadora y reaccionaria del capital;todo esto a pesar de las maniobras de titulares de noticias y engaños fabricados por la clase dominante.

Todo esto apunta a un proceso de luchas más agudas en el año 2016 que puede sustituir a la agenda del capital, ya que los grupos y movimientos de izquierda, especialmente la revolucionaria, deben ser capaces de construir una herramienta política y la acción unificadora de esta juventud y sus luchas, mucho más allá de esta etapa inicial, pero que es ya de gran importancia histórica.