Declaración de la corriente internacional Socialismo o Barbarie, 16/07/2016 

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La movilización popular hizo fracasar el golpe, pero no se puede depositar la menor confianza ni apoyo en Erdogan

Abajo el Estado de emergencia, son las masas las que deben decidir su futuro

Durante la noche de ayer, Ankara y Estambul fueron escenario de un intento de golpe militar, pero también de una extraordinaria movilización popular que lo enfrentó. A un costo de centenares de muertos y heridos, esto hizo fracasar el proyecto de reemplazar al gobierno electo por una dictadura de un sector de las fuerzas armadas.

Los golpes o intervenciones militares de diverso tipo y consecuencias (dictaduras, “tutelajes” sobre gobiernos civiles, etc.) no son una novedad en Turquía. Ya al constituirse la República después de la Primera Guerra Mundial (1914-18), las fuerzas armadas asumieron un rol fundamental. Pero sobre todo, sobre el pueblo turco, pesa decisivamente la memoria de los golpes y dictaduras que se fueron sucediendo en las últimas décadas del siglo pasado.

En especial, está vivo el recuerdo del golpe de 1980 del general Kenan Evren, que instaló una dictadura sanguinaria. Unas 150.000 personas fueron encarceladas, muchas sufrieron torturas y fueron “desaparecidas”. Además, la dictadura del general Evren inauguró en cierta medida la era del neoliberalismo en el país. El juicio y castigo a Evren y los militares golpistas de 1980 fue siempre un reclamo popular, que se logró finalmente en 2014.

El intento de golpe militar de ayer trató de aprovechar el deterioro del gobierno de Erdogan, motivado por la crisis económica y social que sufre Turquía y la corrupción fenomenal de su régimen, la guerra nuevamente desatada contra la población kurda, sus intervenciones en Siria que durante un buen período favorecieron abiertamente el Estado Islámico, etc.

Sin embargo, el golpe militar fracasó. Lo decisivo –como ya señalamos– fue la gran movilización popular que le hizo frente. En Estambul y Ankara en especial, miles y miles de manifestantes salieron a las calles, decididos a que no volviese al poder otra dictadura militar. Trepando a los tanques y vehículos del ejército, arriesgando heroicamente su vida, el golpe fue quedando paralizado y finalmente derrotado.

Los sectores de las fuerzas armadas que no intervinieron en el golpe, tampoco lo enfrentaron inicialmente. Fue la movilización de masas la que inclinó la balanza.

Ninguna confianza ni apoyo político a Erdogan ni al AKP – Por una salida democrática

Saludamos la victoria de la heroica movilización del pueblo turco contra el golpe militar. Pero esto no implica depositar la menor confianza en Erdogan y su AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo).

Si un importante sector de la Fuerzas Armadas se atrevió a intentar un golpe de estado, la responsabilidad es de Erdogan y su gobierno. Como antes señalamos, la lista de crímenes y desastres del gobierno del AKP le suministró a los golpistas no sólo abundantes justificativos sino también las condiciones favorables para el intento. Si no fue un “paseo militar”, se debe casi exclusivamente a que un amplio sector de masas salió a las calles dispuesto a jugarse la vida.

Pero ahora Erdogan intentará aprovechar este triunfo democrático y popular, para volverlo en contra de las masas, para reforzar su curso autoritario, para proseguir la guerra genocida contra el pueblo kurdo, para multiplicar en medio de la crisis económica las medidas neoliberales antiobreras y antipopulares. Asimismo, a nivel regional, para volver a su tradicional alianza con Israel, que a Erdogan se le había deteriorado cuando intentó presentarse como defensor de los derechos del pueblo palestino en Gaza.

Para hacer frente a todo eso, es necesario luchar por una salida democrática y de los trabajadores. Esto podría resumirse así:

¡Ni dictadura militar ni autoritarismo de Erdogan! ¡Abajo el Estado de sitio, que las masas sigan en las calles! Por una salida democrática a través de una Asamblea Constituyente absolutamente libre e independiente, que termine con la represión, ponga fin a la guerra contra el pueblo kurdo, acabe con los planes económicos neoliberales dando satisfacción a los reclamos de los trabajadores, y dé satisfacción a otras demandas democráticas, son los trabajadores y el pueblo movilizados los que deberían gobernar, los que pueden dar una salida a tanta barbarie y represión de las libertades democráticas elementales de los pueblos.