Por Elías Saadi, SoB 421, 13/4/17

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La redoblada intervención militar directa de EEUU bajo Trump va a agravar las calamidades que sufre el pueblo sirio

El pasado viernes, Donald Trump ordenó el lanzamiento de más de 50 misiles contra una base aérea en Siria, controlada por el gobierno de Al-Assad. El justificativo fue la acusación que desde esa base, el martes 4, el régimen habría lanzado un ataque químico contra la población civil de Jan Seijún, causando decenas de muertos, algunos de ellos, niños.

En su contenido geopolítico, lo más importante es que esto inauguraría una nueva fase de intervención del imperialismo yanqui en Siria… intervención que desde ahora sería, por un lado,  mucho más directa. Y, por el otro, que no estaría dirigida principalmente a golpear al Estado Islámico, apoyando a las diversas fuerzas que lo combaten, como sucedía en gran medida hasta ahora. Por el contrario, EEUU apuntaría más directa y principalmente contra el gobierno de Al-Assad… y también contra Rusia e Irán que lo sostienen.

Sea como sea, nuestra posición es la de repudiar categóricamente los bombardeos. Las acciones bélicas de EEUU y demás imperialismos nunca se hacen en beneficio de los pueblos… aunque muchas veces esos bandidos invocan mil y un pretextos “humanitarios” para justificar sus crímenes.

El imperialismo yanqui es el campeón mundial en esta hipocresía. Ya lo había alertado León Trotsky cuando este imperialismo comenzaba a dar sus primeros zarpazos: “EEUU siempre se presenta como humano, democrático, pacifista… Se lanza a la piratería abierta, disfrazado de pacificador… Estados Unidos siempre está liberando a alguien. Ésa es su profesión…”

Ahora, evidentemente, EEUU ha decidido redoblar esfuerzos para “liberar” Siria…. como antes intentó con Irak y Afganistán… poniendo en marcha dos de los genocidios más terribles del siglo XXI.

En otro artículo que publicamos en esta edición, se explican los motivos internos de este giro de Trump, que es la verdadera causa de su bombardeo a la base aérea de Al-Assad.  Aquí, deseamos aclarar algunos puntos en debate en la izquierda –en la cual hay defensores y detractores de Al-Assad–, sobre este giro de la situación.

Creemos que la cuestión central no es si verdaderamente Al-Assad realizó un ataque con gas Sarín, o si esto ha sido una acción (o un montaje) de algunos de los diversos grupos islamistas que operan allí, financiados desde Arabia Saudita y otros Estados de la península.

¿Acaso si Al-Assad no es culpable de este presunto ataque por gas, deja por eso de ser un monumental genocida? Las masacres llevadas adelante por su régimen, con los más diversos métodos –desde las detenciones masivas de opositores seguidas de torturas y muerte, hasta el bombardeo implacable de poblaciones civiles–, no necesitan del uso de ningún gas para constituir ya un genocidio colosal.

Por otro lado, las barbaridades perpetradas por grupos “opositores” generalmente islamistas no han sido menores que las de Al-Assad, a tal punto que han logrado que sectores importantes de la población siria, vean a su régimen como un “mal menor”. Esos grupos han sido los liquidadores de la inicial y legítima rebelión democrática iniciada por una parte importante de las masas populares sirias. Si Al-Assad se ha ido fortaleciendo en los últimos tramos de la guerra, ello se debe no sólo al apoyo de Rusia. También al hecho que señalamos: se terminó estimando a la dictadura como un “mal menor”.

Al mismo tiempo, el debate sobre el ataque de gas está cruzado por los abrumadores antecedentes de EEUU en la falsificación de pretextos para desatar agresiones.

Un ejemplo entre muchos fue el “incidente del golfo de Tonkín”, en agosto de 1964. Se simuló un ataque de buques de Vietnam del Norte contra barcos de la Armada de Estados Unidos en el Sudeste Asiático. Para eso, hasta se falsificaron videos donde se veían a las naves de guerra “comunistas” atacar a los buenos y pacíficos buques de EEUU. Eso se utilizó de pretexto para enviar 500.000 soldados a invadir toda Indochina… Una fábula parecida se utilizó en el 2003 con las “armas de destrucción masiva” que supuestamente poseía el dictador de Irak, Saddam Hussein, con las que iba a arrasar Medio Oriente… por lo cual era urgente invadir y ocupar ese país. Luego no se encontró ni un tornillo de esas armas. Todo había sido un fraude.

Esos antecedentes hacen que muchos desconfíen! Se alega además que si Al-Assad está ganando la guerra, sería muy tonto de su parte efectuar un ataque que no le reporta ganancias militares, sino que por el contrario da el pretexto para la intervención de EEUU.

Por supuesto, como ya señalamos, desde la corriente Socialismo o Barbarie, repudiamos al régimen sanguinario de Al-Assad, responsable de la muerte de cientos de miles de civiles como producto de la represión brutal, del encarcelamiento, tortura y asesinato en masa de opositores, de bombardeos indiscriminados contra la población, etc., etc.

También denunciamos que otros actores geopolíticos que vienen interviniendo en Siria –como Rusia, Turquía, Irán, Arabia saudita y otros Estados–, lo hacen en función de sus propios (y contradictorios) intereses que no tienen nada que ver con los de los trabajadores y el pueblo de Siria. Junto con EEUU, muchos de esos Estados son responsables de haber llevado al muere a la inicial rebelión popular, auspiciando y financiando a toda clase de grupos armados islamistas que poco tienen que envidiar a la barbarie del Estado Islámico. Por esa razón, no confiamos un milímetro en las “afirmaciones” de ninguno de ellos, que siempre son funcionales a sus propios proyectos imperialistas o sub-imperialistas.

Los problemas de Siria deben ser resueltos en Siria por sus trabajadores y sectores populares y con el apoyo de los explotados y oprimidos de todo el planeta. Nunca por los imperialismos y sus ambiciones geopolíticas.

Específicamente, en relación a las responsabilidades del ataque químico, consideramos que hacen falta pruebas. Es imprescindible una investigación independiente, realizada por organismos sin lazos con los imperialismos y las potencias regionales (es decir, una investigación sin sometimiento a EEUU, Rusia, la Unión Europea, Irán, Turquía, Arabia Saudita y el Golfo, Israel, etc.).

¡Fuera las manos de EEUU, de Rusia y todos los imperialismos de Siria y de Medio Oriente!

¡En Siria es necesaria una salida independiente, protagonizada por los trabajadores y el pueblo, por los de abajo que hoy no tienen voz!

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