Por Heidy Valencia y Víctor Artavia, NPS, 26/1/17

Categoría: América Latina, Costa Rica Etiquetas: ,

De cara a la campaña electoral del 2018, desde el Nuevo Partido Socialista (NPS) queremos discutir con cientos de activistas sindicales, estudiantiles y del resto de movimientos sociales, nuestros ejes programáticos generales, los cuales entendemos como un aporte inicial y que están abiertos a completarse con los aportes desde estos sectores. Los siguientes ejes son un primer paso para construir ese programa socialista revolucionario con el cual esperamos dialogar con amplios sectores de la clase trabajadora de la empresa privada y sector público, así como con el conjunto de los sectores explotados y oprimidos.

1. Defendemos el derecho efectivo a la organización sindical en el sector privado. Según la Encuesta Nacional de Hogares, en 2011 la población ocupada de Costa Rica era de 1.990.421 trabajadores. De estos, 15,2 % corresponden al sector público y el otro 84,8% al sector privado. Estos datos ilustran la tarea estratégica por organizar sindicalmente a la clase trabajadora de la empresa privada, donde en los hechos no existen derechos de libertad sindical. Por ejemplo, se despide a trabajadores, tal como sucedió en las bananeras de Sixaola o en la Hacienda La Luisa en Sarchí. ¡Sólo con la formación de sindicatos democráticos y luchadores será posible enfrentar la dictadura de las patronales en la empresa privada!

2. Defendemos las conquistas salariales y derechos sindicales en el sector público. En las últimas décadas los trabajadores y trabajadoras del sector público mantuvieron en pie sus organizaciones sindicales, lo cual fue fundamental para lograr conquistas salariales. Actualmente, el gobierno de Luis Guillermo Solís en alianza con los partidos patronales está desarrollando un ataque directo contra estas conquistas salariales, pretendiendo aprobar una Ley de Empleo Público que eliminaría los componentes salariales, en detrimento de las condiciones de vida de la clase trabajadora y sectores populares. Lo anterior es justificado por el gobierno del PAC y las patronales bajo el argumento de “subsanar” los problemas fiscales del país, dando por entendido que los mismos son responsabilidad de las conquistas salariales del sector público. Desde el NPS nos oponemos a estos ataques contra el salario de los trabajadores y trabajadoras del sector público.

3. Por una nueva estructura tributaria sustentada en impuestos directos al gran capital, para financiar la educación, salud, servicio de agua potable y electricidad pública. Con el desarrollo del modelo de exportaciones a inicios de los años ochenta, en Costa Rica se modificó la estructura tributaria en función de los grandes grupos exportadores, disminuyó el impuesto a las exportaciones de un 32% a un 10% y aumentó el impuesto sobre las ventas, que afecta a los sectores con menor poder adquisitivo, pasó del 29% al 38,2% del total de impuestos recaudados en la actualidad. Por esto, la estructura tributaria del país es totalmente regresiva, dado que el grueso de los ingresos fiscales son por impuestos indirectos. Esto demuestra que en Costa Rica los que menos tienen pagan más impuestos, mientras que los grandes capitalistas pagan sumas insignificantes. Además, el gobierno de Luis Guillermo Solís está impulsando en la Asamblea Legislativa el aumento del IVA (impuesto al valor agregado) para que pase de un 13% a un 15%, de esta manera, todo servicio quedaría cubierto, lo que afectaría directamente las condiciones de vida de la clase trabajadora.

4. Por la defensa de la salud pública y el fortalecimiento de la CCSS. El sistema de salud pública y la creación de la CCSS es una de las mayores conquistas sociales obtenidas el siglo XX que garantizó el acceso de la clase trabajadora y sectores populares a servicios de salud de calidad. No obstante, es una de las instituciones que más ha sufrido el saqueo de políticos corruptos y ataques que buscan la privatización de la salud. Por eso, proponemos el reforzamiento financiero de la institución con mayores aportes patronales y del Estado con el fin de lograr su modernización, acabar con las listas de espera y garantizar el régimen de pensiones para que exista el derecho a una pensión digna. Asimismo, para su mejoramiento proponemos que el funcionamiento de la institución esté en manos de trabajadores de la institución, no de jerarcas ajenos a la misma. También, acabar con la tercerización de los servicios, tal como sucede en algunos EBAIS bajo administración de la UNIBE y otras cooperativas, puesto que este funcionamiento introduce solapadamente la privatización de la salud.

