Por Antonio Soler, Socialismo ou Barbarie Brasil, 16/3/17

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15M: Una jornada histórica de lucha

El “Día Nacional de Paralización” de este 15 de marzo (15M) en contra del proyecto de desmantelamiento del sistema previsional pasará a la historia como una de las más grandes movilizaciones nacionales de la clase trabajadora brasileña y puede significar un giro en la situación política brasileña.

El 15M estuvo marcado por huelgas, protestas y enfrentamientos con las fuerzas represivas en todas las capitales del país y también en Brasilia. En un relevamiento inicial de esta jornada de luchas, destaca el número de manifestantes en los actos de las siguientes ciudades: Sao Paulo (200.000), Minas Gerais (70.000), Bahía (50.000), Pernambuco (40.000), Río de Janeiro (20.000), Mato Grosso do Sul (20.000), Paraná (15.000), Goiás (12.000), Alagoas (10.000), Amapá (5.000) y Brasilia (7.000).

Como puede verse, hubo manifestaciones masivas de punta a punta del país y en casi todas las regiones. Además de la masividad de los actos que tuvieron lugar en las regiones y avenidas de la capital, hubieron paralizaciones de conductores, empleados públicos y obreros (en menor número), y cortes de calles y ocupaciones. Además de esto, importantes sectores como los docentes paulistas, decretaron la huelga y una agenda de movilizaciones. En algunos lugares, la policía reprimió a los piquetes o cortes de avenidas, en los cuales los trabajadores respondieron mediante una fuerte resistencia, como fue el caso de los trabajadores portuarios de Santos y la juventud en Río de Janeiro.

Además de estos datos más objetivos, también es importante tener en cuenta que hay un cambio significativo en la conciencia de amplios sectores de las masas contra el desmantelamiento de las jubilaciones. Un episodio emblemático de lo que estamos hablando ocurrió en la estación terminal del metro en Sao Pablo. A las cinco de la mañana en la puerta de la estación, una comisión de los trabajadores en huelga, después de informar las razones del paro fue aplaudida por los usuarios, aun sabiendo que iban a quedar sin transporte.

Este es sólo un ejemplo que muestra el crecimiento de lucha contra este ataque sobre los trabajadores. Elemento crucial, ya que sin duda alimentará a las futuras movilizaciones y atraerá a mayores contingentes de la clase obrera organizada.

Se puede derrotar a Temer

A pesar de la riqueza política del 15M en todo el país, fue en la Avenida Paulista (San Pablo), donde ocurrieron los puntos más altos de la jornada de lucha. No sólo por el número de manifestantes –200.000 manifestantes ocuparon casi toda la avenida, (sin la presencia de importantes centrales sindicales como Força Sindical y UGT-, sino también por la presencia significativa de diversos sectores de la clase trabajadora, la juventud y sus organizaciones.

La manifestación en la Avenida Paulista fue organizada por la CUT, CGT y Conlutas, el Movimiento de los Sin Tierra (MST), Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST), los sindicatos y el movimiento de mujeres, negro y LGBT, entre otros. Al acto que a las 16 horas ya contaba con cerca de 70.000 personas de diversos sectores, se vio fortalecido por el arribo de una multitudinaria marcha de maestros de las escuelas estatales y municipales que habían decretado la huelga en sus respectivas asambleas.

La movilización estuvo marcada por una masividad y voluntad de luchar que recordaban a las jornadas de junio de 2013. Sin embargo, en esta oportunidad la composición política fue mayoritariamente de la CUT y el PT[1]. Los movimientos sindicales, populares y de estudiantes dirigidos por la izquierda, como Conlutas, eran visiblemente menores comparados con la burocracia. Esta es una contradicción política que debe ser encarada de frente por la izquierda socialista si ella quiere contribuir para impulsar la lucha contra el desmantelamiento de la seguridad social.

Necesitamos un Frente Nacional de Lucha

El 15M dejó dos cosas muy claras. En primer lugar, la clase obrera y la juventud no será vencida sin luchar, que no hubo una derrota histórica y que el espíritu de rebeldía de Junio continúa rondando las calles. Pero también dejó claro que la izquierda socialista tiene que unirse y poner en marcha un amplio frente de lucha de sectores independientes de la burocracia si pretende ser una fuerza política real en los próximos meses[2].

La burocracia sindical busca aparecer como si estuviese del lado de los trabajadores, pero su objetivo real está puesto en las elecciones presidenciales de 2018. Por eso no busca llevar la lucha hasta el final, lo que quiere es recuperar la confianza de la burguesía para que ésta apoye un futuro gobierno de Lula.

El inmenso 15M que vivimos ayer abrió el camino para una coyuntura más favorable para la lucha de los trabajadores, para la resistencia y la victoria contra Temer y sus contrarreformas. Para ello es necesario que la clase obrera entre en escena, y también es necesario ampliar y sostener las próximas movilizaciones.

La izquierda socialista debe contribuir a elaborar una estrategia de lucha para los sectores de las masas que conduzca a la victoria contra el gobierno y sus contrarreformas. Pero para esto, primero es necesario romper con la autoproclamación e inmediatamente avanzar en construir un frente nacional contra la reforma del sistema previsional que sea una alternativa política de lucha y organización independiente de la burocracia.

[1] Al final del acto, Lula en un discurso de 10 minutos, dijo que el impeachment además de derrocar a Dilma fue hecho para “acabar con los logros de la clase obrera en los últimos años, con la reforma laboral y el bienestar”. Como si en su primer año de gobierno (2003) Lula no hubiese hecho una dura reforma del sistema jubilatorio, lo que afectó al conjunto de los trabajadores estatales, o si el gobierno de Dilma no hubiese descargado terribles ataques contra la clase obrera y la juventud. Pero a pesar de esto, y de toda la desmoralización causada por el juicio político y la participación en las tramas de corrupción, ellos continúan dirigiendo a la mayoría de los trabajadores.

[2] En este sentido es preocupante el discurso de Ze Maria, dirigente nacional del PSTU, durante el acto en la Avenida Paulista.  En su discurso, en ningún momento se refirió a la impostergable necesidad de construir un frente de lucha que integre al PSOL, PSTU, Conlutas, INTERSINDICAL , FRENTE POVO SEM MEDO y otros. Como si el PSTU y Conlutas pudiesen de forma aislada disputar la hegemonía política del movimiento frente a la burocracia.

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