5. Derogación inmediata de la ley de concesión de obra pública y ruptura de los Tratados de Libre Comercio. En el último período se ha demostrado a toda vista el carácter mafioso de las concesiones de obra pública, por ejemplo, Autopistas del Sol, ni qué decir del puente “La Platina”, esto estuvo precedido de los escándalos con la “Trocha Fronteriza”, entre otros. Por esto, nos sumamos a la lucha por derogar esta ley, para

que la obra pública sea asumida directamente por el Estado, aprovechando la capacidad instalada y recurso humanos altanamente capacidad en instituciones como el ICE. Así se generan fuentes de empleo y se eliminan las ganancias millonarias de las grandes concesionarias que lucran a costa de los impuestos. Además, planteamos la tarea de luchar contra los TLC, que representan la síntesis del modelo neoliberal en Costa Rica.

6. Contra toda forma de opresión hacia las mujeres y la comunidad LGBTTI. En los últimos años se han desarrollado importantes luchas del movimiento LGBTTI y feminista en el país. Desde el NPS nos sumamos a estas movilizaciones y estamos por profundizar sus reivindicaciones. Luchamos contra la discriminación, la violencia y el acoso sexual, nos comprometemos con la lucha por la obtención de la igualdad de derechos. Por ejemplo, es inconcebible que las mujeres obtengan menos salario por el mismo trabajo que ejerce un hombre, también que una persona sea despedida o no contratada por su orientación sexual, ambas prácticas discriminatorias comunes todavía en Costa Rica.

7. ¡No más violencia contra las mujeres! ¡Ni una menos! Recientemente, el Ministerio de Seguridad Pública dio a conocer un dato sumamente alarmante, los femicidios (asesinatos a mujeres por su condición de género) aumentaron en un 61% en el 2016 en comparación con el 2015. Además, el 911 recibió 91 444 llamadas en razón de violencia contra las mujeres. Es decir, la violencia patriarcal se ha disparado en el último período, pero la respuesta del gobierno del PAC no ha estado a la altura de la situación, puesto que no existen políticas para erradicar la violencia machista o para fortalecer al INAMU frente a los ataques de sectores conservadores y reaccionarios. El NPS y Las Rojas hemos venido luchando contra los femicidios y la violencia a las mujeres, a lo cual seguimos llamando a la organización y construcción del movimiento ¡Ni una menos! que ha tenido impulso e impacto mundialmente. También proponemos la defensa y el fortalecimiento del INAMU ante los ataques de los partidos evangélicos y sectores conservadores, a la vez que planteamos a las organizaciones feministas organizarnos para exigir al INAMU políticas que estén al servicio de las mujeres víctimas de violencia.

8. Por la conversión de Costa Rica en un Estado laico sin concordato. Actualmente, el Estado costarricense tiene carácter confesional. Esto representa grandes concesiones políticas y económicas para la Iglesia Católica en la organización de la política pública, por ejemplo la intromisión en políticas del sistema de salud o del sistema educativo. De acuerdo al Ministerio de Hacienda, entre 2010-2012 el Estado costarricense transfirió 1.652,9 millones de colones a la Iglesia Católica, fondos que bien podrían invertirse en viviendas para familias de escasos recursos o en mejorar la infraestructura de escuelas públicas, antes que estar sosteniendo los privilegios del clero católico. Recientemente trascendió en la prensa que ¡la Iglesia destinó 110 millones de colones para indemnizar a la familia de un joven atropellado por un cura ebrio! Por esto, luchamos para que Costa Rica sea un Estado laico.

9. Por una reforma agraria que democratice el acceso a la tierra. Desde el NPS apoyamos la reivindicación de que la tierra sea de quien la trabaja, criterio determinante para garantizar que los campesinos y pueblos indígenas tengan acceso a la tierra para garantizar su sustento y formas de vida. Por ese motivo, nos oponemos beligerantemente a la violencia ejercida en el último período contra pueblos indígenas y campesinos en la Zona Sur y perpetrada tanto por el Estado costarricense como por terratenientes que cuentan con la complicidad del Estado.

10. En defensa de los recursos naturales contra la voracidad de los capitalistas nacionales y transnacionales. Actualmente, hay un debate sobre cómo garantizar la protección del medio ambiente. El asesinato del ambientalista Jairo Mora, por parte de grupos vinculados al narcotráfico, es solamente un caso más. Otro ejemplo es la entrada de Monsanto en el país y sus pretensiones por cultivar maíz transgénico, ante lo cual las autoridades del país se muestran complacientes. Frente a esto, el NPS se posiciona en contra de la voracidad de las empresas capitalistas por lucrar a partir de los recursos naturales.

11. Contra toda forma de racismo, xenofobia y opresión cultural. Sectores de la burguesía costarricense promueven discursos de discriminación racista, xenófoba y contra los pueblos indígenas en el país. Esto es funcional al capitalismo, pues genera una división entre los explotados y oprimidos. El NPS aborrece estas prácticas de discriminación y aboga por la unidad de la clase trabajadora y los sectores populares, sin importar su procedencia étnica, cultural o nacional.

12. Por una Asamblea Nacional Constituyente desde los intereses de los explotados y oprimidos. Para el NPS es necesario refundar social y políticamente el país, colocando la riqueza y producción nacional para

mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora y los sectores populares. Junto con esto, hay una problemática real sobre la capacidad del Estado por garantizar el acceso a servicios básicos de calidad y precios populares, así como una creciente concentración de la tierra y quiebra del campesinado. Ante todo esto, la única salida de fondo es modificar las relaciones sociales capitalistas que fundamentan todas las formas de explotación y opresión en el país. Por ello, el NPS plantea una Asamblea Constituyente realmente libre y soberana, donde se discuta y asuma una nueva organización social en función de los intereses de los explotados y oprimidos. Aunque actualmente existe una propuesta desde partidos patronales para la realización de una Asamblea Nacional Constituyente, esta proviene desde un sector social y político que pretende con esta propuesta beneficiar a las grandes empresas, de manera que con esta intencionalidad, en lugar de beneficiar a la clase trabajadora y sectores populares, se estaría en detrimento de estos. Por eso, no apoyamos esta propuesta de convocatoria a Asamblea Nacional Constituyente, sino que impulsamos la misma desde los sectores explotados y oprimidos.

13. Por un gobierno de los trabajadores y trabajadoras para llevar adelante este programa. Costa Rica está gobernado por los de arriba, es decir, los empresarios, terratenientes y sus representantes políticos, quienes además se comportan como serviles del imperialismo estadounidense. Por eso luchamos por instaurar un gobierno de los de abajo, la clase trabajadora, las mujeres, la juventud, para acabar con todas las formas de explotación y opresión en Costa Rica.

14. Por un Frente de Izquierda Socialista en Costa Rica. Desde el NPS le proponemos al conjunto de la izquierda costarricense (partidos políticos y activistas independientes) construir un Frente de Izquierda Socialista (FIS) a partir de un programa de independencia de clase ante cualquier sector patronal y con propuestas socialistas para satisfacer las reivindicaciones de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud, que denuncie todas las formas de explotación y opresión que comete y legitima el Estado burgués costarricense. La puesta en pie de un FIS representaría un enorme avance político, al instalar un nuevo referente de izquierda ante el desprestigio de los partidos patronales tradicionales y el desplome de expectativas en torno a las alternativas progresistas como el PAC y el FA, y sería un excelente medio para reinstalar las perspectivas del socialismo entre la vanguardia de izquierda y sectores más amplios de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud en Costa Rica (del sector público y privado), tarea que explícitamente la dirección del Frente Amplio (FA) se negó a llevar a cabo.